
Esta mañana me desperté optimista. Al abrir los ojos pensé que el narcoguerrillero Petro no se va a perpetuar en el poder. No va a haber proyecto de reelección en el Congreso porque los tiempos no dan. Por la misma razón, tampoco va a convocar una Asamblea Nacional Constituyente, o unos soviets regionales disfrazados de Cabildos Abiertos. No va a hacerlo vía cumplimiento de acuerdos con el ELN, ya que lo diálogos están en punto muerto y pareciera que hasta los mismos elenos no sienten afecto por el drogadicto intergaláctico. No va a ocurrir un autogolpe de Estado tampoco, porque la Izquierda es muy perezosa e inepta como para siquiera intentarlo.
Así las cosas, en medio de mi optimismo todo pareciera indicar que en el año 2026 van a tener lugar elecciones legislativas y presidenciales al estilo de la democracia de república bananera que es Colombia, y no al estilo de narcodictadura comunista como la vecina República Bolivariana de Venezuela.
Sin embargo, todo esto NO significa que la Izquierda colombiana no esté conspirando para seguir gobernando el platanal infestado de cultivos de coca que es la República Colombia. Si algo ha aprendido la narcosubversión armada y la Izquierda política en los últimos 3 años es que tener el Poder político les beneficia.
Por lo anterior, es claro que tanto la narcosubversión armada como la Izquierda política (las dos cabezas del mismo monstruo) no estarán dispuestos a:
- Entregar el Poder político.
- Permitir que al Poder político llegue alguien que no sea afín a sus intereses, o que simplemente quiera combatirlos abiertamente en alguna medida.
La Izquierda narcosubversiva usará el poder de sus armas, del control territorial que posee en buena parte del país y de los millones de dólares producto del narcotráfico para asegurar el triunfo electoral de la Izquierda política. Y la Izquierda política no solamente estará al tanto de las acciones de sus camaradas armados, sino que participará activamente en ello. Al fin y al cabo, ambas son solo dos cabezas del mismo monstruo.
El fraude electoral que se avecina será gigantesco, masivo y sistemático. Ante él, el fraude electoral realizado por la Izquierda armada y política en las elecciones legislativas y presidenciales del año 2022 se verá como un juego de niños, peccata minuta en comparación.
¿Qué podemos hacer al respecto?
Existen múltiples formas de combatir al enemigo, pero en este momento me concentraré solo en la aplicable a este caso concreto: es de vital importancia hacer un despliegue masivo de testigos electorales para las elecciones legislativas y presidenciales del año 2026. Esta idea no es propia, ya que me fue sugerida por uno de los tres tristes tigres que leen mis columnas en este medio, y a él va todo el crédito.
Los testigos electorales son “(…) los veedores naturales del proceso electoral, que por mandato legal representan a los partidos, movimientos y grupos significativos de ciudadanos que inscribieron candidatos y quienes durante los comicios ejercerán una función pública transitoria.”[1] Ellos son los que “(…) vigilarán el proceso de las votaciones y de los escrutinios, podrán formular reclamaciones y solicitar la intervención de las autoridades”[2].
Estoy seguro de que miles de personas deseosas de impedir el fraude masivo y sistemático por parte de la Izquierda armada y política se unirían voluntariamente (y sin cobrar un peso por ello) a esta iniciativa.
Desgraciadamente, para poder desplegar este ejército de vigilantes del proceso electoral necesitamos el aval de algún partido político que haya inscrito candidatos en las elecciones a ser vigiladas. Hace algunos días le comenté la idea a una conocida senadora del partido de oposición controlada Centro Democrático, y no obtuve respuesta concreta ni interés hacia la misma, lo que nos dice mucho de la posición de dicha colectividad política y de sus integrantes con respecto al peligro inminente que acecha la democracia de nuestro país.
Si no cuidamos las elecciones del año 2026 (si hay elecciones) le estamos despejando el espacio a la Izquierda armada y política para perpetuarse en el poder y continuar el camino de destrucción que ya fue iniciado. Si nos rehusamos a combatir a esta hidra de múltiples cabezas, estamos siendo sus cómplices, tanto por acción como por omisión. Si no actuamos ahora, mañana será demasiado tarde.
[1] https://www.registraduria.gov.co/Que-es-un-Testigo-Electoral
[2] https://www.registraduria.gov.co/Cual-es-la-funcion-de-los-testigos-electorales.html
. https://lalinternaazul2.wordpress.com/2025/05/21/cuidemos-las-elecciones-de-2026-jose-francisco-garcia-m/