Síndrome de transbordo progre: Crónica de una derecha en estado de descomposición | Dr. H. Praxis

Hoy quiero hablarles sin anestesia desde la cúspide de la «Extrema Coherencia», sin sentir el vértigo de quien cambia de piso térmico en segundos.

 

Lo que acaba de ocurrir este 8 de marzo de 2026 no es un ejercicio democrático, es un intercambio de fluidos ideológicos en la letrina de la política nacional. La «pérfida» Paloma —cuyo apellido hoy pesa más por la traición que por la historia— ha consumado su alianza con el progresismo más ramplón, personificado en ese dandi de la estadística llamado Juan Daniel Oviedo. Paloma Valencia ha decidido que su ambición personal requiere de una transfusión de sangre roja… pero de ese rojo intenso, el del comunismo que tanto daño le ha hecho a este cuerpo social.

 

Analicemos el cuadro clínico de esta aberración. En las elecciones al Senado de este mismo mes, las huestes de Oviedo apenas lograron sumar unos anémicos 100,000 votos. Si, un grupo de votantes que cabe en un bus de Transmilenio. Sin embargo, en la consulta presidencial simultánea, el sujeto aparece con un «milagro» de 1,500,000 sufragios.

 

¿Acaso los colombianos sufrieron una disociación cognitiva masiva entre la urna del Senado y la de la consulta? ¡No sean ingenuos! No hace falta ser epidemiólogo para identificar el vector de la infección. Los números coinciden con una precisión quirúrgica: son los mismos 1,500,000 votos que Cepeda —ese viejo capataz del resentimiento— ostentaba en la consulta de octubre de 2025.

 

El diagnóstico es evidente: Hubo un endoso de alcantarilla. La Izquierda Progre, al ver que su marca está quemada, ha decidido inyectar sus votos en el cuerpo de un «independiente» casi desconocido que les garantiza la agenda Woke: pro-aborto, pro-transsexualidad, y esa perversión médica de la pro-hormonización de menores que quieren vender como progreso. Es el caballo de Troya perfecto para que la ruta progre siga desmantelando lo que queda de la familia y la fe.

 

Y… Para completar… ¿Escucharon bien su último delirio? La senadora, en un arrebato de psicosis ideológica, ha salido a decir que le «fascina» Marx y su supuesta defensa de los trabajadores en su “Manifiesto Comunista”. ¡Vaya diagnóstico! Citar al padre de la lucha de clases, al arquitecto de la miseria colectiva, como referente de «justicia social» es el equivalente político a que un oncólogo recomiende el cigarrillo para limpiar los pulmones.

 

Para aquellos que aún dudan de la gravedad del cuadro psicótico de la senadora Valencia, permítanme una precisión clínica sobre su «fascinación» marxista. Cuando la “pérfida” Paloma cita el «Manifiesto Comunista», no está admirando la opera magna de un economista serio —si es que Marx alguna vez lo fue—; está confesando su fetiche por el «Manifest der Kommunistischen Partei».

 

Subrayo el título original para que entiendan la patología: ella no admira un tratado de economía política, ni una sesuda teoría sociológica. No. Ella admira un panfleto de agitación partidista, redactado por encargo para la Liga de los Comunistas. Es el manual operativo para el desmantelamiento del orden, la propiedad y la familia. Que una supuesta líder de la «extrema derecha» encuentre «fascinante» el catecismo de sus propios verdugos es una manifestación clínica de una necrosis cognitiva terminal. No es erudición, senadora, es negligencia histórica criminal.

 

Ante esta sepsis moral, la salida de José Félix Lafaurie y María Fernanda Cabal del Centro Democrático no es una renuncia, es un acto de profilaxis. Quedarse bajo el mismo techo que Paloma y su «muñequito» de la agenda globalista sería aceptar la eutanasia de la derecha real.

 

Es una bofetada a los millones de colombianos que confiaron en ella para frenar el avance de la extrema izquierda. Pero claro, la coherencia es un lujo que Paloma no puede permitirse ahora que ha decidido encamarse con la Izquierda Progre.

 

Paloma Valencia ha preferido ser la enfermera de un cadáver ideológico aliado con el progresismo que la líder de una oposición con columna vertebral. Se queda con un partido que ya no es centro ni es democrático; es apenas un comité de aplausos para la ingeniería social de Oviedo.

 

Nosotros, los que aún tenemos el pulso firme y el juicio crítico, nos retiramos a preparar la cirugía mayor. Porque a este país no se le cura con el «buenismo» de un tipo que no sabe si es de izquierda o de derecha, (¡o… si va… o… si viene!), sino con la Praxis de quienes sabemos que el orden no se negocia con los verdugos de la tradición.

 

A ustedes, (militantes, militantas….militontos) traicionados, les digo: no se queden a ver cómo terminan de desmantelar el partido. Paloma se ha convertido en la enfermera jefe de una clínica de eutanasia ideológica. El Centro Democrático, bajo su mando, ya no es un muro de contención, sino un puente levadizo para que el progresismo entre a saco por la puerta principal.

 

Nosotros seguimos aquí, desde el Tanatorio de La Linterna Azul, (único lugar donde se permite realizar la autopsia necesaria a los cadáveres políticos antes de que la pestilencia sea insoportable), con el bisturí en mano y el espíritu intacto. A la patria no se le salva con citas de Marx, sino con la Praxis de la autoridad, el orden y la libertad de verdad.

 

Porque mientras otros se rinden a la Izquierda Progre, nosotros guardamos la posición, esperando el rugido que ponga fin a esta anarquía. Al país no lo cura un estadígrafo de seda, sino la garra y el temple del Tigre. Solo bajo ese mando, y no bajo el ala de una «pérfida» fascinada por panfletos comunistas, volveremos a tener una nación digna de su historia.

 

20/03/2026 | Por: Dr. H. Praxis .

 

 

https://lalinterna.azul2.wordpress.com/2026/03/20/sindrome-de-transbordo-progre-cronica-de-una-derecha-en-estado-de-descomposicion-dr-h-praxis/

 

 

 

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