¡Hagamos algo por nuestros niños!

No puede uno dejar de estremecerse cuando se entera que más de 18.000 menores fueron secuestrados por los facinerosos de las FARC para convertirlos en criminales, robándoles su niñez y su inocencia, separándolos por la fuerza de sus padres, y convirtiéndolos en juguetes sexuales de los bandoleros.

¿Dónde están los valores de esta sociedad que ha permitido semejante monstruosidad?

¿Qué clase de dirigentes políticos son los que permanecieron indiferentes ante  esta iniquidad sin límites?

¿Cómo es posible premiar a estos monstruos sin conciencia con curules en el Congreso para entregarles nada menos que la potestad de dictar las leyes?

De otro lado, la educación pública, dirigida por el sindicato comunista de maestros, FECODE, se dedica a adoctrinar a nuestra niñez en el odio de clases, a prepararla para la protesta violenta, a despreciar la ley e irrespetar la autoridad y a desconocer los derechos de los demás.

¿Qué futuro nos espera con ciudadanos formados en la ideología marxista?

Un recorrido por los barrios marginales de los centros urbanos nos deja aún más embargados por la desesperanza: Miles de niñas convertidas en madres por jóvenes dedicados a la delincuencia, al sicariato y al tráfico de estupefacientes. ¿Qué clase de enseñanza podrán impartir a sus hijos estas niñas aún en formación, o mejor, en deformación, por el entorno materialista que las rodea?

Nos hemos propuesto reconstruir a Colombia y eso tiene que ver, fundamentalmente  con nuestros hijos. Hagamos algo antes de que se desmorone totalmente nuestro país por obra de nuestra indiferencia. Proponemos, en consecuencia:

  1. No se puede seguir aplicando el claudicante pacto de La Habana que consolida el negocio de la droga, premia a los terroristas y establece el cogobierno de las FARC.
  2. Es preciso defender a la familia tradicional, la conformada por un hombre y una mujer, conforme al mandato bíblico. La ideología de género, el matrimonio homosexual, la adopción por parejas del mismo sexo, la despenalización del aborto, atentan contra ese núcleo fundamental de la sociedad que representa la familia. Sin familia, no existe futuro promisorio para los hijos.
  3. Devolvamos a los padres el derecho a escoger la educación que desean para sus hijos, no dejemos ese derecho en manos de un Estado que ha sido negligente hasta la fecha. Se debe establecer un “bono escolar” para que los padres decidan si envían sus hijos a una escuela pública o privada.
  4. Reformemos a fondo el contenido de nuestro sistema educativo, para priorizar: a) La enseñanza de valores, ética, principios tradicionales de comportamiento; b) Incorporemos la enseñanza bilingüe y adelantos pedagógicos como los utilizados en Singapur, Finlandia y Japón; y, c) Fomentemos una educación pertinente con nuestras necesidades de desarrollo.
  5. Con un Plan Nacional de Empleo que cree 3.000.000 de puestos de trabajo, ofrezcamos oportunidades de trabajo a los jóvenes para que abandonen la vagancia y la delincuencia.

Es hora de que tú pongas tu granito de arena. ¿Cómo? Participa en política, apoya a quienes pretenden atajar la amenaza comunista, no a quienes pretenden, consciente o inconscientemente, mantener la vigencia del yugo marxista plasmado en el espurio acuerdo de La Habana. Hagamos algo ahora para no tener que llorar el resto de nuestras vidas. PNC, Por nuestra Colombia.

Luis Alfonso García Carmona, precandidato presidencial 2022-2026 por PNC

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