Si Petro con sus amenazas de violencia permite la realización de elecciones limpias, en el próximo lustro, nos veremos abocados a vivir y sufrir, como mínimo, las siguientes tres crisis:
1) La de los hidrocarburos;
2) La del sistema de salud;
3) El potencial apagón.
Tengo la tendencia a pensar en el futuro de los nuestros, de Santander y del país, a veces con angustia. Contrasta mi tendencia con la de algunos jóvenes, quienes deportivamente miran las decisiones que toma el gobierno sin profundizar en ellas ni en sus consecuencias.
Reflexionando sobre ese futuro y esforzándome en ser objetivo, si Petro con sus amenazas de violencia permite la realización de elecciones limpias, en el próximo lustro, nos veremos abocados a vivir y sufrir, como mínimo, las siguientes tres crisis: 1) La de los hidrocarburos; 2) La del sistema de salud; 3) El potencial apagón. Aclaro que, el déficit en el sistema de salud se creció en este gobierno y las otras dos las generó la “ideología” petrista.
Con la primera, toca recordar que ante la equivocada decisión tomada al inicio del gobierno (hace tres años) de suspender la exploración de petróleo y gas, así como paralizar la investigación de los Yacimientos No Convencionales (YNC), se pronosticó por parte de profesionales e instituciones técnicas especializadas, que tendríamos que importar gas y petróleo. Hoy, la consecuencia es que estamos pagando el gas importado a un precio 30% más alto del producido en Colombia. Y, a corto plazo, sin petróleo crudo, dado que no tiene sentido importarlo, pregunto: ¿Qué haremos con la refinería cuando no haya crudo para cargarla? ¿Y qué será de Ecopetrol dedicado a la IA como lo propone Petro? A la fecha hasta la USO, aportante a la campaña de Petro, anda preocupada.
Con la crisis de la salud, la triste realidad que vive el sistema de salud es la siguiente: la obsesión del gobierno Petro por lograr la aprobación de la reforma del sistema de salud lo ha llevado a desarrollar un plan, anunciado sin vergüenza por el ministro Jaramillo, de ahogar financieramente a las EPS que aún quedan, ahogando a su vez a las IPS; estas, sin que les paguen, no pueden prestar servicios. Esta estrategia cuesta vidas y desacreditan un sistema que, si bien necesita reformas, había logrado una cobertura del 99%. La deuda es enorme (más de $20.3 billones) y tendrá que ser pagada por el próximo gobierno.
El potencial apagón: ACOLGEN (Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica) ha insistido en la necesidad de ampliar la generación, el gobierno lo ha desconocido y, además, no les paga a las generadoras los recursos correspondientes a los subsidios de los estratos 1, 2 y 3 ($7.6 billones). La posibilidad de apagón es real y el daño sería incalculable.
Urge responder en las urnas para escoger gente capaz de abordar con responsabilidad, conocimiento y carácter a las crisis que dejará este gobierno.
Los colombianos…QUEDAMOS EXPECTANTES.
Alberto Montoya
https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/2025/05/25/y-despues-de-petro-que/