Sobre la Polarización (parte 1) – Sí, todo lo que es Izquierda es guerrilla | José Francisco García M.

Este es el primero de una serie de 3 artículos donde tratare el tema de la polarización política en Colombia. La razón de abordarlo es que no existe persona corriente interesada en la Política, periodista, analista o candidato a cargo de elección popular que no mencione la polarización política de nuestro país, y haga énfasis en lo negativo de este fenómeno. Y curiosamente esto siempre ocurre en personas pertenecientes a lo que es percibido como Centro[1] o Derecha, ya que dicho sainete nunca es mencionado por la Izquierda armada o política.

Pero entremos de lleno en nuestro tema. Hace algún tiempo estaba oyendo una entrevista a Jorge Enrique Robledo realizada por un programa de TV en el canal de televisión de la Antioquia Federal, Teleantioquia. En ella ese viejo mamerto anacrónico hablo sobre la situación política y de orden público de Colombia en los años 80s, y afirmo que en esa época la opinión pública consideraba que todo lo que era izquierda era guerrilla, pero que hoy las cosas han cambiado, y que la situación es diferente ya que no toda la Izquierda apoya la lucha armada.

Esta afirmación es completamente falsa. Hoy en día toda la Izquierda política en nuestro país apoya la Izquierda subversiva armada de varias maneras, siendo su brazo político y propagandístico en la sociedad civil. La afirmación es arriesgada, pero la sustentare plenamente.

En primer lugar, los partidos políticos legales de la Izquierda se encuentran abarrotados de miembros de las organizaciones narcomunistas armadas. Piedad Córdoba no era el único miembro de las FARC-EP en ser parte de un partido político legal y poseer un escaño en el Congreso de la Republica. Hoy en día, según mis cuentas, hay al menos 10 Senadores/Representantes de los que no tengo duda alguna de su pertenencia a organizaciones narcomunistas armadas. Y no solamente están dentro del Pacto Histórico, sino también están en el Verde y en el Partido Liberal. Desde cierto Senador que se baña poco y fue educado en Europa, hasta cierto Representante a la Cámara que disfruta de los automóviles de alta gama, pasando por algún Senador del Verde que posa de periodista y escribe libros, es claro que todos ellos son parte de alguna organización narcomunista armada. Su cercanía a los grupos subversivos, sus acciones a favor de ellos, su perfil mediático, y su discurso a favor del narcotráfico son serios indicios de su pertenencia a estas organizaciones para cualquiera que no tenga el cerebro lavado por Netflix y TikTok.

En segundo lugar, toda la Izquierda legitima el discurso político de las organizaciones subversivas. Así, aquellos que son parte de los partidos políticos legales de Izquierda, aun cuando no pertenezcan formalmente a una organización narcomunista armada, se dedican a darle legitimidad a las acciones bélicas y el discurso político de dichos grupos. Ellos son los que venden la falsa e incorrecta teoría de las causas objetivas del conflicto colombiano. Ellos son los que afirman que el glifosato va a acabar con la humanidad, y por ende no debe ser usado en la fumigación de cultivos ilícitos. Ellos son los que afirman que el alcohol es más nocivo que la cocaína. Ellos son los que piden a gritos una solución dialogada al problema de la subversión narcoguerrillera, lo que en últimas es funcional a los intereses de los grupos armados narcomunistas. Ellos son los que vociferan que el problema de Colombia no es el narcotráfico y la subversión armada sino la desigualdad y la repartición injusta de las tierras cultivables.

En tercer lugar, la Izquierda política se niega a combatir la subversión mediante el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado. Este punto está directamente relacionado con el anterior, pero merece una mención aparte. Para la Izquierda en la sociedad civil todo uso legítimo de la fuerza por parte del Estado en contra de las estructuras subversivas es el equivalente a un genocidio. Toda acción militar en contra del narcomunismo es recibida con hostilidad y criticada. Es por ello por lo que desde que inició la narcodictadura petrista toda acción bélica en contra de la subversión narcomunista fue detenida. Esto ha permitido que las organizaciones narcomunistas puedan dedicarse a producir y exportar cocaína en cantidades nunca vistas (ni siquiera en la época de Pablo Escobar) y a obtener y asegurar control territorial. De igual manera, la narcodictadura petrista se ha dedicado a destruir a las Fuerzas Militares, y en concreto al Ejército Nacional, colaborando aún más en el fortalecimiento de las estructuras narcomunistas subversivas.

En conclusión, en Colombia solamente hay una Izquierda. La única diferencia entre los narcosubversivos en las montañas de Colombia y los políticos con escaño en el Congreso es su indumentaria. Unos usan camuflado, botas pantaneras y AK-47; los otros usan Converse, ruanas y mochila. Pero ambos son lo mismo. Ambos son el Enemigo, y como tal deben ser tratados.


[1] El “Centro” político es solo una Izquierda tibia vergonzante, pero eso será tema para otra columna.

19/03/2025 | Por José Francisco García M.

 

https://lalinternaazul2.wordpress.com/2025/03/19/sobre-la-polarizacion-parte-1-si-todo-lo-que-es-izquierda-es-guerrilla-jose-francisco-garcia-m/

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