
La disciplina monetaria del Banco Central de Brasil comienza a mostrar resultados positivos para la estabilidad de precios. La tasa SELIC de política monetaria subirá al 13,25% y será de las más estrictas en el mundo.
La inflación de Brasil vuelve a caer por segundo mes consecutivo, mostrando el avance de la política monetaria para doblegar la inflación. El Banco Central de Brasil anunció que los precios minoristas subieron un 0,47% en mayo, el resultado más bajo para un mes desde abril de 2021.
Se registró una fuerte desaceleración con respecto al mes de abril, cuando los precios habían repuntado un 1%, así como con respecto al dato de marzo, que había alcanzado el 1,62% con respecto a febrero.
El mayor impacto sobre el índice general de precios se observó en los precios del transporte, que aumentaron un 1,34% con respecto a abril y sumaron 0,3 puntos porcentuales al índice general. En segundo lugar, y por orden de incidencia, los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron un 0,48%, prácticamente lo mismo que el promedio de precios.
La inflación interanual disminuyó al 11,73% en comparación con el mes de mayo de 2021, marcando un paso positivo en favor de la disciplina monetaria llevada adelante por Roberto Campos Neto, el presidente del Banco Central brasileño.
Campos Neto impulsó un drástico aumento de la tasa SELIC de política monetaria, pasando del 2% anual en febrero de 2021 a 12,75% en mayo de este año. A su vez, el Comité de política monetaria del Banco Central de Brasil aprobó un nuevo aumento de 50 puntos básicos, lo cual llevará la tasa efectiva al 13,25%.
A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos con la Reserva Federal, Brasil eligió una estrategia ortodoxa para combatir la inflación y situó a la tasa de política monetaria por encima de la variación anual de precios, priorizando lograr estabilidad por encima de cualquier otro objetivo y a cualquier costa.

Al mismo tiempo, la política fiscal llevada adelante por el ministro de Economía Paulo Guedes implica la más estricta disciplina fiscal, para eliminar cualquier tipo de riesgo de “dominancia fiscal” sobre la política monetaria (como ocurre en Argentina). Brasil logró recuperar el superávit primario a nivel federal por primera vez desde 2014, y el déficit federal consolidado (junto con el resultado del Banco Central) llegó al nivel más bajo desde 2015.
El desequilibrio fiscal de Brasil responde únicamente al pago de intereses de deuda, y al funcionamiento del Estado, que ahora resulta solvente para cubrir sus gastos corrientes. Esta es la principal garantía ofrecida por el Gobierno de Jair Bolsonaro para llevar tranquilidad a los mercados, erradicar el riesgo de dominancia fiscal y poder bajar la inflación.