Barco a la deriva

Cuando la realidad supera la ficción y lo imposible, increíble o impensable se convierten en realidad, podría pensarse que se empieza a andar sobre el principio del final. Cuando el empoderado es quien ha abusado, pervertido, corrompido, pero es premiado y admirado, se está evidentemente sobre el final.

A. Benedetti, el ahora hiper poderoso, sigue su ascenso imparable. De las oscuridades del maltrato a la mujer, las drogas y el alcohol parece ahora brillar en la cúspide del poder, de los halagos femeninos, de las influencias políticas y del hiper poder en la sombra y en la luz.

Pero la realidad es que en el principio del fin… exaltar, premiar, ejemplificar a semejante monstruo, que refleja todos los antivalores sí que hace pensar en el principio del final.

Algunos se animan pensando que es solo un momento difícil por el que debe obligatoriamente atravesar Colombia. Hay otros que aseguran que es solo el inicio, que hasta ahora empieza la cosa, y que el tal “proyecto” se instalará, tal cual se ha instalado en los vecinos sin que nadie lo quiera, lo desee, pero ahí están y ahí siguen.

El drogadicto, cascador de mujeres profesional, el “saca cuchillos”, ahora maneja el futuro de un país al que se le había puesto mucho empeño, pasión, trabajo y esfuerzo, junto con la mal hablada pero ahora vestida de seda, y entonces proponen, por razones ancestrales que ni siquiera conocen, descriminalizar la hoja de coca como si ahí estuviera la solución a algo…

Mientras tanto… algunos empresarios están esperanzados y preocupados por alguna licencia ambiental que tendrán que tramitar ante la indígena gomela Yanina, la modelo de Instagram, la radical, la paseadora, que suele disfrazarse de indígena para recordarle al mundo y a las redes sociales su ancestralidad ficticia e imaginaria. ¿Cuánto costará una pluma de esas como la de la posesión? Yo quiero una…

Otros tienen miedo de reclamar la igualdad de papel y de mentiras que distribuye Carlos Rosero alias “el maorí” desde el ministerio de la igualdad y la equidad. Y, cómo no, qué susto quedarle mal en algo, o no hacer lo que él diga, creo que hasta Petro debe tener miedo de una venganza polinésica o un manazo.

Todo esto puede indicar que estamos en el inicio del final. La decadencia absoluta de todo, que empieza precisamente en el momento en que se empieza a ver normal lo anormal, cuando se afirma ¡que no era droga de lo que se hablaba sino de toneladas de poesías!, cuando la realidad es más increíble que cualquier imaginación como en ese caso justamente.

El colombiano está siendo víctima de una entrampamiento moral y ético que muy pocos quieren ver, pero todos están sintiendo. En donde se habla más de Trump que en el mismo EE. UU. En donde hasta la corrida de un catre está polarizada. En donde, se autodestruye entre gente hiper bien, bien, regular y mal. Para finalmente todos tener como común denominador estar en el mismo barco a la deriva y no es el Queen Mary

Juanfelipereyes@hotmail.com

Jueves, 13 de Marzo de 2025

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