La verdadera consulta

Sin embargo, desistí. No quise darle a Petro un escenario electoral que le sirviera para oxigenarse, utilizar el aparato estatal a su favor y comprar conciencias. Y el tiempo me dio la razón.

Hace unas semanas propuse la idea de consultar a los colombianos si querían que Gustavo Petro renunciara antes del 7 de agosto de 2026, recogiendo el sentimiento generalizado de decepción, frustración e inconformismo que hoy se siente en todo el país frente a su gestión.

Sin embargo, desistí. No quise darle a Petro un escenario electoral que le sirviera para oxigenarse, utilizar el aparato estatal a su favor y comprar conciencias. Y el tiempo me dio la razón.

Hoy, enfurecido y en caída libre, Petro lanza su propia consulta popular, no para resolver los problemas que ahogan al país, sino para intentar salvar su agonizante imagen y mantenerse en el caos que tan bien sabe alimentar. La excusa fue el hundimiento de su reforma laboral. Pero el objetivo es claro: confrontar al Congreso, polarizar aún más al país y generar una cortina de humo frente a su desgobierno.

Sin la altura ni la dignidad que exige su investidura, arremetió como caudillo desesperado contra la institucionalidad. Señaló y atacó directamente a los ocho valientes senadores de la Comisión VII que, cumpliendo con la ley y el reglamento, archivaron su reforma. No le bastó con eso: amenazó con que, si no le aprueban su consulta, el pueblo sacará al Congreso, y hasta se burló de la muerte del caballo del senador Alirio Barrera. Un acto mezquino y propio de quien perdió el rumbo.

Sacó a marchar a funcionarios y contratistas, vendiendo la falsa idea de que el pueblo está con él y que sus reformas tienen el respaldo de 11 millones de votos que lo llevaron a la presidencia. Pero se le olvida que el Congreso fue elegido por 18 millones de colombianos y que los partidos que representan a esos senadores suman 11 millones de votos que respaldan el archivo de su reforma laboral.

Se le olvida, además, que la Ley 5ª de 1992 le da autonomía a las comisiones para decidir democráticamente y que la inviolabilidad parlamentaria, que tanto aprovechó y defendió cuando fue congresista, protege el voto y la opinión de los legisladores.

Hoy Colombia sufre la inseguridad, la corrupción, el desgobierno y el caos de esta administración. Por donde uno lo vea es un verdadero desastre y en el sentir ciudadano mayoritario sólo quedan las ansias -y la paciencia- para que esta horrible noche termine lo más pronto posible.

La consulta que propone Petro es un capricho, una distracción, y ojalá el Senado de la República sepa negarla. La verdadera consulta será el 31 de mayo de 2026, cuando el país le pondrá fin, en las urnas, a este desastre.

Sábado 22 de marzo de 2025 – 12:19 AM

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/2025/03/22/la-verdadera-consulta/

Compartir:

WhatsApp
Facebook
Twitter
Telegram
Email
0
Amamos tu opinion, deja tu cometario.x
()
x