Buena cosa el resultado de la última encuesta publicada, llevada a cabo por una empresa seria y de amplia experiencia y repetidos aciertos, la cual muestra que el candidato petrista supera a todos los demás. Incluso, en una hipotética segunda vuelta, resulta ganador frente a todos sus eventuales contrincantes. Buena cosa porque tiene dos implicaciones: Por un lado los hace sentirse imbatibles vencedores, cosa que podría bajar la intensidad del petrismo en su afán de imponerse, y disminuir la trama de vericuetos que sin duda tienen programada; y, por el otro, es una alerta para que el montón de estúpidos que se sienten presidenciables aterricen y adhieran a quien se señala como el más cercano al ganador. Quedó claro que, sumado todo el anti petrismo, sin duda derrotaría al heredero de Petro.

 

Lo más triste no es que no lo entiendan, ni que los egos les impidan ver claro. Se trata simplemente de rescatar una platica con la reposición que el estado hace a los participantes. Los tales “presidenciables” son un grupo de inútiles cuya única actividad económica es ser candidatos a lo que se presente. Lo lamentable es que el otrora glorioso Partido Conservador haya, al parecer, sido infiltrado, y ya no se corresponde con sus principios fundacionales; dejó de ser opción de poder, y los infiltrados gobiernan en el interior de sus directivas.

 

El godo raso se pregunta: ¿Qué pasó con la candidatura de Efraín Cepeda, quien se lució en la presidencia del senado, bloqueando todas las dañinas intenciones presidenciales? Parecía un firme candidato con opción, hasta que la cosa llegó a las directivas del partido. ¿Será por eso que el presidente Pastrana se alejó de las filas azules? ¿O que Salvación Nacional se haya también apartado de la supuesta oficialidad goda? ¿Por qué los seguidores de Álvaro Gómez y de Misael Pastrana no actúan unidos y presentan con el partido una opción seria y unificada? A esto ya no puede acusarse de intereses económicos, sino de falta de generosidad y de amor por la patria que, repetimos, el godo raso no puede entender, y que nos conducirán al desastre.

 

Aquello de las consultas y tortuosos mecanismos para lograr unidad son sólo un remedo del cual el petrismo con seguridad se burla, tiene claro que en tal “tilín tilín” no hay paletas. Que el abanico de “presidenciables” no cuenta sino con figurones sin acogida real entre la gente; que son los mismos con las mismas. El gran Uribe, quien ya nos había rescatado de un tremendo desastre, hoy se muestra conciliador y hasta democrático. Ya se equivocó (¡y en qué forma!!) con Santos, con Duque, hasta con Zuluaga y, aunque Paloma es una buena candidata, no posee aquél talante uribista (que sí muestra la Cabal) que nos sedujo cuando estábamos en la orilla del desastre.

 

La dirigencia parece no apercibirse de que esto hay que ganarlo en primera vuelta, cuando son más difíciles las pilatunas y las trampas habituales del petrismo, pues todos los candidatos persistentes tienen vigías y controladores. Así que lo que corresponde es votar masivamente por Abelardo.