La metamorfosis del comunismo: ‘Revolución cultural’ y ‘Ambientalismo’ marxistas

El comunismo encontró en la entrañable y simpática causa ambiental un novedoso pretexto para promover su guerra total contra la civilización, contra el capitalismo y contra sus instituciones angulares. Aquellas mismas que fueron sentenciadas a muerte por Karl Marx en su ‘Manifiesto comunista’: “¡abolir la familia y la propiedad privada!”

En los últimos cincuenta años el llamado ‘ambientalismo marxista’ se fue apoderando de las banderas, responsables y equilibradas, del ambientalismo liberal y cristiano. Este ‘ambientalismo sabio’, así lo llamaremos, propende -sin tanto ruido- por cuidar, explotar y embellecer el maravilloso jardín natural que recibimos de nuestro Creador: “Y dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza: y tenga dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo, y sobre las bestias y sobre toda la tierra” (Gen. 1, 26).

El ‘ambientalismo sabio’ propende por explotar nuestra casa común de forma equilibrada, amigable y sustentable. Y, siempre con la intención suprema de favorecer la proporcional satisfacción de las necesidades de todos los hombres.

Lejos está el ‘ambientalismo sabio’ de lecturas extremistas que conduzcan a increíbles desastres colectivos, como los acaecidos en Sri Lanka, julio 2022, y en Cajamarca, Tolima, en marzo 2017. El primero bajo pretexto de despetrolizar los fertilizantes y el agro, el segundo bajo la falacia de preservar las aguas del vecindario supuestamente amenazadas con la explotación del oro.

Apreciado lector, por favor considere esta situación imaginaria. Un día, tu hijo, inquieto y explorador, encuentra una veta de oro en el subsuelo de… ¡tu propia casa! ¿Lo considerarías una maldición? ¿O un regalo de Dios? La explotarías… ¿destruyendo todo el entorno? O, por el contrario, ¿embelleciéndolo e irrigando aquella inesperada riqueza a tu familia y a tus conciudadanos?

La gran metamorfosis del comunismo: teología de la liberación, revolución cultural marxista y el ambientalismo marxista
En 1989, tras 72 años de inimaginable opresión, cae el dictatorial imperio soviético. En aparente contravía de sus propios intereses, Gorvachev, comandante supremo de la Unión Soviética, desmantela aquella siniestra y casi octogenaria ‘dictadura del proletariado’.

Ante el mundo se tornó evidente el fracaso soviético en lo absolutamente fundamental: CONQUISTAR EL CORAZÓN DE LOS HOMBRES. Dos siglos antes lo había advertido el canciller Talleyrand a Napoleón: «Las bayonetas, sire, sirven para muchas cosas, menos para sentarse sobre ellas».

Como nota al margen, valga decir que, en nuestros días, y también en Colombia, durante el desenfrenado gobierno Petro, este mismo fracaso vital se vuelve a tornar evidente. Lo que compromete seriamente su gobernabilidad dentro de la democracia.

Bien. Ante el desmantelamiento del comunismo soviético, la Internacional Socialista potencializa una sutil y peculiar guerra, que ya venía horadando al mundo, sobre todo al mundo occidental y cristiano. Se trata de una guerra asimétrica de doble propósito, fundamentalmente cultural y mediática, que en 1830 había sido propuesta por Antonio Gramsci, fundador del partido comunista italiano, y reforzada luego, por la llamada ‘Escuela de Franckfurt’ y otros más: la ‘revolución cultural marxista’ y el ‘ambientalismo marxista’.

Objeto de la guerra propuesta por Gramsci: conquistar el corazón del hombre
La revolución gramsciana se empeña en explotar, para llevarlas a la exaltación máxima, las tendencias desordenadas que, por la herencia del pecado original, anidan en el corazón de todos los hombres: el orgullo y la sensualidad.

Con claridad incomparable así lo describe el virtuoso profesor brasileño Plinio Correa de Oliveira, en su esclarecedora obra prima “Revolución y Contrarrevolución”

“El orgullo conduce al odio a toda superioridad, y, por tanto, a la afirmación de que la desigualdad en sí misma, en todos los planos, inclusive y principalmente en los planos metafísico y religioso, es un mal. Es el aspecto igualitario de la Revolución.

«La sensualidad, de suyo, tiende a derribar todas las barreras», Plinio Correa de Oliveira
La sensualidad, de suyo, tiende a derribar todas las barreras. No acepta frenos y lleva a la rebeldía contra toda autoridad y toda ley, sea divina o humana, eclesiástica o civil. Es el aspecto liberal de la Revolución”

Esas tendencias desordenadas, por su propia naturaleza, luchan por realizarse, no conformándose ya con todo un orden de cosas que les es contrario; comienzan por modificar las mentalidades, los modos de ser, las expresiones artísticas y las costumbres. Es la revolución en las tendencias.

Luego, inspiradas por el desarreglo de estas tendencias profundas, irrumpen nuevas ideas y doctrinas. Es la revolución en las ideas.

Para, finalmente, extenderse al terreno de los hechos, donde provoca, por medios cruentos o incruentos, la transformación de las instituciones, de las leyes y de las costumbres, tanto en la esfera religiosa cuanto en la sociedad temporal. Es la revolución en los hechos.

(…) La más poderosa fuerza propulsora de la Revolución está en las tendencias desordenadas, las cuales han sido comparadas a un huracán.

(…) Las fuerzas propulsoras de la Revolución han sido manipuladas hasta aquí por agentes sagacísimos, que se han servido de ellas como medios para realizar el proceso revolucionario. (…) La secta-maestra, alrededor de la cual todas se articulan como simples fuerzas auxiliares -a veces conscientemente, y otras veces no- es la Masonería, según claramente se desprende de los documentos pontificios, y especialmente de la Encíclica Humanum Genus de León XIII, del Parte I Capítulo VI 45 20 de abril de 1884 (Bonne Presse, París, vol. I, pp. 242-276).

El éxito que hasta aquí han alcanzado esos conspiradores, y particularmente la Masonería, se debe no sólo al hecho de que poseen una indiscutible capacidad para articularse y conspirar, sino también a su lúcido conocimiento de lo que es la esencia profunda de la Revolución, y de cómo utilizar las leyes naturales -hablamos de las de la política, de la sociología, de la psicología, del arte, de la economía, etc.- para hacer progresar la realización de sus planes.

En este sentido los agentes del caos y de la subversión hacen como el científico, que en vez de actuar por sí solo, estudia y pone en acción las fuerzas, mil veces más poderosas, de la naturaleza”

El huracán de la ‘Revolución cultural marxista’ eclosiona de forma no consciente

Muy lacónicamente diremos que la hiper exaltación de las tendencias desordenadas antes mencionadas, pervierten al hombre y lo predisponen subliminalmente -por debajo de la consciencia racional-, hacia el colectivismo que nos quieren imponer los marxistas:

♦ El desenfreno sexual desemboca en el amor libre -todos con todos- y en los anticientíficos y repugnantes delirios de la agenda lgtb…

♦ La adicción a las drogas termina siendo ‘la puerta de entrada hacia la conciencia colectiva superior’, hacia el colectivismo mental. Así los sostienen las modernas ‘escuelas’ neuro-filosóficas freudianas y marxistas. Esto explica el diabólico empeño de la izquierda en legalizar todas las drogas, empezando por la ‘inocente’ marihuana.

♦ Colectivismo en lo económico: apagamiento del instinto hacia la propiedad privada. Los ímpetus del hombre sexualmente desenfrenado, o del drogadicto, buscan, por encima de todo, satisfacer su insaciable sed de placeres. En su interior, y sin controversias racionales conscientes, la privacidad de los bienes va siendo paulatinamente relegada a un quinto plano.

Resumamos. Por debajo del umbral racional, exaltando las tendencias desordenadas del hombre, la ‘Revolución cultura marxista’ visa destruir las piedras angulares de la sociedad, y por ende, de la civilización: la moral cristiana y la familia conformada por hombre y mujer.

En artículos posteriores ahondaremos, Dios mediante, en esta delicada materia.

El huracán del ‘Ambientalismo marxista’ eclosiona a partir un fraude que impacta la razón
Paralela a la subliminal ‘Revolución cultural marxista’, pero, ahora, en el ámbito racional, la izquierda internacional despliega una monumental guerra ‘psicológica y mediática’.

Los tradicionales profetas del odio y de la lucha de clases, ahora buscan transbordar las mentes, engendrar en ellas un odio incontenible en contra del ‘gran depredador de la MadreTierra: el capitalismo y su propiedad privada. En juicio sumario, y sin derecho a la defensa, mediáticamente han satanizado al capitalismo como ‘la más grave amenaza contra la supervivencia de la MadreTierra’.

Esta guerra asimétrica se libra hoy en campos de batalla muy diferentes a la guerra convencional: en todos los medios de influencia y en el macro capitalismo mediático. La izquierda ha venido permeando con sumo cuidado, desde decenios atrás, a los medios de comunicaciones (redes sociales, televisión, periódicos, radios, seminarios, conferencias…), las artes (cine, pintura, escultura, modas, etc), la educación y hasta las autoridades religiosas. Lo mismo han hecho con las más importantes ONGs ambientalistas como lo denunciara Patrick Moore, fundador y director por años de Greenpeace.

Esta nueva guerra asimétrica utiliza, también, una munición diferente: la desinformación en torno a la supuesta e inminente catástrofe ambiental. Valga recordar que, para el comunismo, todo vale. Lenin lo había advertido: “la verdad es un prejuicio burgués; para nosotros, la verdad es todo aquello que convenga a la revolución”.

Muchos eventos naturales (terremotos, inundaciones, incendios, heladas y hasta la migración de las abejas) son presentados, por ellos, como preámbulo de la inminente catástrofe ambiental. Los efectos de tales eventos suelen magnificarlos hasta el infinito. Presentan estudios científicos y estadísticas sesgadas, verdades a medias, y con no poca frecuencia, desvergonzadas mentiras como lo fueron el descubrimiento de una isla de basura plástica del tamaño de Groenlandia o la inminente extinción de los osos polares.

Paralelamente, los mentores del ambientalismo marxista, con gran habilidad y malicia, esconden las condenas judiciales en contra del terrorismo mediático, el Climagate de 2009 entre ellos, así como las miles de denuncias proferidas por entidades ambientalistas y científicos de la mayor seriedad e importancia.

En el concierto mundial, Colombia está siendo convertida en la punta de lanza del ambientalismo delirante
Recordemos que, todo lo indica, por la vía del fraude electoral, el ambientalismo marxista tomó el poder en Colombia. La prueba de tal fraude parece irrefutable: Petro, y las autoridades electorales siguen ocultando los ‘Formularios E-11’ (acta de registro electoral), la prueba reina de las elecciones al Congreso y a la Presidencia, acaecidas el pasado año 2022. Este inexplicable, reiterado y criminal ocultamiento -al decir de connotados exmagistrados y juristas- desafía el mandato legal que ordena publicar los formularios electorales en el website de la Registraduría, con miras a garantizar un derecho fundamental de la mayor trascendencia para el destino de las naciones: la transparencia electoral.

Recordemos también que, en un acto de suprema humildad, el exguerrillero Gustavo Petro, siendo candidato presidencial se comparó con ‘Moisés’. Prometió entonces salvarnos de «esclavitud de la desigualdad y la violencia de cinco siglos y huyó del faraón hacia la libertad…«.

En las honduras del precipicio por el que estamos cayendo, ¿cómo salvar a Colombia?

Tres luces vislumbramos en el oscuro horizonte, tres reacciones que consideramos esperanzadoras:

Inspiradora frase atribuida a este santo, fundador de 300 conventos
1. Neutralizar la diabólica tonada del ‘flautista de Hamelin’ colombiano. Esto se logra desnudando, sin descanso, el monumental fraude del ‘ambientalismo marxista’. Lo que implicará recuperar, gradualmente, las banderas del ‘ambientalismo sabio’.

2. Articular una inquebrantable confederación de movimientos y organizaciones en resistencia al proyecto anarco-comunista en curso. Esto implica sobreponernos a la anestesiante y minimalista ‘oposición constructiva’ que paraliza a la mejor parte de la clase política y empresarial colombiana.

3. Pero, por sobre todo, hacer violencia al Cielo para implorar a Dios Todopoderoso, que perdone nuestros lamentables extravíos. Y, que, como Padre y Señor Nuestro, nos conceda la sabiduría y la fortaleza necesarias para derribar al gigante, con pies de barro, que hoy ataca la civilización que nos legaron nuestros abuelos. San Alfonso María de Claret bien lo resumió: “A Dios rogando, y con el mazo dando!”

Por Juan Carlos Ariza Gómez | Presidente de Alianza Reconstrucción Colombia

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