Una sociedad en crisis debe levantarse, ejercer sus derechos e imponerlos por la fuerza si fuere necesario. Si no lo hace la esclavitud, la deshonra y la muerte será su fin.
En Colombia estamos gobernados por el rey de la indecisión, ya vamos para dos meses que tenemos un estado en la anarquía de desorden, donde se han cometido toda una serie de delitos por parte de terroristas urbanos que la justicia, los medios de comunicación y las fracciones políticas de izquierda se han encargado de cambiarles el nombre a vándalos. Éstos, cuando son presentados y puestos por la autoridad policial a disposición de la justicia, más se demora en entrar el terrorista que en salir de los despachos judiciales. Los jueces simplemente arguyen que son personas que están haciendo uso de la protesta social pacífica ordenada en la Constitución nacional.
¿Qué moral puede tener hoy nuestro cuerpo policial que ha sido objeto de todos los vejámenes habidos y por haber, por parte de estos criminales sin poder hacer uso de sus armas de dotación que la Constitución nacional les autoriza para defender su vida e integridad personal, además de mantener el orden social?
¿Hasta dónde han llevado nuestros jueces la justicia colombiana, una justicia corrupta, inepta, ineficiente y parcializada con los criminales?
¿Acaso no hemos visto el actuar delincuencial de estos grupos de terroristas urbanos, que han asesinado policías, incautos que asisten a las pedreas para hacerlos aparecer como si fuese por parte de la policía, civiles que transitan en moto que han muerto degollados por cables de acero tendidos por los terroristas sobre las vías?
Han secuestrado policías: caso del agente secuestrado que fue torturado, despedazado y luego lanzado al río Cauca y su moto incinerada. Hemos visto cómo atacan e impiden el tránsito de médicos y ambulancias propiciando así la muerte de los enfermos.Hemos visto la forma como estos grupos atracan a los ciudadanos, los extorsionan para dejarlos pasar en sus retenes ilegales de bloqueo de las vías. ¿No han visto cómo han torturado a policías de civil y parte de sociedad que ha tratado de cruzar los bloqueos ilegales?
La justicia ha cerrado los ojos ante el secuestro masivo de toda la sociedad colombiana al no poder movilizarse por las vías nacionales ni dentro de las ciudades, ha cerrado los ojos ante la negativa de dejar pasar los alimentos y medicamentos para la sociedad y animales en las granjas; una justicia ciega que no ha visto cómo hordas de delincuentes han entrado a granjas, almacenes y propiedad privada, destruido sus instalaciones y saqueada toda la mercancía y animales. Una justicia que no ha visto cómo los buses de transporte público e instalaciones propias del mismo han sido destruidos, arrasados, causando un grave daño a la sociedad más necesitada.
Los jueces no han visto como destruyen el patrimonio nacional ni los edificios públicos, no ha caído en cuenta de la legalización por parte de gobiernos anteriores y actual, de la criminalidad.
¿Cómo pudo la justicia permitir la legalización de los cultivos ilícitos, y de todos los delitos enumerados anteriormente arguyendo el derecho de unos pocos a manifestarse pacíficamente, más los delitos de lesa humanidad y contra los derechos humanos, dejados en la impunidad con la organización de la JEP, Justicia especial para criminales que oprobiaron a la sociedad colombiana por más de sesenta años con todos los delitos habidos y por haber?
Un país que tenga como norma esta forma de pensar y de ejercer la justicia, es un país destinado al fracaso social, a la pérdida de la libertad y del orden. Estará condenado a vivir en la esclavitud de la anarquía y el caos. Todo esto está sucediendo por la falta de gobernantes y políticos que realmente amen a la patria, que no sean corruptos, que quieran defender sus instituciones, su sociedad, las costumbres y todo lo construido durante doscientos años. El país está en la encrucijada de caer en el abismo al que nos ha llevado la izquierda criolla aupada por el comunismo internacional, o levantarse de la postración sometida y hacer valer sus derechos como buenos ciudadanos.
28/06/2021 | Por Alberto Rojas Jaimes