La tragedia en España y el recuerdo presente del populismo y la negligencia en Argentina

Aunque todavía quedan muchas pericias para conocer al detalle lo que sucedió en España, es claro que algo no estaba funcionando bien. ¿Las autoridades? Parece que estaban en otra cosa…

 

La tragedia de España les dispara a los argentinos algunos recuerdos recientes. Uno mucho más trágico que el otro, pero todo bastante relacionado. El modelo populista del kirchnerismo, que aseguró la conveniencia de subsidiar el transporte y alejarlo de «la lógica del mercado», generó una catástrofe el 22 de febrero de 2012. Llegando a la estación de Once, un tren que se quedó sin frenos colisionó, causando la muerte de 52 personas y casi 800 heridos. Las barbaridades que dijeron los funcionarios luego del episodio no hicieron otra cosa que incrementar la indignación popular. Se habló hasta de «la mala suerte» de que el accidente haya ocurrido un día de semana y hasta se responsabilizó a los pasajeros que estaban en los conectores que unen los vagones. La causa de la tragedia de Once tiene varios exfuncionarios presos y condenados, como el exministro de Planificación de Néstor y Cristina Kirchner, Julio De Vido.

 

Pero, además del accidente sobre los rieles en España a la altura de Adamuz (Córdoba), uno de los nombres cuestionados por estas horas también es conocido para los argentinos. Hablamos del ministro de Transporte de Pedro Sánchez, Oscar Puente. Es que, en medio de un debate entre el mandatario español y su par argentino, Javier Milei, el encargado del área de Transporte del gobierno socialista dijo que el jefe de Estado de Argentina era un drogadicto, que emitía opiniones políticas luego del consumo de «sustancias«. La Moncloa no se disculpó y el tema estuvo muy presente por varios días en mayo de 2024.

 

Por estas cuestiones, la tragedia del tren de alta velocidad que se dirigía rumbo a Madrid resulta familiar para los argentinos. Con la impunidad que caracterizó al kirchnerismo en los peores momentos, Puente dice sin sonrojarse que no tiene idea de lo que pudo haber fallado. Lógicamente, las expresiones del oficialismo socialista hacen referencia a la cantidad de recursos investidos al mantenimiento del sistema ferroviario y a los recientes controles que teóricamente tuvieron los rieles.

 

Sin embargo, lo que predomina en el debate público por estas horas son las decenas de advertencias que se habrían realizado, justamente, sobre la zona donde ocurrió el siniestro. En uno de los comentarios más viralizados del día, un ingeniero mecánico dijo en octubre del año pasado que las vibraciones que se sentían no eran «normales» y que solamente era cuestión de tiempo para que sucediera una tragedia que se cobrara la vida de «cientos de personas». También aparecieron decenas de grabaciones previas de varios usuarios que registraron un movimiento no compatible con un tren de alta velocidad.

 

 

No es menor el dato de que en agosto de 2025 el sindicato de maquinistas advirtió sobre las vibraciones y el desgaste de las vías, solicitando reducir la velocidad en los tramos objetados. En las últimas horas también trascendió una declaración del maquinista que estuvo previamente haciendo el recorrido. Aseguró que en el lugar del accidente sintió un impacto, tomando en cuenta que un pájaro se había estrellado contra la estructura. Evidentemente era otra cosa. Hay razones de sobra para considerar que pudo haber habido negligencia por parte de las autoridades. Un Pedro Sánchez desgastado promete una investigación seria, pero la oposición duda del alcance de la misma.

 

«Por desgracia, y lamento decirlo, como en tantas catástrofes que nos han golpeado estos años, no puedo confiar en la acción de este gobierno. Nada funciona bajo la corrupción y la mentira», aseguró Santiago Abascal, presidente de Vox.

 

Más allá de la similitud de los contextos detrás de la tragedia de Argentina de 2012 y lo que sucedió ayer en España, si uno pone la lupa en algunos detalles se encuentra con señales que evidencian una siniestra semejanza. El exministro de Transporte de Sánchez, José Luis Ábalos, fue condenado por un escándalo de corrupción conocido como el «caso Koldo», que lo llevó a prisión junto a su chofer. Ya sea por las compras con sobreprecio de las mascarillas en pandemia o los bolsos de las coimas de la obra pública en Argentina, hasta la utilización de los choferes muestra inquietantes parecidos entre el sanchismo y el kirchnerismo. Desde 2018, Ábalos recibió millones de euros en adjudicaciones para el ministerio, siendo objetado en más de una oportunidad por presuntos manejos irregulares, con audios donde se habla de falta de facturas, recibos y contratos en el marco de transferencias y jugosos sueldos de 6000 euros mensuales para el «chofer-asesor», Koldo García, que luego sería encarcelado.

 

 

Ahora es momento para el duelo, la reflexión y las pericias en España, pero también para asumir que todo parece indicar que esto fue la crónica de una tragedia anunciada. Y si así fue, hay responsables que tendrán que rendir cuentas ante la justicia. El populismo chocando (en todo sentido) no es nada nuevo.

Marcelo Duclos

 

 

 

https://panam-post.com/marcelo-duclos/2026/01/19/la-tragedia-en-espana-y-el-recuerdo-presente-del-populismo-y-la-negligencia-en-argentina/

 

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