Colombia hacia el suicidio colectivo

A menos de un mes de la primera vuelta electoral para escoger al Presidente de la República, el panorama no puede ser más sombrío.

De un lado, la extrema izquierda, da por sentado que se tomará el poder, como ocurrió recientemente en Chile, Perú y Honduras. Y, en el supuesto de que los resultados no la favorezcan, ya ha anunciado que será consecuencia del fraude y hará valer su triunfo mediante alzamientos populares. Con razón ha denunciado un ex militante del M-19   que Petro no va por la elección sino por la insurrección. 

No obstante el crecimiento en las encuestas en favor de la candidatura democrática de Federico Gutiérrez, no se puede pasar por alto las gravísimas sospechas que pesan sobre la imparcialidad de las autoridades electorales. Privatizaron el escrutinio de los votos contratando de manera irregular a la firma Indra, cuestionada internacionalmente  por sus malos manejos; despidieron a más de 100 funcionarios de carrera para reemplazarlos por personal sin preparación en la materia; el resultado de las elecciones parlamentarias fue catastrófico pues se presentaron anomalías en más de 20.000 mesas y se cuentan por decenas de miles las quejas de los ciudadanos a quienes no les aparecen sus votos, o no les entregaron tarjetones distintos a los del Pacto Histórico; y,  sistemáticamente se han negado a practicar reconteo de los votos o a separar del cargo al responsable de tamaño desaguisado.

Curiosamente, sin explicación alguna, de la noche a la mañana le aparecieron 500.000 votos más a  la lista de Senado del grupo político de Gustavo Petro. ¿Cómo se puede creer en la trasparencia de las próximas elecciones?

Dos anuncios del guerillero ahora candidato son, por sí solos, de carácter espeluznante:

1.- Que la revolución que está proponiendo no se cumplirá en 4 años, lo que augura para Colombia un régimen comunista al estilo de Cuba, Venezuela o Nicaragua por un largo período.

2.- Que el mismo día de su posesión presentará su propuesta para convocar una Asamblea Constituyente. ¿Cuáles serán los objetivos de la misma? La verdad es que cualquier cosa podrá salir de semejante conciliábulo:

* Estatización de los fondos de pensiones arrebatando los ahorros de quienes ahora contribuyen para acceder algún día a su pensión de vejez.

* Impuestos de carácter confiscatorio a los ganaderos, agricultores, y empresarios, que ahuyentarán la inversión y destruirán el aparato productivo del país.

* Purgas en el Ejército y reformas en la Policía Nacional para impedir el control del orden público y favorecer con impunidad la anarquía y el terrorismo.

* Reparto indiscriminado de tierras que producirá escasez de alimentos, miseria y hambre en la población.

* Adoctrinamiento obligatorio de la niñez y la juventud en las enseñanzas materialistas del comunismo, el ateísmo, la ideología de género , etc.

* Supresión de la explotación de hidrocarburos, la cual eliminará buena parte de nuestras exportaciones y nos obligará a importar petróleo y sus derivados.

* Reforma de la Justicia y de los entes de control para allanar la implantación del sistema castro-chavista .

* Destrucción de la familia tradicional y de la potestad de los padres sobre sus hijos para entregársela al estado totalitario.

* Aprobación de la reelección sucesiva para garantizar a perpetuidad el régimen comunista totalitario.

No se trata de ciencia ficción. Invito a los lectores a repasar en Internet lo que ha ocurrido en Chile, en Perú y en Honduras , a pocos meses de la posesión de presidentes izquierdistas. O lo que viene sucediendo desde hace décadas en Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Lo más dramático es la pasmosa indiferencia de muchos compatriotas que aún no perciben la inminencia de esta catástrofe. O la irresponsabilidad de algunos candidatos que insisten en hacerse contar, en lugar de tomar la decisión patriótica de respaldar a quien alguna posibilidad tiene de detener la aplanadora comunista.

En Alianza Reconstrucción Colombia siempre hemos tenido dos propósitos fundamentales: Detener el avance de la ideología marxista leninista e iniciar la verdadera Reconstrucción Nacional que el país requiere en todos los órdenes. Unámonos ahora para conseguir entre todos el primer objetivo que es salvar a Colombia.   Y propongámonos desde ahora crear un gran movimiento inspirado en los valores fundamentales de la civilización judeo-cristiana, los principios democráticos y la libre empresa, para acometer las grandes reformas que reclama la gente en Colombia .

Luis Alfonso García Carmona, Presidente de Alianza Reconstrucción Colombia       

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