Sin embargo, la respuesta del Presidente es seguir gastando para tratar de recuperar con populismo, dadivas y empleos públicos su deteriorada imagen.

El discurso de odio dio frutos
Y directamente contra Miguel Uribe: “¡Dios mío! ¿El nieto de un presidente que ordenó la tortura de 10.000 colombianos, hablando de ruptura institucional?”.
Vocabulario empleado por quien se dice el líder de la nación para referirse a un contradictor político y para incitar contra el legislativo, que es uno de los poderes públicos con igual representatividad y funciones legales según nuestra constitución.
Un analista internacional serio y ajeno a vaivenes políticos colombianos, el Wall Street Journal, escribió un editorial firmado por el consejo editorial, donde plantea que lo sucedido a Miguel Uribe mientras participaba en una actividad política, representa un síntoma del creciente deterioro en el que ha caído Colombia en materia de seguridad y gobernabilidad.
Según el análisis, el atentado debe leerse como algo más que un acto criminal aislado, pues señala que se trata de una manifestación de la pérdida de garantías democráticas, y advierte que la actual situación del país evidencia una “frágil democracia” expuesta a amenazas internas que estarían creciendo sin control y que los avances alcanzados por Colombia en años anteriores, en términos de lucha contra grupos armados ilegales y fortalecimiento institucional, están en riesgo debido a una combinación de decisiones políticas y omisiones gubernamentales; afirma que “el intento de asesinato demuestra la fragilidad de estos logros sin la voluntad política para protegerlos”, en clara alusión a la gestión de la actual administración nacional.
El discurso de odio dio frutos
A lo largo del texto, se establece una relación directa entre la llegada del presidente Gustavo Petro al poder y el recrudecimiento de la violencia en distintas regiones del país, argumentando que desde 2022, año en que comenzó el actual gobierno, se ha registrado un aumento significativo en la producción de cultivos ilícitos y en las organizaciones armadas ilegales.
También hubo frutos positivos: Las monumentales marchas del domingo 15 de junio en todo el país, donde solo Bogotá congrego más de 70.000 personas, es una respuesta contundente, un rechazo total de toda la patria y sus dirigentes contra el odio, contra las amenazas y el deterioro de la situación y calidad de vida.
Sin embargo, la respuesta del Presidente es seguir gastando para tratar de recuperar con populismo, dadivas y empleos públicos su deteriorada imagen.
MARÍA SOL NAVIA V.
Exministra
El discurso de odio dio frutos
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