La izquierda internacional también está promoviendo hoy, en todo el continente, el llamado «levantamiento indígena».
En la Patagonia chilena minorías organizadas de indios Mapuches invaden tierras. Simultáneamente -curiosa coincidencia- se repite lo mismo en Perú, Ecuador y Colombia. Sus monumentales pretensiones son exactamente iguales: recuperar tierras ancestrales con miras a instaurar lo que la izquierda internacional les tiene planeado, unas “naciones Indígenas” de naturaleza nómada y radicalmente comunitaria.
Es innegable. La izquierda internacional también está promoviendo hoy, en todo el continente, el llamado «levantamiento indígena». Una pequeña red de caciques imbuidos de marxismo por teólogos de la liberación, que se dicen católicos, son los que tiranizan y movilizan a la aterrorizada base indígena.
Recordemos que la ‘Teología de la liberación’ fue condenada reiteradamente por los Pontífices precedentes, exceptuando, hay que decirlo con inmenso respeto, al bipolar Papa Francisco.
Estos teólogos son los que, desde los años 90, exaltan y promueven al ‘tribalismo indígena’ como nuevo y redentor modelo para la extraviada sociedad moderna. Dicen que de las entrañas podridas de la ‘sociedad capitalista’ surgirá un nuevo estado de cosas, sin jerarquías y sin la angular privacidad capitalista: ni de bienes, ni de sexo, ni de familias, ni de hijos… y ni siquiera de mentes.
En este postmoderno ‘tribalismo comunal’, la ‘natural libertad’ para viajar a través de alucinógenos naturales (jagé, coca, morfina, etc..) resulta trascendental.
Estos ‘levantamientos indígenas’ fracasarán si se activa la reacción inmunológica regional
Si alguno de los gobiernos, o la opinión pública, reaccionan de forma legal, inteligente y categórica.
La pasividad y corrupción de las élites, la miopía y la dispersión de la centroderecha son el ingrediente básico para que sobrevivan las democracias bobas y suicidas que gobiernan buena parte del mundo. Esa centro derecha, que resignadamente sostenemos porque siguen diciéndose defensora de la vida, de la familia tradicional, de la propiedad privada y del Estado de Derecho.
Permítanme decirlo a calzón quitado. Las gravísimas crisis en que están inmersas nuestras naciones, nuestros ‘regímenes vigentes’, como las llamaba el asesinado líder conservador colombiano, Álvaro Gomez Hurtado, han sido provocadas por la torpe reacción de las tradicionales cúpulas podridas de la centroderecha.
¿Las grandes mayorías silenciosas, a nivel nacional y mundial, lograrán articularse para contener la jihad de minoritarias izquierdas infiltradas en los cargos claves?
Creo que el futuro de nuestro continente dependerá de la respuesta a esta pregunta fundamental.
En todo caso, amigo, ¡no caigas en la desesperanza! Nunca pierdas de vista la promesa de nuestro Divino Salvador: «¡LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PREVALECERÁN!». ¡Ante el poder de Dios, los hijos de las tinieblas son menos que nada!
¡A grandes males, grandes remedios! Solo una santa y poderosa Alianza Cívica, sin corruptos, ni equilibristas, ni políticos mercenarios, podrá salvar nuestra naciones!
Para el servicio de nuestra amada Colombia, y desde Antioquia, surge un proyecto salvador, políticamente incorrecto, que no le teme a la verdad, ni al ejercicio pleno de la autoridad. Una propuesta democrática, legal y pacífica que se nutre de la heroica inmolación de Cristo en la Cruz. Nuestra valiente «ALIANZA RECONSTRUCCIÓN COLOMBIA», de la cual me enorgullece hacer parte, se sintetiza en este lema: «Reconstrucción o catástrofe».
Terminó esta reflexión formulando la pregunta que definirá el futuro de todos: ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para salvar a nuestra Colombia?
Por Juan Carlos Ariza Gómez
Vicepresidente de ‘Alianza Reconstrucción Colombia’
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