
En declaraciones a la emisora Blu Radio, en el programa Mañanas Blu del pasado lunes 28 de abril de 2025, el comandante del Ejército, general Luis Emilio Cardozo, ha dicho que hasta ese día se habían cumplido 826 días sin ninguna operación ofensiva en contra de los grupos armados, terroristas y subversivos que destruyen a Colombia.
¡Esa afirmación es de una gravedad extrema! Las consecuencias de esa situación la hemos venido padeciendo todos los colombianos, que vemos impotentes la forma como los grupos guerrilleros se han ido apoderando de casi todas las regiones del País, como consecuencia inevitable de la llamada Paz Total del gobierno.
La noticia en cuestión indica dos situaciones extremadamente graves. La primera, que el gobierno tomó la decisión de permitir el empoderamiento de los grupos subversivos y los convirtió en sus aliados para convertirse en el dictador que siempre anheló ser. Es la estrategia para quitarse los falsos ropajes democráticos y el respeto a la Constitución, para imponer en Colombia una revolución marxista con el apoyo de los grupos armados, de los indígenas y de la Primera Línea.
La segunda realidad, más grave que la anterior, es que las Fuerzas Armadas han sido cooptadas por los promotores de este objetivo y ya no representan ningún obstáculo ante las pretensiones dictatoriales del presidente, que hace con ellas lo que le viene en gana. El honor de las FFAA ha sido mancillado por una cúpula militar que se arrodilló ante sus enemigos de ayer, y que todos los días entierra a sus muertos acribillados por una pandilla de asesinos que actúa con todos los permisos del Estado para cometer esos crímenes, protegidos por la más rampante impunidad.
Las consecuencias de la falsa paz de Santos
Esta es la consecuencia inevitable del Acuerdo de paz de Santos con las FARC, que fue el mayor engaño de nuestra historia, a la cual se le suma la Paz Total de Petro.
Los colombianos sabemos que esas órdenes presidenciales son ilegítimas y contrarias a la Constitución. Prevarica el presidente que da las órdenes, como también los mandos militares que las acatan. Lamentablemente, los comandantes de nuestras FFAA perdieron el honor y la lealtad al orden Constitucional que juraron defender el día que se posesionaron en sus cargos.
Es necesario recordar que el artículo 217 de la Constitución, que reglamenta el funcionamiento de las FFAA, dice lo siguiente:
Art. 217: Las Fuerzas Armadas están destinadas a la defensa de la nación. Su objetivo principal es proteger la soberanía, la independencia, la integridad territorial y el orden constitucional (Constitución Política de Colombia, Art. 217).
Ante este mandato irrenunciable para defender la Constitución, nos preguntamos cómo es posible que las FFAA toleren que el presidente desconozca los fallos y las sentencias del Consejo de Estado y de la Corte Constitucional. Que amenace e intimide a la Corte Suprema de Justicia, cuando envió sus esbirros de la Primera Línea para exigirles nombrar a la Fiscal. Que soborne groseramente a decenas de congresistas y a los partidos políticos para que aprueben sus reformas. Que soborne al presidente del Congreso para que sea elegido en la Corte Constitucional al magistrado de sus simpatías. Que haga marrullas ante la Corte Suprema para elegir a su Fiscal de bolsillo. Que de la orden a varios de sus ministros para que roben a manos llenas el dinero del presupuesto de la nación para sobornar funcionarios públicos con fines políticos. Que por presión suya, la Fiscalía no haga las investigaciones que está obligada a hacer con respecto a los delitos de su hijo y de su hermano. Y muchas otras conductas delictivas, como la financiación ilegal de su campaña presidencial, que hasta ahora la Comisión de Acusaciones se niega a investigar, aunque las pruebas son contundentes. Y por último, que pretenda imponernos una consulta popular para justificar todas sus sandeces demoledoras.
El silencio cómplice de los generales
Atrás quedó la época en que los generales hacían respetar las instituciones armadas, bien porque tenían el valor de contradecir al presidente de turno, o bien porque renunciaban para no cumplir órdenes indignas. Ahora ejercen el mando humillados y sometidos al crimen, mientras las tropas son masacradas todos los días por unas hordas asesinas que obviamente no quieren la paz.
¡En realidad, nunca han querido la paz! Pero han sido cómplices con una clase política corrompida que no representa a Colombia, y que ha apoyado las negociaciones con los guerrilleros desde hace décadas, en un sistema ignominioso que les ha permitido destruir el País. Así han conseguido el poder político, con la intimidación de los fusiles, pero en ningún caso con la legitimidad de los votos.
El episodio más reciente es el del criminal que dice llamarse Calarcá, que el año pasado fue detenido cuando viajaba en una caravana de nueve camionetas blindadas del Estado, con armas, municiones, dinero y un menor de edad que era su esclavo sexual. El presidente y la Fiscalía procedieron a dejarlo en libertad cancelando las órdenes de captura en forma inmediata, pero ahora ese mismo criminal acaba de asesinar a nueve soldados en el Guaviare.
¡Esa es la paz de Petro! A la que se suma el plan pistola, con el cual han sido asesinados cerca de 30 soldados y policías en las últimas semanas, ante el silencio cobarde de los defensores de la falsa paz. Esos Acuerdos han multiplicado la subversión y el terrorismo, han debilitado a las FFAA, han violado los derechos de la población honesta, y sobre todo, no han conseguido ni un ápice de paz para Colombia.
5/05/2025 | Por Eugenio Trujillo Villegas | Director: Sociedad Colombiana Tradición y Acción | trujillo.eugenio@gmail.com
https://lalinternaazul2.wordpress.com/2025/05/07/el-comandante-del-ejercito-anuncia-que-llevamos-826-dias-sin-operaciones-ofensivas-contra-los-grupos-subversivos/