Abstención favorecería a Quintero! Elección clave en Cámara de Comercio de Medellín

El poder es bueno hasta cierto punto, más allá del cual se convierte en una enfermedad. El poder es útil hasta el momento en que su abuso destruye valores preciados de cualquier grupo o sociedad.

Ya Tolkien lo mostró de una manera magistral en El Señor de los Anillos, al hacer una metáfora del efecto desmedido del poder: una bella criatura, un hobbit de nombre Smeagol, se queda con el anillo del ‘poder único’, y termina convertido en un ser decadente y despreciable llamado Golum. Ese anillo, como el poder, provocaba el irresistible deseo de poseerlo a cualquiera que lo portara y lo terminaba dominando.

La reflexión viene a cuento hoy en Medellín, justo cuando comienzan las elecciones de los nuevos miembros de la junta directiva de la Cámara de Comercio y el alcalde Daniel Quintero y personas cercanas a él han mostrado un particular interés en tomarse el poder de esta entidad.

La democracia se diseñó precisamente para que el poder se distribuya con cierto equilibrio en diferentes sectores de manera que nadie pueda acapararlo todo. Hablamos del famoso equilibrio de poderes que tanto se argumentó para evitar una tercera reelección presidencial en Colombia.

Equilibrio que no solo cuenta para los poderes que se ejercen por el cargo que se ostenta en el Estado (presidencia, congreso, cortes, órganos de control); hay también otros poderes que nacen del sector privado y deben gozar de su propia independencia, como es el poder del empresariado, que es el que nos ocupa en este escrito, que pone a funcionar el aparato productivo y se organiza en gremios.

Las Cámaras de Comercio, que hay en todo el país, representan un grupo de empresas y comerciantes de la región respectiva. En el caso de Medellín hay más de 100.000 empresas inscritas, y a través de la Cámara se organizan para contribuir al desarrollo económico de la región y del país.

La Cámara de Comercio de Medellín, por ejemplo, en estos últimos 20 años ha jugado un papel protagónico en obras como las hoy conocidas Vías 4G. Para sacar adelante esta gran revolución en Antioquia, la Cámara contribuyó a crear una institucionalidad (el comité de infraestructura) que no dependía del gobierno de turno y siempre jalonó para evitar que se quedaran enredados la idea y los recursos en los saltos de un gobierno a otro.

Las Cámaras también manejan el registro público de las empresas, labor que les ha delegado el Gobierno, y administran unos recursos importantes que tal vez son los que ahora mueven el apetito de los políticos.

Llama la atención que el alcalde Daniel Quintero ha gritado a los cuatro vientos su intención de meterse en la Cámara de Comercio. Sobre todo porque está prohibido. El Decreto 1074 de mayo de 2015, dice textualmente que “Ninguna persona que ejerza cargo público podrá participar ni hacer proselitismo en el proceso electoral de cámaras de comercio”.

No obstante la semana pasada el alcalde Quintero hizo un evidente proselitismo en su consejo de Gobierno, abierto al público a través de plataformas digitales: “Acá hay 30 votos, quiero que esos 30 se los demos a la lista de los pequeños comerciantes y que nos acompañen en ese proceso (…) que sea un propósito de esta administración”.

Otra vez, entonces, el alcalde se va contra la ley, esperamos que alguna autoridad tome cartas en el asunto.

Como dato curioso, Pablo Felipe Robledo, hoy miembro de la junta de Epm nombrado por el alcalde, cuando era superintendente de Industria y Comercio participó activamente en la elaboración de la ley y el decreto.

Pero más allá de la infracción, hay que decir que el método que ha utilizado el alcalde no podía ser más desafortunado. Con el oportunismo a flor de piel quiso convertir un atentado contra un comerciante en la punta de lanza para desacreditar otra institución de mucho valor en Antioquia.

Con tan mal cálculo que no solo la víctima del atentado salió a desmentir al alcalde, y dijo que nada tenía que ver su candidatura a la Cámara de Comercio con el atentado, sino que los miembros de la lista del comerciante sacaron un comunicado tratando de tomar distancia del mandatario.

Quintero ha querido acumular un poder que para nada contribuye a la salud de la ciudad. Además de la Alcaldía, tiene mayorías en el Concejo, y los órganos de control – al menos los locales – no parecen avanzar en ninguna investigación sobre las irregularidades de su gestión. Es lo que se llama un carrusel. Al menos así se llamó el tristemente famoso carrusel de la contratación, en el que concejales, contralores y personeros se hacían los de la vista gorda ante los delitos que después se le probaron al alcalde hoy preso Samuel Moreno en Bogotá.

Por fortuna, muchas personas en Medellín y Antioquia siguen defendiendo a instituciones como la Cámara de Comercio que han contribuido a construir mucho de lo bueno que tenemos.

Editorial El Colombiano | 1-12-2022

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