Oposición ‘sabrosa’

Ha sido una verdadera sorpresa que, luego de la elección presidencial, como resultado de la cual volvió a quedar el país partido en dos, se haya decidido convocar un Acuerdo Nacional, donde todos los distintos sectores se hablen para construir consensos sobre la reforma fiscal, las reformas sociales y para avanzar en una política pública relacionada con el cambio climático. La propuesta ha venido acompañada de la invitación a deponer los odios, junto con el compromiso público de que no se perseguirá, ni política ni judicialmente, a los contradictores.

Aunque, no sin razón, algunos miran la iniciativa con prevención, a ella deben concurrir todos los sectores, incluido Federico Gutiérrez, con sus 5 millones de votos. No para que quien alcanzó democráticamente el poder abdique de sus ideas, sino para que las confronte en un ambiente de diálogo constructivo, en función de los consensos.

La historia bicentenaria de Colombia está llena de acuerdos políticos entre contrarios. Basta recordar el Acuerdo de Wisconsin para poner fin a la guerra civil de los Mil Días o el Pacto de Benidorm, suscrito en los años 50, entre los gladiadores de la época, Laureano Gómez y Alberto Lleras, que nos permitió superar la violencia mediante unas reglas de convivencia democrática, bajo el paraguas del Frente Nacional.

Por supuesto que el acuerdo al que se convoca no puede tener como contraprestación que la oposición entre en modo avión y se vuelva muda e inexistente. En democracia, los gobiernos necesitan de una oposición vigorosa, como ha ocurrido en los últimos tiempos, para evitar los excesos del poder, ejercer el control político, custodiar las libertades y espantar a los roedores, que siempre buscan su tajada.

El nuevo gobierno, como el que más, necesita una oposición férrea. Sin controles, una izquierda ayuna de poder puede dar lugar a un régimen desenfrenado. Ha quedado claro esta semana que el Congreso, de minorías oficialistas, no va a ejercer como muro de contención. De hecho, avanzan los entendimientos con las bancadas que no formaron parte de la Colombia Humana, para asegurar que la nueva administración goce de amplias mayorías. Es la historia.

La mitad del país que perdió en las elecciones está huérfana de vocería. Aunque Rodolfo Hernández se posesionará en el Senado por algún tiempo corto, ha hecho saber que no asumirá las banderas de la oposición. Y nadie puede exigir legítimamente que sean los órganos de control los que asuman ese papel. Sus funciones deben ejercerse dentro del marco de la Constitución, sin servir agendas políticas. Aun así, el régimen buscará cooptarlos. En esta dirección, el nuevo gobierno y el nuevo Congreso han decidido echar a la caneca el concurso en trámite para escoger el próximo contralor general, lo que ha dado lugar, en casos análogos regionales, a actuaciones penales.

Necesitamos poderes de control que actúen con decisión y autonomía, como lo acaba de hacer el fiscal Barbosa, frente a la inédita petición de poner patitas en la calle a redomados delincuentes. Ojalá la tal comisión internacional de Naciones Unidas y la iniciativa de crear una Fiscalía Nacional Anticorrupción no sean la cuota inicial de una retaliación, por mostrarse independiente. Las cortes y toda la comunidad jurídica permanecen vigilantes frente al curso de estas iniciativas.

Por supuesto, será necesario el control de la prensa, como cuarto poder, así no ejerza vocería política, en función de la verdad y no de cálculo electoral alguno, aunque recientemente vimos a un reconocido sector del periodismo metido en la injuria y en el proselitismo activo contra el ingeniero Rodolfo, sin siquiera un poco de vergüenza.

¿Será una utopía que haya oposición? En el vecindario inicialmente se desapareció y ahí están los resultados, con cara de dictadura.

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Taponazo

Los mercados son sabios. Perdimos esta semana 25 billones de pesos de valor de Ecopetrol: tres reformas tributarias y cerca de dos veces el valor que se pagó por ISA, por la política propuesta para el sector. Hay tiempo para corregir.

Por Nestor Humberto Martinez Neira
El Tiempo | 26/06/2022

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