Me tiene el escrutinio de la Registraduría que ha convertido la urna santa en chirimbolo de prestidigitador donde cada semana se detectan “algunas fallas” que se multiplican exponencialmente, no de cualquier manera, pasan ya del millón y medio de votos.

Sorprende la desfachatez de las declaraciones de don Alex, a quien ya no le creen ni en la casa, explicando que hay que esperar los resultados para saber a quién corresponde el error para abonarle los votos, incongruencia inexplicable, porque al “pacto histérico” le abonaron el primer medio millón de estos votos sin necesidad de espera alguna y, pasado un mes de las elecciones, los demás partidos siguen en ascuas; pero además quietos en primera base, solo reclaman tímidamente ¿o esperan a ver si algo les toca del festín?

Francia nos da ejemplo: el Consejo Constitucional lo dijo sin tardanza: “la comisión departamental del censo notó diferencias significativas e inexplicables entre las cifras ingresadas en las actas de resultados de la votación y las que aparecen en las hojas del escrutinio”, refiriéndose a la mesa N° 130 de Toulouse. El Consejo Constitucional anuló pura y simplemente la votación de ese colegio electoral y anunció que no autorizará una nueva primera vuelta allí pues “no está en condiciones de ejercer su control sobre la regularidad de la votación. ¡Así de simple!

Las elecciones presidenciales que tendrán lugar el próximo mes están en alerta roja: el Registrador fue incapaz de cumplir a cabalidad su deber de garantizar la pureza del sufragio; los entes gubernamentales encargados de hacer cumplir los derechos constitucionales de los votantes pasan de agache; el Consejo Nacional Electoral, que tiene la facultad de destituir al Registrador, lo alcahuetea en su cargo sin investigar siquiera; a una sola coalición se le abonan de inmediato votos que les permiten lograr veinte senadores, espurios desde luego, porque ganan sus puestos con el ejercicio de su columna vertebral en la lisonja y la intriga que les otorga la trampa; y queda, en los ciudadanos de a pie, la duda aterradora de si las elecciones próximas solo serán fraude y falsía.

¡Atropello mayor ni más desvergonzado del sufragio jamás lo había presenciado este país!

El Rincón de Dios

A mis amables lectores les deseo Feliz Pascua de Resurrección. Dirijamos nuestras oraciones al Señor Resucitado para que nos libre de la pérdida de la democracia.

Rafael Uribe Uribe, Debate, 20/04/2022

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