Los aprietos de Castillo, Boric, Castro y Petro dejan al Foro de Sao Paulo sin razones para celebrar

Perú, Chile, Honduras y Colombia hacen frente a la amenaza comunista.
Lula Da Silva y Daniel Ortega, actores claves del Foro de Sao Paulo. Reuters.

El martes decenas de manifestaciones se llevaron a cabo en el Perú para exigir la renuncia del presidente Pedro Castillo, quien horas antes había decretado un toque de queda justamente para evitar estas manifestaciones. El pueblo peruano no dudó en desafiar la medida y se lanzó a las calles, obligando a Castillo a suspender el decreto.

Este es uno más de los muchos episodios que han caracterizado la gestión de gobierno de un Castillo repleto de cuestionamientos: votos de censura a sus ministros, cambios de gabinete y propuestas de vacancia presidencial, a lo cual habría que sumarle las divisiones dentro del propio partido oficialista.

Pocas horas antes de comenzar las protestas, Vladimir Cerrón, jefe del partido oficialista Perú Libre, criticó a Castillo en su cuenta de Twitter: “Con una sola política de izquierda bien aplicada, la derecha estaría lamiéndose las heridas, no tendría tiempo para pensar, conspirar y menos ejecutar, pero el Presidente les da toda la ventaja, pensando equívocamente que podría existir el derechista bueno».

Por su parte, Verónika Mendoza, quien forma parte de la coalición de gobierno, declaró que el Ejecutivo “no solo ha traicionado las promesas de cambio por las que el pueblo lo eligió, sino que ahora repite el método de ‘resolución de conflictos’ de la derecha: ningunear a quienes se movilizan expresando su legítimo malestar por la situación económica y política, reprimir, criminalizar y restringir derechos”.

Problemas y divisiones similares experimenta la presidente Xiomara Castro en Honduras, quien ni siquiera pudo intentar convocar a una Asamblea Constituyente, porque su partido –casualmente con el mismo nombre de Libre– sufrió una división poco antes de asumir su mandato.  Las pugnas internas por el poder no terminaron allí, sino que continúan hasta la fecha, aunque no son tan evidentes para el público. Además, la crisis económica que experimenta Honduras ha producido un innegable descontento popular que amenaza con neutralizar el proyecto castrista de Xiomara Castro.

En Chile, Gabriel Boric, quien no lleva ni un mes en el poder ya ha sido ubicado como el  presidente peor evaluado.  Tal como reseñó La Gaceta de la Iberosfera en un articulo de Daniela Carrasco, “para el 18 de marzo (a una semana de ejercicio), Boric contaba con un 50% de aprobación y 20% de desaprobación. El 25 de marzo registró igualmente 50% de aprobación, pero el rechazo a su figura aumentó 10 puntos más, es decir, alcanzó 30% de desaprobación. Y en el último estudio, del 01 de abril, solo un 45% de los encuestados aprobó al presidente chileno (-5 puntos), mientras que un 35% desaprueba su gestión (+5 puntos)”.

Continuando el análisis politico en Latinoamerica, las posibilidades de Gustavo Petro -de llegar al poder en Colombia- comienzan a desvanecerse paulatinamente en la medida que su principal contendor, Federico “Fico” Gutiérrez, avanza en las encuestas. Un sondeo de Guarumo-El Tiempo asevera que Fico Gutiérrez ganaría a Petro en una hipotética segunda vuelta por algo más de tres puntos: 43,5 por ciento frente a 40,1.

Así las cosas, el triunfalismo que hasta hace semanas desbordaban los comunicados del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla, ya no se percibe; y es que de poco o de nada sirve ganar elecciones, si luego, por torpes manejos y taras ideológicas, no consolidan sus gobiernos sino que exacerban el descontento de los ciudadanos. Personas que no ven solución de sus problemas cotidianos, sino sustantivas bajas en su calidad de vida producto de las nefastas políticas aplicadas.

, La Gaceta, España, 07/04/2022

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