
Gustavo Petro con sus mejores amigos.
Hay un hecho que pocos conocen, pero que vale la pena recordarlo: la mayoría de altos cargos del M-19 venían de las FARC-EP. Jaime Bateman Cayón, Carlos Pizarro, Iván Marino Ospina, entre otro muchos, habían militado en la Juventud Comunista primero, para después ingresar en las FARC-EP, y de ahí saltar al M-19. De hecho, varios expertos en el tema de las guerrillas en Colombia, como Fernando Vargas Quemba, han afirmado (y estoy de acuerdo con él) que el M-19 en realidad solo era el brazo guerrillero urbano de las FARC-EP.
Si partimos de esta deducción informada podemos decir que las FARC-EP, a través de la combinación de las formas de lucha, obtuvo el Poder en Colombia cuando Gustavo Petro fue elegido Presidente de la República en el año 2022. Así, las FARC-EP ganaron la guerra no convencional en la cual se encontraba sumergido nuestro país desde los años 50. Para todos los efectos, Colombia hoy es un Régimen Comunista gobernado por un guerrillero fariano. Da escalofríos escribirlo, pero simplemente es así.
Esto viene al cuento, ya que cierto político colombiano de dientes amarillentos y corroídos, ha declarado recientemente que quiere ser candidato presidencial. La relación de dicho político con las FARC-EP es de familia, ya que su padre fue miembro del Secretariado de dicha organización en la vida civil, y por ello fue dado de baja en una acción militar efectuada por fuerzas antisubversivas civiles. Fiel a su tradición heredada, este político ha continuado su trabajo revolucionario.
Existen amplias posibilidades que este político colombiano sea el ungido para suceder al drogadicto intergaláctico y ser el candidato único del narcomunismo en el próximo fraude electoral masivo y sistemático llamado Elecciones Presidenciales 2026 (esto partiendo del supuesto que haya elecciones, pero eso es otro tema). El ramillete de aspirantes a narcodictador es variopinto y diverso, pero este político de mal aliento tiene una ventaja amplia ya que, por un lado representa la facción más dura y subversiva del narcomunismo; y por el otro lado una reciente victoria judicial contra un oponente político le ha dado publicidad y legitimidad frente a electorado, lo que le garantizaría los votos extras que el fraude masivo y sistemático, el control territorial de las narcoguerrillas comunistas, y los millones de dólares no le alcancen a dar.
Si este político colombiano, es escogido como el candidato único del narcomunismo a las elecciones del año 2026 el destino del país habrá sido sellado. Esto nos dirá que los poderes que se encuentran detrás del trono, y que son quienes realmente mueven los hilos de la subversion, han decidido quitarse la máscara. Y a partir de ahí todo será negrura y oscuridad.
2/09/2025 | Por José Francisco García M.