
Gustavo Petro y su ejército de áulicos han tensionado tanto la institucionalidad colombiana, han transgredido tanto el deber ser y han producido tanto dolor y sufrimiento deliberado en las vidas de millones; que saben que la única alternativa que tienen para salir impunes y sobrevivir a la inminente sanción social es aferrarse al poder en el 2026.
Hacerse al poder, cueste lo que cueste, es entonces la motivación de varias de las últimas medidas desesperadas de un presidente que representa a un Gobierno sin respaldo ciudadano genuino y carencia absoluta de resultados.
En ese contexto y luego de probar clima para ideas de nuevos estallidos sociales, de constituyentes, de asambleas universitarias, de cabildos abiertos y asambleas populares, de una teoría que reza que el Congreso usurpa la voluntad del pueblo y se convierte en un impedimento para la democracia directa, de reelección y de cómo toda la podredumbre y corrupción que se respira en Palacio ha sido a sus espaldas, Gustavo Petro lanza un grito desesperado. Sabiéndose incapaz de gobernar, abre el espacio para lo que sí le fluye bastante bien: la campaña.
Sí señores. Esta Consulta no es sino una campaña que busca dar oxígeno a un Gobierno que, entre arengas y poca ejecución, languidece. Nada más que eso, nada menos que eso.
Según la generalidad de analistas, la campaña caprichosa petrista le costaría al país alrededor de 700 mil millones de pesos en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad fiscal que hayamos atravesado. Pero ese no es el peor de los problemas. Lo más grave es que este mecanismo, con el que quieren instrumentalizar a lo que Gustavo llama “el Pueblo” para arrancar ya la campaña, es absolutamente innecesario, pues la transformación precisa que supuestamente persigue o ya existe en la normatividad colombiana, o no resuelve el problema que dice solucionar.
Y cómo #DatoMataRelato, revisemos una a una las preguntas que filtraron a la opinión dese sus resultados reales, para corroborar mi tesis:
Resultado: Menos empresas, más desempleo, más informalidad:
Trabajo diurno entre 6 y 6 con jornada máxima de 8 horas: La jornada laboral ya es máximo de 8 horas (Art 161CST). Reducirla hasta las 6 pm, que sería el único cambio, supondría cuantiosísimos incrementos en los gastos de las empresas -que en este país son en un 99,5% Mipymes- y las haría inviables.
Recargo del 100% para dominicales y festivos: Hoy el recargo es del 75%. Nuevamente el incremento terminaría afectando la supervivencia de la mayoría de empresas.
Plataformas de domicilio con contrato y seguridad social y aprendices del Sena con contrato laboral: Ya existe una sentencia que insta a la protección social de los primeros, pero el endurecimiento del modelo contractual laboral en ambos casos haría inviable el modelo de negocio de muchas plataformas y sería tan oneroso para la mayoría de empresas colombianas, que muchas preferirían pagar la indemnización en lugar del costo que supone la contratación, perjudicando, finalmente, la vinculación de los aprendices.
Promover la estabilidad laboral estableciendo como regla el contrato a término indefinido: Es una falacia. Se limita la flexibilidad laboral y con ello se desestimula el empleo.
Resultado: 700 mil millones a la basura
Tasas preferenciales para Mipymes y eliminar tercerización por contratos sindicales: Ya existen en la ley.
Permisos médicos y licencia menstrual: Lo primero existe en la ley (art.227 CST) y lo segundo, ya puede gestionarse. De cualquier forma, esta medida desestimularía la contratación femenina y robustecería el índice de desempleo que a diciembre de 2024 era del 12%, vs 7% de los hombres.
Por cada 100 trabajadores contratar 2 personas con discapacidad, formalización de trabajadoras domésticas y régimen especial para trabajadores agrarios: Todo existe ya en la ley. Frente a la contratación de personas con discapacidad es un estímulo que busca promoverlo y no una imposición que afectaría al tejido empresarial colombiano donde, repito, más del 95% son Mypimes
Fondo especial para bono pensional para campesinos: Se puede tramitar en el Congreso. Es una pregunta innecesaria y populista
Con la falsa narrativa de “reivindicar los derechos de trabajadores que han sido arrebatados por el Congreso y las mafias empresariales”, el señor que hoy funge como presidente se inventa una Consulta Popular para, tras el hundimiento de la Reforma Laboral propuesta por su gobierno, bypasear al legislativo, continuar con su amenaza al Estado de Derecho y adelantar la campaña del 2026 que es el escenario que mejor navega.
La demagogia poco a poco se agota, y cada vez hay que acudir a jugarse cartas más desesperadas. No caigamos en la trampa.
Miércoles, 23 de Abril de 2025