En estos más de tres años de régimen petrista, la dignidad de la Presidencia de la República ha sido pisoteada con furia. El gobernante de los colombianos se ha encargado de envilecer, de manera sistemática, el cargo que en mala hora le fue encomendado.

 

Burdeles, prostitutas, drogas, transexuales: esa ha sido la constante. El presidente de Colombia —hay que decirlo con todas sus letras— es un degenerado.

 

Hace poco surgieron nuevas imágenes del mandatario, excesivamente aferrado a otro ser humano, escena registrada en medio de la catástrofe natural que golpea al departamento de Córdoba. Mientras los cordobeses sufrían los latigazos de la naturaleza, el gobierno —empezando por el presidente— estaba de parranda.

 

Petro, en lugar de responder con la altura que exige el cargo, se salió, como siempre, por la tangente. Eso es lo que sabe hacer: evadir responsabilidades. No puede olvidarse un episodio que resulta sintomático. Durante la pandemia, cuando fue sorprendido de paseo en Cuba, llegó al extremo de inventar que padecía cáncer, una enfermedad letal que —según él— le fue curada mediante un legrado, procedimiento que solo puede practicarse en mujeres. Salvo que el actual mandatario tenga ovarios, lo cierto es que sus explicaciones son tan falsas como los billetes del Tío Rico.

 

Ahora ha salido con el cuento de que lo quieren “matar”. Una vez más, el recurso victimista. Una vez más, las fantasías que complacen a los suyos, pero ofenden la inteligencia de los colombianos.

 

Afirmémoslo sin rodeos: Colombia está bajo el mando de un enfermo, de un sujeto de la peor calaña, incapaz de entender y asumir la responsabilidad que le fue otorgada por la mayoría de los votantes en 2022.

 

No es en absoluto creíble la historia de Petro. Si hay una persona custodiada en Colombia, esa es el presidente de la República. Si fuera cierto que quieren “asesinarlo”, como él asegura, su esquema de seguridad cuenta con las herramientas suficientes para mitigar y enfrentar cualquier amenaza. No resulta verosímil el cuento de que, por cuenta propia, se haya escapado de su robusto equipo de seguridad para buscar refugio en Gorgona. Ese cuento chino solo se lo creen él y los payasos que aplauden como focas sus salidas en falso.

 

¡Claro que Petro está en peligro!, pero por cuenta de sus vicios, de sus adicciones y de sus nauseabundas costumbres. Por el bien del país que gobierna, el presidente de Colombia debería cuidarse, comportarse con decoro y dejar de lado sus hábitos, aunque sea por los meses que le quedan al frente del gobierno. Porque algo sí es cierto: en una de estas puede amanecer en grave estado, pero no por conspiraciones imaginarias, sino por las sustancias que acostumbra a introducir en su organismo.

 

 

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 12 de 2026

Los Irreverentes

 

 

https://los.irreverentes.com/2026/02/el-borracho/

 

 

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