La Patria que soñamos

Una Patria respetuosa del nombre y la presencia de Dios, principio y fin de todas las cosas, e inspirada en los mensajes cristianos de humildad, amor al prójimo y respeto a la Verdad y la Justicia. No sometida a ideologías basadas en el materialismo histórico.

Una Patria donde el Estado respete los derechos individuales y la dignidad de la persona humana, no donde ésta se someta al arbitrio del Estado o de los detentadores del poder.

Una Patria en la que sea la familia tradicional el eje de toda la sociedad, la cual debe gozar de la protección del Estado contra las amenazas de ideologías que pretenden destruirla o desnaturalizarla.

Una Patria regida por los principios y mecanismos de la Democracia, no meramente formal, sino real, en la que se respete la voluntad del pueblo y en la que los representantes de éste sean elegidos libremente por sus méritos y sus ideas, no mediante la enajenación de las conciencias.

Una Patria en la que se garantice la soberanía nacional y el orden social. Que no se tenga tolerancia con participación alguna de extranjeros en la dirección del Estado, ni con la anarquía y la delincuencia.

Una Patria en la que se respete la vida desde el momento de su concepción, se enseñe a la juventud a usar responsablemente de su cuerpo y se brinde protección a las jóvenes embarazadas de escasos recursos.

Una Patria en la que se respete la propiedad privada y se favorezca por parte del Estado la multiplicación de propietarios y empresarios independientes que contribuyan al desarrollo del país. Que proscriba sistemas de colectivización y de estatización de la propiedad que solo conducen a la corrupción y al empobrecimiento general.

Una Patria en la que se estimule la iniciativa particular, el libre mercado y la sana competencia, como factores generadores de progreso. En la que no se permita ni el excesivo intervencionismo de Estado ni el abuso del capitalismo despiadado.

Una Patria que brinde a los colombianos una administración de justicia oportuna y honesta. Que sus jueces sean probos, idóneos e independientes de toda influencia política o económica.

Una Patria que permita a los jóvenes prepararse mejor para su desempeño en el mundo moderno, pero que refuerce sus principios éticos para formar buenos ciudadanos. Que la educación sea gratuita y al alcance de todos.

Una Patria en la que todo aquél que ejerza un cargo público o de representación popular sea honesto, idóneo y elegido por méritos, no por recomendaciones políticas o mediante la compra de sus electores.

Una Patria en la que se castigue con rigor a todo el que cometa crímenes de lesa humanidad, homicidios, secuestros, extorsión o atente contra el erario. Que no se premie al delincuente con la impunidad ni con el acceso a la dirección del Estado.

Una Patria que piense en las clases menos favorecidas y para las cuales el Estado provea un sistema de asistencia pública eficiente, con cubrimiento para toda la población.

Una Patria que se sienta orgullosa de las características propias de su nacionalidad y las defienda contra los movimientos que pretenden una globalización cultural con tintes materialistas.