Décadas de silencio y complicidad frente a este cáncer llevaron a que “se dejaran morir descaradamente”.

La llegada de Gustavo Petro a la presidencia de Colombia no fue un fenómeno aislado, sino la consecuencia directa de un proceso gestado por la propia clase política “corrupta” tradicional. Los políticos corruptos “parieron a Petro” a través de un autosuicidio. Esto se materializó al aceptar el cáncer de la corrupción que les hizo metástasis y que nunca trataron, y al abandonar a los “menesterosos”, a los más necesitados. Décadas de silencio y complicidad frente a este cáncer llevaron a que “se dejaran morir descaradamente”, y en su agonía, parieron un hijo –que no quieren reconocer– hoy convertido en su propio verdugo.
Aquí podemos describir a la élite gobernante como los “Señores del Bostezo Dorado”, que bajo una apariencia de opulencia “hablaban con voz de terciopelo, comían con cuchara de oro”, ocultaban una decadencia interna, debajo de sus capas dormía la polilla, sus palacios olían a moho. Estos señores hicieron un pacto con el dios de la Indiferencia, cuyo único precepto era: “Déjanos robar sin sobresaltos”.
Así, construyeron un país de castillos de papel en la niebla: proyectos de infraestructura deficientes o inexistentes. El robo de los recursos públicos destinados a proyectos claves como acueductos y carreteras provinciales fue minando la paciencia ciudadana. Nuestro departamento de Santander, por cierto, aportó su “grano de arena” en esta dinámica, con casos públicos como los procesos judiciales por el PAE, los acueductos de Vélez y Los Santos. En las “montañas de Santander, sembraron contratos falsos y cosecharon silencio”.
Este contexto de corrupción endémica y abandono generó un profundo “desencanto”. La gente, especialmente en las veredas sin caminos y los niños sin recursos, creció mascando rabia. Los abandonos a los pobres, unido a estos actos de corrupción, actuaron como la última gota que quebró la roca.
Esta realidad no apareció por arte de magia, sino que fue una criatura nacida del hartazgo, un castigo hecho carne. Los señores intentaron negarlo, gritaron ¡No es nuestro!, pero el pueblo sabía la verdad: ellos lo habían gestado. ¿Cómo? Con cada obra inconclusa, con cada sobre cerrado bajo la mesa, con cada mentira dicha con voz de estadista.
Si la idea es recuperar el poder nacional, la estrategia no es unir partidos tradicionales en contra de…; sino corregir el camino, que no es otra cosa que abandonar las indebidas maneras del ejercicio del poder. Los actuales gobernantes -gobernadores y alcaldes- tienen en sus manos la oportunidad histórica de pertenecer a una generación que ayudó en el surgimiento de la buena política, donde el voto de opinión sea más temprano que tarde una realidad democrática en nuestro país.
https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/2025/05/27/los-politicos-corruptos-parieron-a-petro/