La nueva derecha hispanoamericana

En Occidente hoy en día no podría haber un proyecto geopolítico de mayor envergadura que el de la hispanidad. Basta reflexionar un poco. Una nutrida mayoría es hispanohablante, y comparte el mismo origen en las razas que lo conforman y en las religiones de la cristiandad.

En Hispanoamérica va tomando fuerza y cohesión una nueva derecha. Tiene, a diferencia de las viejas derechas, ideas bastante claras: es, en todos los casos, pro-vida, pro-familia, opuesta al socialismo blando que se vive en este continente, así como al progresismo, y opuesta a un dañino centrismo que siempre pierde las elecciones.

Nuestra nueva derecha no es “liber-progre”. No juega a quedar bien con las nuevas olas de moda de la revolución ‘woke’ de Estados Unidos, ni con las mareas verdes aborteras en el resto del continente, ni con las agendas del supremacismo feminista, del LGBT, del indigenista o del ecologista.

Nos oponemos a la cultura de la cancelación, al “pensamiento único” globalista, tanto como al anticristianismo que hoy pulula como una influencia del marxismo posmoderno, en donde se han vertido estrategias de la revolución cultural china de Mao Tse Tung, como de los radicales de la Revolución francesa.

Esto es un movimiento plural: como sea, con católicos, evangélicos, ortodoxos, judíos, ateos y agnósticos, entre otras expresiones. No es un movimiento religioso como tal, pero sin duda lo es a favor de los valores fundacionales de la cultura judeo-cristiana.

Hay quienes a veces fruncen el ceño por las diferencias internas de credos o la ausencia de los mismos, pero debemos tener muy claro que la unidad es indispensable para vencer política, cultural y electoralmente al Foro de Sao Paulo y al Grupo de Puebla.

La influencia de Santiago Abascal y de Vox ha sido decisiva en este nuevo movimiento. La Carta de Madrid ha sentado un precedente en la defensa de la democracia y los derechos humanos, para combatir a las tiranías socialistas. Ha servido para irnos aglutinando, para cohesionarnos. Y también, en honor a la verdad, para inspirarnos.

La Agenda España se ha ido convirtiendo en un modelo para que nuestros países pongan su atención política y legislativa en el enfoque patriota, no globalista, en la lucha por los productores nacionales, en el combate a la ideología de género y en la promoción de la cultura de la vida.

La nueva derecha debe ser una derecha popular, o no será. Esa idea de que si eres pobre, indígena, negro, ecologista o vegano, debes ser automáticamente de izquierda, es una patraña. La Nueva derecha es para el pueblo, no es un club de magnates con aviones y yates, no es un club de explotadores, ni de juniors mimados y pomadosos.

La nueva derecha debe ser guerrera. Escribí en mi más reciente libro: “La Contrarrevolución Cultural, frente al marxismo posmoderno”, que en la Nueva derecha además de nuestras profesiones u oficios –albañiles, ingenieros, contadores, secretarias, comerciantes-, todos tenemos la obligación moral de convertirnos en escritores, periodistas, influencers, videastas, cineastas, poetas, y ganar espacios en los medios, y en las redes sociales. Porque no es una guerra de armas, sino una situada en las sociedades del conocimiento, donde la conciencia es el eje y la información es la llave.

La nueva derecha debe ser una derecha popular, o no será. No es un club de magnates con aviones y yates, no es un club de explotadores, ni de juniors mimados y pomadosos

Pero al mismo tiempo, nuestra lucha es cultural, pero entendiendo cultura en un sentido amplio, como todo lo que hace el hombre, no sólo las bellas artes. Entonces nuestros combates deben darse en los frentes político, legislativo, jurídico, financiero, familiar, religioso, universitario, mediático, y en redes sociales, en los deportes, en el arte, en la ciencia.

En resumen, propuse en “La Contrarrevolución Cultural” que debemos impulsar siete defensas: la fe, la vida, la familia, la propiedad privada, la patria, las libertades y los derechos universales. Esto es la defensa de los valores de Occidente.

En esto podemos coincidir incluso cuando algunos sean agnósticos (o budistas, etc), porque no podemos cruzarnos de brazos ante ataques, como cuando irrumpen unos encapuchados en un templo católico, como pasó el domingo 20 de marzo pasado en Bogotá, o cuando queman iglesias, o cuando destruyen estatuas de Colón. Eso nos afecta a todos con independencia de nuestra religión y origen racial.

Bien ha dicho mi amiga abogada y directiva de Americano Media, María Herrera Mellado, junto con el escritor Antonio Moreno: la unidad de España es clave del éxito, a lo que hay que añadir que la unidad de la nueva derecha es indispensable para triunfar. Porque, para nosotros, la hispanidad es nuestra geopolítica.

Y lo es, tanto en Estados Unidos, como en todo el continente, y en Europa. En todo Occidente lo es.

Raúl Tortolero, La Gaceta, España, 02/04/2022

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