El país que queremos

Gran parte del mundo se encuentra en una disyuntiva nunca vista desde varios aspectos, especialmente desde el punto de vista moral por la falta de valores fundamentales; o será la perspectiva educacional la que nos falla?; así como tampoco tiene claro que va a pasar con el aspecto de la economía y menos despejado tiene el tema de la “politiquería” al cual se le indilga la culpa del mal funcionamiento de todo lo anterior.

Entiendo que la forma de hacer política es fundamental para el buen discurrir de todos los temas que conllevan al ciudadano a tener una vida digna tanto educativamente como en el resto de sus actividades y que esto hace que el individuo desarrolle de mejor su existencia, de acuerdo a los valores que desde su hogar haya recibido.

Visto todo lo anterior, acabamos de ser testigos de un hecho sin precedentes en la historia del país del norte, supuestamente donde la democracia no tenía resquicio de corrupción o de malas prácticas, donde dicha democracia era el ejemplo a seguir para el resto del mundo. Con la vergonzosa actitud de la cabeza principal, qué podemos esperar en países como el nuestro, donde es tan frágil nuestra idiosincrasia y donde nuestros “politiqueros” están corroídos en su gran mayoría por la corrupción, engendrada por el narcotráfico que ha crecido desde sus inicios a pesar de la lucha antinarcóticos apoyada por el mismo país del Norte.

Entiendo que en Colombia existe un mayor número de personas con buenos principios, aquellos que se basan en las leyes de Dios, que entienden entre otras, que el aborto provocado es un delito, en donde la droga es un cáncer, no una forma de vida, donde el amor a la familia es el fundamento de la sociedad; pues bien, a la mujer actual le espera diría yo un papel de mayor espiritualidad y de mayor protección a dicha familia. La mujer es la base de la familia y así cómo tiene todos los derechos también tiene todas las obligaciones de preservación de dicha familia.

Los jóvenes poco creen en la actual democracia por obvias razones, hay que demostrarles que la Justicia está por encima de los intereses “politiqueros”, que la salud es un derecho de todos los colombianos y que el presupuesto para la educación es el eje principal de cualquier sociedad. Sólo queda unirnos para salvaguardar el menos malo de los modelos. Es urgente recapitular el papel de los Partidos Políticos y de la urgente necesidad de trabajar para sacar de la pobreza a los millones de colombianos que los agobia la situación de la Pandemia.

Enrique Calvo «El Cali», 09/01/2021

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