«El drama colombiano no es sólo Gustavo Petro. Es la ausencia total de frenos jurídicos e institucionales»…

 

 

Gustavo Petro (a) el guerrillero, no destruye al Estado colombiano por su genialidad táctica e inteligencia, ni por alguna supuesta “superioridad estratégica”…

Lo hace por algo infinitamente más triste, más grave y más peligroso, donde podemos mencionar principalmente:

– Porque nadie dentro del Estado parece dispuesto a detenerlo. Ese es el verdadero drama nacional…

– No es que el guerrillero Petro sea un estratega invencible. Es que la institucionalidad colombiana se ha dejado capturar por un temor; bajo un cálculo que puede ser interpretado como «complicidad» y «falta de amor por la patria»…

– Gustavo Petro no heredó un Estado fallido. Este guerrillero está vilmente produciendo uno…

 

Pero realmente lo hace con la ayuda, tal vez involuntaria, pero muy silenciosa y cómplice, de quienes, por mandato constitucional, debían impedirle sus abusos como:

Los magistrados que se paralizan

Los organismos de control que desaparecen u ocultan su responsabilidad

Unos fiscales que balbucean excusas al momento de actuar

Unos congresistas que negocian su dignidad

y, unos altos funcionarios que prefieren sobrevivir políticamente antes que defender la República.

 

Mientras percibimos un Ejecutivo que avanza con determinación, ahogando a funcionarios e instituciones para que no se opongan y actúen con contemplación…

 

Es la ecuación perfecta para lograr el desastre. Donde Petro actúa, a la vista de todos, como si su misión fuera desmontar, no construir, y apoyar a las guerrillas.

Peor aún, las instituciones reaccionan como si su misión fuese observar, y no actuar. Con hechos como:

· Una senadora interviene operaciones militares, con silencio institucional.

· El ELN anuncia un paro armado nacional, con un absoluto silencio y tolerancia presidencial.

· Donde el el dictador y narcotraficante Maduro amenaza a Colombia, y el Petro lo apoya, bajo presunto silencio diplomático.

· Con una Corte que elimina la reincidencia en plena crisis de inseguridad, con Petro exigiendo silencio jurídico.

· Donde la Fiscalía no toca al círculo presidencial, bajo un silencio procesal.

 

Y no solo eso…

*El Consejo Nacional Electoral ya determinó que la campaña de Petro violó los topes legales… En cualquier democracia funcional, eso implica:

 

· investigación penal,

· acusación fiscal,

· nulidad electoral,

· y apertura de un proceso de destitución.

 

¿Qué ha ocurrido en Colombia?

1- Un «silencio absoluto y cómplice», como si la Constitución fuese algo opcional.

2- Cada silencio es un ladrillo menos para la estructura del Estado.

3- Petro sabe que avanza sin obstáculos, cumpliendo el guión socialista impuesto por Cuba y el chavismo.

4- El guerrillero Gustavo Petro sólo gobierna incoherentemente, sin ningún freno, porque las leyes se volvieron decorativas.

5- Petro decide y anula sin obstáculos, las acciones del Ejército y de la Policía Nacional.

6- Muchos opositores han preferido hacerse a un lado.

7- Petro fomenta produce, solapadamente, las crisis, porque nadie le coloca los límites que por derecho aplican.

8- El guerrillero es muy audaz para desligarse de las responsabilidades y culpas, haciendo ver a otros como los que cometen los errores.

 

Ese es el origen de la catástrofe actual, donde la combinación letal entre un pseudogobernante decidido a romper y destruir las instituciones que funcionan, se asocian con funcionarios temerosos que no se atreven intervenir.

 

Colombia no vive una ofensiva violenta del Ejecutivo contra el Estado. Vive la renuncia voluntaria de las personas y las instituciones a ser interventoras e institucionales.

 

No estamos frente a un gobernante tirano e imparable. Estamos frente a un «Estado Indolente y Pusilánime», que se ha dejado intimidar, seducir o adormecer, sin reaccionar.

Colombia no está ante a un líder «todopoderoso» con cómplices invulnerables.

 

Estamos frente a un aparato institucional que ha decidido no ejercer el poder de manera correcta y respetuosa.

 

Conclusión:

Colombia no está siendo destruida por un solo individuo. Está siendo acabada por la ausencia de seres capaces de quererla y defenderla.

 

No es sólo el guerrillero Petro el que desarma al Estado. Es el Estado el que se deja desarmar. Gustavo Petro desprecia al Ejército, Armada, Aérea, y a la Policía Nacional; por ello los expone impunemente a los guerrilleros y a todos aquellos delincuentes que pueden hacerles daño…

 

Mientras eso no cambie, la República de Colombia seguirá cayendo ante las garras del cruel comunismo… no por acción del poder, sino por «omisión del deber».

 

Cuando Petro habla, lo hace en nombre de él y de sus cómplices. Jamás en nombre del pueblo colombiano.

 

DEFENDAMOS NUESTRAS PATRIAS, PARA QUE LAS FUTURAS GENERACIONES NO NOS JUZGUEN COMO NEGLIGENTES E INDOLENTES…

 

 

https://ifm.noticias.com/opinion-el-drama-colombiano-no-es-petro-es-la-ausencia-total-de-frenos-institucionales-por-martin-eduardo-botero/

 

 

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