Sacudida política toca las fibras de la junta de Ruta N

Ad portas de terminarse la junta directiva de agosto de Ruta N, Juan Andrés Vásquez, director saliente, les contó a los asistentes que la Alcaldía de Medellín le había solicitado su renuncia.

El requerimiento no lo hizo el propio Daniel Quintero, ni con antelación ni en la reunión, debido a que a esta última no asistió él sino un miembro de su gabinete, Alejandro Arias, quien ejerce como secretario de Desarrollo Económico de la Alcaldía. De hecho en las siete juntas desarrolladas este año, en la única que estuvo el mandatario fue en la de febrero en la que presentó a Vásquez como su apuesta para la corporación.

Vásquez obtuvo el respaldo de la junta directiva en la noche del 11 de agosto, pero la movida generó polémica pues se conoció poco tiempo después de que se hiciera pública la renuncia de la junta directiva de Empresas Públicas de Medellín (EPM), debido al malestar que ha generado la toma de decisiones del alcalde y que no consulta el gobierno corporativo de la compañía.

Este caso no es distinto y ocho miembros que se sintieron irrespetados renunciaron en la noche de ayer, luego de que en una entrevista para Blu Radio, Quintero formalizara su intención de remover a Vásquez en la dirección de Ruta N y en cambio nombrar a Javier Darío Fernández Ledesma, quien había sido elegido este año para liderar la Agencia de Educación Superior de Medellín (Sapiencia), pero al final no se posesionó.

“Soy un experto en innovación y en Ruta N vamos a poner la persona de la mayor calidad. Esta es una entidad pública, que funciona con recursos públicos, tengo la mayoría de las posiciones en la junta directiva y no hay un solo centavo de Ruta N que no provenga de la Alcaldía de Medellín”, aseguró Quintero a Blu Radio, entrevista en la que también sostuvo que su idea era buscar a alguien más cercano al Gobierno.

¿Y la junta qué?

Este hecho hizo que ocho miembros de la junta directiva enviaran su carta de renuncia ayer, lo que extendió el remezón institucional que pone en difícil situación, esta vez, a la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) del municipio.

La junta directiva de Ruta N es de nueve miembros principales, tres de ellos con puesto fijo: la Alcaldía de Medellín, el presidente de Tigo y el gerente de EPM, así como seis independientes y dos suplentes, once en total, de los cuales un miembro principal estaba vacante.

Los firmantes en bloque fueron, en su orden, Carlos Felipe Londoño, rector Universidad EIA; el presidente de Tigo, Marcelo Cataldo; Alejandro Piedrahita, vicepresidente de Estrategia y Finanzas Corporativas de Grupo Argos; Manuel Santiago Mejía, presidente de Corbeta; Azucena Restrepo, presidente de Proantioquia (miembro suplente); Juan Luis Aristizábal, presidente de Conconcreto, y Carlos Manuel Uribe, gerente de Flores El Capiro (miembro suplente).

“Tal proceder es una evidente demostración del total desconocimiento e irrespeto al buen gobierno y a la institucionalidad que como miembros de esta Junta no podemos permitir (…) de la manera más atenta nos permitimos informarle que hemos decidido, de manera irrevocable, renunciar y retirarnos de la junta directiva. Esperamos por el bien de la ciudad y la región, que esta entidad que ha brillado por sus ejecutorias y buena gestión, se mantengan en esa línea”.

Por su parte, el profesor John Freddy Duitama Muñoz, de la Universidad de Antioquia, puso a disposición su cargo, aunque asegura que no lo hizo en bloque debido a que no fue invitado a participar por los demás miembros con antelación.

“Frente a la solicitud de retiro del director de la corporación Ruta N considero, como los demás miembros de la junta, inapropiado el procedimiento seguido por su administración, pues desconoce lo establecido en sus estatutos”, aseguró.

“Con esta comunicación señor alcalde lo dejo en libertad entonces para que reconsidere la conformación de la junta desde cero y por supuesto le agradezco el gesto de confianza que tuvo al nombrarme”, agregó.

Ante este panorama son los corporados, es decir, los miembros fijos, los que deben elegir una nueva junta, con otros miembros de sus asambleas. No obstante, ante la atípica renuncia del presidente de Tigo, queda este asiento disponible de representación para que sea ocupado por otro ejecutivo de la misma compañía.

Ruta N había sido reconocida por su gobierno corporativo y los acuerdos existentes entre el sector público, privado y la academia, por eso preocupa esta especie de ruptura.

Incluso, en los estatutos de Ruta N se establece un procedimiento para cambiar de director, en el que los dirigentes del municipio no pueden hacerlo como un acto de facto, pues esto es potestad de la junta directiva: “nombrar, en un mismo acto, al Director Ejecutivo y su suplente” y ante una “falta absoluta” del director entendida como “su muerte, renuncia o cuando sea removido por la Junta Directiva” el suplente director será quien reemplace a esta persona y “actuará por el resto del período en curso, salvo que se produzca antes un nuevo nombramiento en propiedad”. En este caso, quien ocupa la suplencia es también el director del Centro de la Cuarta Revolución Industrial, Agostinho Almeida, quien además es director de operaciones de Ruta N.

Para Alejandro Revollo, abogado experto en materia societaria, “el ver que de pronto se abandonen esos esquemas de gobierno corporativo que habían sido tan exitosos e ilustrativos para el país, no deja de ser preocupante”, esto independiente de la asertividad de las decisiones del Alcalde.

Sobre todo teniendo en cuenta que “esta entidad ha venido mostrando que es un gran articulador y dinamizador, es un punto de encuentro para las universidades, el Estado y las empresas donde hemos tenido un espacio común para construir proyectos concretos, de gran impacto para crear nuevos empleos e inversiones”, aseguró Alejandro Olaya, gerente Nacional de Innovación y Emprendimiento de la Andi y gerente seccional de la organización para Antioquia.

Además, la seccional Antioquia le envió una carta a Quintero en donde lo invitan a tener una “construcción colectiva, donde los consensos y disensos naturales, se discutan y resuelvan en los órganos de gobierno y juntas directivas como máximas instancias decisorias. Las prácticas autocráticas lo alejan de la transparencia, el equilibrio y la prudencia que solo los cuerpos colegiados pueden garantizar”.

Por su parte, Claudia Álvarez, profesora de la escuela de Administración de Eafit y PhD. en creación y gestión de empresas de la Universidad Autónoma de Barcelona, aseguró que “la ciencia y la experiencia han demostrado que mientras más personas participen en una decisión, mejores decisiones se pueden tomar”.

Y los cuatro exdirectores de la entidad (Fabio Andrés Montoya, Juan Pablo Ortega, Juan Camilo Quintero y Alejandro Franco), mostraron su preocupación por la renuncia masiva y que en menos de ocho meses cambie el liderazgo tres veces.

“Como exdirectores de Ruta N, que hacemos parte de la historia de esta institución, queremos hacer un llamado para que esta estructura e independencia, se mantenga y se respeten los conductos regulares creados en un marco de buen gobierno corporativo”, concluyeron.

La importancia de Ruta N

Desde el acuerdo 24 de 2012 Ruta N adquiere recursos por mandato del Concejo de Medellín, aunque la apuesta une al Estado, la academia y las empresas, y obtiene al menos 7 % de lo entregado anualmente por EPM al municipio.

“Estos recursos le han permitido a Ruta N trabajar, pero bien es cierto que en los últimos años, esas transferencias no se le han entregado en su totalidad (…) Esto es importante: garantizar, preservar, respetar las transferencias y que las administraciones municipales honren ese acuerdo del Concejo”, aseguró Olaya.

En el balance de 2019 la entidad estableció como logro que la ciudad haya llegado a invertir 2,27 % del PIB en CTeI, mientras que cuando inició el proyecto esta cifra solo llegaba a 0,7 %.

Alejandro Franco, exdirector de la entidad, le dijo a EL COLOMBIANO en la entrevista de celebración de diez años, que se había logrado atraer 333 empresas de 32 países, generando más de 8.500 empleos y que 5.021 compañías se comprometieran con inversiones en CTeI.

El año pasado los ingresos operacionaes de Ruta N fueron atípicos, subieron 167,5 % debido a la gestión del Centro de Cuarta Revolución Industrial, al quedar en 71.097 millones de pesos, con un monto de 58.834 millones de pesos en transferencias o subvenciones; mientras en 2018, la cifra girada por el municipio alcanzó los 15.193 millones de pesos y completó 26.575 millones de pesos en los ingresos operacionales. Para 2020, las transferencias aprobadas son de 14.500 millones de pesos.

Al final, Álvarez sostiene que “jamás nos habríamos imaginado ser un valle de software sin los procesos que ha llevado a cabo Ruta N, que ha sido un dinamizador, apalancador y gestor del ecosistema” aunque no ha estado exento de errores.

La experta menciona que Ruta N no se necesitará más en la medida en que realmente se cumpla el cometido total “que Medellín sea una sociedad innovadora” y en este camino aún hay trecho por recorrer, pues falta que muchas personas y empresas se metan en el cuento de la innovación.

El peligro de que no todas las personas participen estas dinámicas, explicó, es que quienes sí lo hagan van a estar muy lejos de los demás, “y esto se vuelve un problema social, porque habrá más inequidad. Solo eso sería una razón fundamental para que Ruta N permanezca”.

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