Sugerencias al gobierno (I)

Las últimas semanas están repletas de columnas de opinión en las que se dice qué debe y qué no debe hacer el gobierno este 2021. De la mayoría de ellas es consciente el gobierno: lo primero que tiene que pensar es cómo doblegar el covid-19 y hacer una vacunación masiva. Hay experiencia con la vacunación anual de las vacas contra la aftosa. El ICA y la Federación Nacional de Ganaderos vacunan el 100% de la población ganadera (casi 24 millones de cabezas).

Hay que crear empleo, y la fórmula es facilitar la formalización de pequeños negocios y rebajar el costo de la nómina que está entre los más caros del mundo. Una rebaja de costos sustancial de las notarías y las cámaras de comercio es necesaria. Deben limitarse a cubrir los gastos administrativos indispensables y abandonar programas que no les corresponden. Hay que fortalecer el arbitraje sin sacar a golpes a los mayores de setenta.

Habrá que hacer una reforma fiscal para eliminar exenciones y subsidios. Y ojalá ponerle, por ley para que los inescrupulosos de la Corte Constitucional no lo tumben, un impuesto a los altos salarios del gobierno, como el que ensayó Duque el año pasado.

Se impone una reforma laboral y pensional. El promedio de vida ha aumentado y hoy los mayores de sesenta años están en plenas condiciones para seguir trabajando.

Es necesaria una reforma a la educación, ahora que no se pueden reanudar las clases presenciales. Se ha hecho lo posible para la educación a distancia, pero el uso de la televisión y la radio para ese propósito brillan por su ausencia. Una familia que no tiene con qué comer ni con qué pagar el arriendo, no puede tener computador (si es campesina no tiene ni luz eléctrica), si tiene celular no tiene datos y no hay sitios a donde los niños puedan ir a usar esos aparatos. Hay que forzar a las compañías de internet a poner torres en los sitios que no son tan buen negocio y dotar a las casitas con sistemas de energía solar, que ya no son caros, para que los niños puedan tener clases a distancia. Y, además, la educación escolar y universitaria, con énfasis en la técnica, debe ser gratuita para los estratos uno y dos. Bastante alto es el presupuesto escolar y universitario para no poder hacerlo.

Yo he insistido que la alimentación escolar (PAE) debe entregarse a cooperativas formadas en cada escuela, manejadas por las madres de familia (que además tendrían con ello trabajo remunerado) y supervisadas por el rector y el ICBF. Seguramente no robarán por tratarse de sus hijos ni les darán carne de caballo, como los contratistas universales que pelechan en ese negocio.

Hay que emprender la reforma a la justicia y acabar con la proliferación de cortes que valen un dineral y le hacen mucho daño al país. Una gran corte suprema, con una sala constitucional y administrativa bastaría, si se elimina el abuso de la tutela y tanta regla procedimental que solamente beneficia a los bandidos. El hacinamiento carcelario se acaba si se regresa a las colonias penales agrícolas del decreto 0014 de 1955 que son más baratas que construir nuevas cárceles.

Hay que seleccionar y reducir las EPS que son la fuente de la degradación de la salud. Unas pocas fuertes y eficientes son suficientes. Y fortalecer las cajas de compensación, dejando solamente las que tienen probada experiencia, pero de nuevo sin hacer gastos que no estén orientados al bienestar de los trabajadores.

Otras ideas quedan para el próximo artículo.

Rafael Nieto Navia, chttps://www.elnuevosiglo.com.co/, 11/ 01/ 2021, Periódico Debate.

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