Un año después de la reunión del Foro de Sao Paulo en la que se aprobaron planes para la desetabilización de Latinoamérica, mediante la utilización de todas las formas de lucha, podemos comprobar que éstos se están cumpliendo en nuestro país al pie de la letra.
Según la denuncia que el 13 de agosto de 2020 publicó Luis Velásquez Alvaray en Venezuela Unida Editores, los siguientes son los puntos aprobados en la tenebrosa reunión de la extrema izquierda latinoamericana:
- Después de la pandemia, se propone desarrollar “el plan estratégico de la desestabilización”. Aprovechar la debilidad económica de los Estados. Bajo la hambruna, organizar a la gente, contra el sistema imperante.
- Generar movilizaciones masivas, como las anteriores al covid 19, que resultaron actos desequilibrantes, en Chile, Colombia, Ecuador y restos de satélites de la órbita estadounidense.
- Continuar en todos estos países la organización y formación de la guardia paramilitar.
- Proponer las reformas constitucionales para facilitar la toma del poder. Señalan como magnífico ejemplo, el avance en Chile.
- “Hemos penetrado las luchas de la equidad de género y el racismo”. Estamos arrinconando el imperialismo y estas banderas, como la desmitificación de las religiones, han sido bien aprovechadas por nuestros militantes.
- Los sectores esotéricos también deben ser impulsados y deben formarse en los preceptos revolucionarios.
- Control de los medios y redes de manera progresiva. Venezuela y Argentina disponen de los apartados financieros, para las adquisiciones que debemos realizar, a efectos de la penetración de masas. Medidas ejemplarizantes a los comunicadores que atacan la revolución. Acciones contra los “tuiteros”.
- La agenda progresista debe promover el aborto libre y el consumo de droga como parte del desarrollo de la personalidad.
- Impulsar la teoría de la relatividad de los valores:” todo lo que favorezca la revolución es bueno”.
- Crear proyectos de símbolos nacionales. Convertir los casos de crímenes policiales en bandera popular.
- Intensificar las campañas del “culto al líder” en cada uno de los países.
- Reformar la educación, enfocada en el adoctrinamiento de la lucha de clases.
- Crear las células de control ciudadano con autoridad localizada. Bonos populares de apoyo. Movilizaciones y tomas planificadas. Venezuela y Cuba ofrecerán el entrenamiento y la capacitación para estas tareas.
- Destrucción de todos los partidos políticos no comprometidos con nuestros postulados.
- Georreferenciación y el perfilamiento de empresarios. Muchos ya están colaborando o comenzaran a ser destruidas sus empresas que pasaran al poder del pueblo.
- Sembrar en todas las instituciones infiltrados de izquierda e impulsar estructuras paralelas a los entes del Estado.
- Crear mecanismos de trazabilidad del dinero por vía tecnológica. Control de bancos, divisas y rastreo a los capitales no afines a la revolución.
- Invasiones masivas. Reparto de propiedades.
- Empobrecer la sociedad para mantener el control social.
- Especial énfasis en la penetración de las redes sociales.
Sin tapujos han dicho los líderes de esta cofradía: “pasamos de la brisa a la tormenta bolivariana”.
Queda por preguntar. ¿Qué vamos a hacer los colombianos para impedir la llegada del comunismo al poder en 2022, vamos a seguir dejándonos engañar de los políticos de siempre, o vamos a trabajar por una solución contundente contra el extremismo de la izquierda ?
Luis Alfonso García Carmona