
SEMANA: ¿Quiere decir que se podría intentar una reforma a la fuerza con las EPS intervenidas, en caso de que el Gobierno pierda la batalla en el Congreso?
A.G.: Se podría a través de la intervención de EPS por parte de la Superintendencia. Sería un escenario problemático. No sobra añadir que casi todas las EPS intervenidas han empeorado. El caso de Saviasalud, por ejemplo, es muy grave. La intervención nada resolvió y ha empeorado los problemas financieros y de atención.
SEMANA: ¿Cree que la reforma a la salud pasa los dos debates que le quedan en el Congreso?
A.G.: El Gobierno parece dispuesto a todo. La reforma ya es un tema político, una obsesión. La reforma es un punto de honor. Políticamente parecen dispuestos a entregarlo todo, pero va a haber muchos ojos sobre el Congreso. Los nombres de Yidis y Teodolindo volverán a recordarse con una insistencia renovada. El periodismo y la opinión pública están alertas. No va a ser fácil.
SEMANA: ¿Por que cree que el presidente es tan insistente con una reforma que le ha costado tanto políticamente?
A.G.: Quedaron atrapados en un asunto que no era un tema prioritario para el presidente, en el que no existía una propuesta atractiva. Ni siquiera un buen discurso. El costo ha sido altísimo. La reforma rompió el gabinete y la coalición. Escogieron el cuadrilátero político equivocado y ya no pueden salirse.

SEMANA: Siguen saliendo funcionarios, incluido Jorge Iván González, exdirector de Planeación Nacional. ¿Por qué tanto remezón?
A.G.: Yo creo que el presidente decidió gobernar con los suyos. La experiencia ya no importa mucho. Pasó, como lo dije en el libro que escribí sobre mi paso por el Gobierno, del negociador pragmático al agitador. De allí los cambios en el gabinete. Lo que queda de aquí para adelante es previsible: los puros buscando a los menos puros para depurarlos.
SEMANA: ¿Cómo cree que quedará el país en 2026?
A.G.: En 2026 tendremos un país polarizado, con algunos retrocesos sociales y crecientes problemas de seguridad. El panorama político es difícil de anticipar. Yo resalto en todo caso la fortaleza de nuestras instituciones que seguramente garantizarán una transición democrática ordenada.