
Si estuvieran al mando del país estadistas de la talla Mariano Ospina Pérez y Carlos Lleras Restrepo ya habrían dictado el decreto de Conmoción Interior y le estarían ordenando a los habitantes de Colombia dirigirse a sus casas de inmediato, de lo contrario, atenerse a los riesgos que demanda desobedecer las autoridades militares, pues se necesita enfrentar el narcoterrorismo, al servicio del “Foro de Sao Paulo”, que tiene sitiadas y secuestradas las gentes de bien en las principales ciudades de Colombia. Darle pleno respaldo a los militares ordenando el mayor despliegue de Fuerza Pública.

Ejercer la autoridad suprema de la ley
Expropiar vehículos que obstaculicen el derecho a la locomoción.
Deportar ciudadanos de otros países por participar en actividades vandálicas.
Responderle de manera contundente a los desafíos que desde la clandestinidad hace el narcoterrorista Iván Márquez.
Exigirle la renuncia a todos los ministros y embajadores.
Citar de inmediato a sendas ruedas de prensa desde París y Washington.
Exigirle a la inamovible burócrata de los cinco últimos mandatos, Alicia Arango Olmos, un pronunciamiento ante la Comunidad Europea sobre lo que se está presentando en Colombia ante la falta de una verdadera política exterior y de inmediato exigirle la renuncia a la precitada burócrata.
Ordenar de manera inmediata
Exigir resultados concretos al señor Fernández de Soto pues ni fu ni fa.
Apoyar los pronunciamientos del embajador ante la OEA, Alejandro Ordoñez Maldonado, pues es el único que está defendiendo los intereses superiores de Colombia ante el mundo, tal como lo hizo en su momento el valiente y hoy perseguido político exembajador colombiano Luis Alfonso Hoyos Aristizabal, a quien le sobraron pantalones y no tuvo miedo de pararle los machos al dictador de Venezuela, Hugo Chávez Frías.
Ubicar en la Cancillería a una persona con autoridad y con experiencia internacional para contener la diplomacia paralela.
Situar en los altos cargos del Estado a personas con autoridad y mando, lo mismo que tengan suficiente capacidad de convocatoria.
“El que entendió entendió” y punto.
Por William Calderón
La Barca de Calderón, La Linterna Azul, 10 de abril del 21