El gigantesco efecto político que causa Abelardo de la Espriella

 

El gigantesco efecto político que ha causado Abelardo de la Espriella, se ha convertido en una tortura diaria para quienes desde algunos oscuros salones montañosos y sus cajas de resonancia mediáticas, sienten que les está desmontando su eterna pretensión de que a Colombia solo la pueden salvar quienes ellos digan.

 

Pero mas importante es señalar que este malestar no es nuevo. Es la misma vieja cuenta de cobro que tienen contra Abelardo, desde cuando convirtió hace largos años a su firma de abogados en una de las más prestigiosas del país, sus columnas de opinión fueron tendencia dominical, señaló el peligro de las alianzas con el petrismo y puso en su sitio a más de un periodista intocable.

 

Hace cuatro meses, cuando todavía no veían venir el golpe de realidad que hoy los atolondra, dijeron que la posibilidad de que llegara a convertirse en un candidato opcionado, era apenas una fanfarronada. Frente al entusiasmo inatajable que causó, de inmediato rescataron los ataques de antaño dirigidos a denostar desde su forma de vestir, el tono en que se expresa, las palabras que utiliza, hasta meterse con las defensas que legítimamente ha hecho en ejercicio de su profesión y las fuentes de financiación de la campaña.

 

Abelardo ha tenido que soportar de ese círculo con caudal electoral del 1% , junto a sus aceitados opinadores radiales, señalamientos que no se le hacen a nadie más. Nadie habla de los negocios familiares de uno ni de los contratos de otro, ni de los pactos con los zurdos de este o de los nombramientos de aquel.

 

Lo de Abelardo, entiéndase de una vez, es un juicio ruin que no atañe solo a desvalorizar su éxito profesional, su personalidad, su templanza o su capacidad intelectual. Hay también, de manera soterrada, el propósito de descalificar una forma de ver la vida, un uso del idioma y una diáfana expresión del carácter, que atenta, desde los tiempos de la independencia, contra una específica identidad regional.

 

La evidencia los expone. Nuestras diferencias regionales le han acentuado a cierta gente, con la complacencia periodística de setenta años a su favor, que sus modos, sus maneras y sobre todo, sus capacidades, están por encima de otras.

 

Esa vieja tradición centralista de caricaturizar al resto de las regiones, les da por seguir creyendo que en la costa todos somos como ellos nos quieren ver. En el extremo de la despersonificación, hacen series con actores de otras regiones para ponerlos a hablar como ellos creen que hablan los costeños.

 

Es por eso, vean por donde sale todo, que si Abelardo viste con trajes italianos y canta como un tenor, entonces una gente que pasa media vida en sudadera, usan unos mustios paños grises y nunca les ha quedado bien una guayabera, dicen que él es lobo.

 

Que si Abelardo habla del país con pasión, conecta con la gente, es divertido y directo, entonces una gente cuya forma de hablar se distorsiona permanentemente con hipócritas cortesías y malabares, decide que él es un populista.

 

Que si Abelardo vive conforme a lo que su éxito y su dinero se lo permiten, con generosidad disfruta lo que se ha ganado trabajando en el sector privado y no tiene temor alguno de mostrarlo, entonces una gente que esconde lo que se gana, que viven de ser funcionarios eternos del estado o candidatos perpetuos con millonarias fortunas adquiridas por reposición de votos, lo señalan de ostentoso.

 

Abelardo, quien ha fijado posiciones sólidas y contundentes desde hace años en contra de la izquierda, que ha resuelto jugarse una carta del destino a mejorar lo que un infame exguerrillero investido de presidente ha dañado, cuestionado de extremista por una gente tibia que nunca se sabe que opinan a fondo, que han pactado con la izquierda y ahora de la noche a la mañana buscan por los costados el apoyo del expresidente Uribe.

 

Concluyendo. la batalla de Abelardo va por atajar a la izquierda más radical. Para un triste grupo de candidatos, su batalla va por impedir que la costa pueda tener presidente.

 

Madrid, Diciembre 2025

 

Juan Carlos Gossain R

 

https://diariolalibertad.com/sitio/2025/12/06/el-gigantesco-efecto-politico-que-causa-abelardo-de-la-espriella/

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