Petro cruzó la línea

Frente a esta situación, 28 expresidentes de Iberoamérica han alzado la voz. En una carta clara y directa, calificaron la decisión de Petro como una “ruptura grave de su juramento constitucional al desafiar la autoridad del Senado”. Esto no es un debate jurídico. Es una advertencia histórica.

El presidente Gustavo Petro ha decidido romper el orden constitucional de forma abierta y premeditada. Convocar una consulta popular por decreto, sin el aval del Senado, no es solo una jugada ilegal: es una muestra clara de autoritarismo. Un acto que desprecia las reglas, los contrapesos y la institucionalidad que él mismo juró respetar cuando llegó al poder. Ya no hay duda: Petro dejó de gobernar para empezar a imponer.

Durante meses construyó el relato del saboteo. Cada vez que el Congreso no le aprobaba un proyecto, lo señalaba como enemigo del pueblo. Y ahora, como su reforma laboral no pasó por la vía legal, decide saltarse el Legislativo y avanzar por decreto. Lo más preocupante no es solo la ilegalidad del acto, sino la narrativa con la que lo justifica: una supuesta “voluntad popular” por encima de las instituciones. El mismo libreto de todo líder autoritario.

Petro no es ingenuo. Sabe que la Corte Constitucional tendrá que revisar su decisión. Y es probable que la tumbe. Pero eso también hace parte del plan: cuando eso ocurra, él ya habrá posicionado su discurso de “me quieren bloquear”, “no me dejan gobernar”, “solo el pueblo me apoya”. ¿El siguiente paso? Una Constituyente. Ya lo vimos en Venezuela. Ya lo vimos en Nicaragua. Y ahora lo estamos viendo en Colombia.

Frente a esta situación, 28 expresidentes de Iberoamérica han alzado la voz. En una carta clara y directa, calificaron la decisión de Petro como una “ruptura grave de su juramento constitucional al desafiar la autoridad del Senado”. Esto no es un debate jurídico. Es una advertencia histórica.

Que no nos confunda el discurso de justicia social ni las banderas del cambio. Aquí no se trata de izquierda o derecha. Se trata de democracia. Y lo que Petro está haciendo es dinamitarla desde adentro. Rompe la separación de poderes. Se burla del Congreso. Y calienta el terreno para debilitar a la justicia.

Quien convoca una consulta sin ley, puede suspender elecciones después. Quien desconoce al Congreso hoy, puede barrer con la Constitución mañana. Así empiezan los regímenes autoritarios: con un decreto, con un enemigo inventado, con un “yo soy el pueblo”.

 

Petro ya cruzó la línea. Y si no hay un freno institucional ni una respuesta ciudadana clara, vendrá por todo: la Corte, los órganos de control, las elecciones. Lo que está en juego no es una simple consulta: es el futuro de la democracia en Colombia. No es momento de medias tintas, ni cálculos políticos, ni cobardías. O se está del lado de la Constitución, o se es cómplice de su destrucción.

Colombia no necesita caudillos mesiánicos. Necesita instituciones fuertes, límites claros y ciudadanos despiertos. Y el momento de reaccionar es ahora.

Horacio José Serpa

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/horacio-jose-serpa/2025/06/07/petro-cruzo-la-linea/

Compartir:

WhatsApp
Facebook
Twitter
Telegram
Email
0
Amamos tu opinion, deja tu cometario.x
()
x