Si todavía existiesen dudas sobre la aguda crisis que atraviesa el país, quedarían despejadas con la horrorosa escalada del terrorismo en todo el territorio nacional, el caos económico que nos conducirá definitivamente a la bancarrota, la exacerbación de la corrupción patrocinada desde las altas esferas y la falta de garantías para la expresión democrática en contra del establecimiento.

A primera vista surgen como responsables de la hecatombe el régimen del camarada Petro y el Pacto Histórico, como partido de gobierno, junto con sus aliados de los grupos narcoguerrilleros y los politiqueros de siempre.

Falta mencionar en este tinglado de enemigos de la Patria a los tibios que siguen permitiendo la labor depredadora de la extrema izquierda, mientras puedan conservar algunas migajas del poder. Después de un detenido análisis me topé con diferentes tipos de tibios:

  1. El tibio apocado, que prefiere convivir con el miedo y la humillación antes que defender su punto de vista;
  2. El tibio mediatizado, que cree a pie juntillas en lo que le llega por los medios, los contenidos de los manipuladores de opinión, que son para él los únicos depositarios de la verdad;
  3. El tibio “políticamente correcto” que siempre repite como lora lo que sus jefes, o los amigos de éste manifiestan. Prefiere la política “de centro” para quedar bien con todos, pero olvida que ningún movimiento de centro desde hace 100 años en el mundo ha podido derrotar al comunismo;
  4. El tibio trepador, que solamente cree en lo que digan sus superiores o los que pertenecen a la clase alta, pues aspira a ser parte de las élites que siempre han detentado el poder:
  5. El tibio resentido, que mira con desconfianza cualquier propuesta que no sea la de sus tradicionales amigos de siempre, que no confía en que alguien que no pertenezca al círculo de detentadores del poder, se atreva a surgir en el panorama político;
  6. El tibio confortable. Sólo piensa en sus asuntos, sus gustos, su grupo familiar y social, su entretenimiento, los deportes, la farándula, sus placeres, todo excepto pensar por un momento en la Patria (¡Qué cosa tan harta, ala!)
  7. El tibio sabelotodo y gilipollas. No tiene la menor idea de lo que ocurre en el país y menos en los asuntos políticos, pero pontifica sobre las candidatas a los que hay que respaldar, sin dar argumentos distintos a chismes, rumores, o majaderías sin importancia. Jamás le escucharás argumentos de fondo para solucionar la tremenda crisis del país en todos los órdenes;
  8. El tibio pre-pago. Es aquél que medra del presupuesto oficial o de un conglomerado económico amigo del poder. Sencillamente piensa con el estómago;
  9. El tibio equivocadamente furibista. No le importa apoyar la candidatura del grupo compuesto por enemigos de Uribe, contradictores de los ideales del Centro Democrático, porque la candidata es la de Uribe;
  10. El tibio necio, que cree que la infernal crisis del país se soluciona con un gobierno compuesto por santistas, excolaboradores de Petro, izquierdistas reciclados y vividores de la política. Que con ese amasijo de voluntades que no se ponen de acuerdo para nada, se puede enfrentar al crimen, el narcotráfico y el comunismo radical. Sufre, pues, de una sandez o estulticia incomparable.

Tenemos a la manola solución: Apoyar al “tigre” Abelardo de la Espriella para que gane en la primera vuelta y podamos empezar el 8 de agosto la guerra contra la delincuencia, el terrorismo, la corrupción y el narcotráfico. La tibieza es un crimen contra la Patria y está condenada en los textos bíblicos:

«Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca». Apocalipsis 3:15-16

Porque pueblo rebelde es éste,
y son hijos mentirosos;
hijos que no quieren escuchar
La Ley de Yahvé;
que dicen a los videntes: “No veáis”,
y a los profetas:

“No nos vaticinéis cosas rectas;
habladnos de cosas agradables,
profetizadnos mentiras.

…………

Ya que despreciáis esta palabra
y confiáis en violencia y astucia,
apoyándoos sobre ellas, por tanto, esta iniquidad
os será como una brecha que amenaza ruina,
cual saliente en una muralla alta, cuyo derrumbe viene de repente,
en un momento.

Isaías, 30;10

No desmayemos en este cuarto de hora definitivo. Ni los atentados ni la guerra sucia podrán detener la carrera del “tigre” porque el pueblo estará con el hasta conquistar el poder para salvar a Colombia.

¿Cuándo reaccionarán los tibios ante nuestra adversidad?


Luis Alfonso García Carmona: Abogado. Escritor. Fundador de Alianza Reconstrucción Colombia.