
El próximo domingo (8 de marzo) serán las elecciones parlamentarias en Colombia. Se elegirá la totalidad del Congreso de la República, y al tiempo se harán las consultas de varios partidos políticos para escoger los candidatos a la primera vuelta presidencial, que será el 31 de mayo.
Como siempre acontece en la víspera de estas jornadas electorales, las firmas encuestadoras desinforman a la opinión, pues todos los resultados que publican favorecen a los candidatos de izquierda en forma contundente. Nunca a los de derecha. Y esto ha sido repetitivo en todas las elecciones del presente siglo, desde al año 2002, cuando fue elegido presidente Álvaro Uribe Vélez, a quien ninguna de las encuestas daba como ganador.
Ahora, todas las encuestadoras nacionales son asalariadas del gobierno, pues cada una de ellas ha recibido enormes contratos del sector público, bien sea por hacer encuestas electorales, o por estudios de opinión y de mercadeo pagados por empresas o instituciones del Estado. Estos contratos millonarios se retribuyen falseando las encuestas electorales, para que los candidatos y partidos afines al gobierno se muestren ganadores, pero el día de las elecciones pierden.
La democracia en Colombia es un enfermo terminal
El escenario electoral está afectado por un elemento fundamental, que no es analizado por ninguna de las encuestas. Más exactamente, todas lo ocultan en forma deliberada. Se trata de la imagen pública de nuestro sistema democrático, que en realidad es casi un enfermo terminal, carcomido por una corrupción endémica y creciente, en el cual ninguna persona seria, honesta e inteligente puede creer en absoluto.
Nuestros políticos, con algunas muy honrosas excepciones, se han convertido en una maquinaria depredadora del Estado y de los poderes públicos. Desde el más humilde concejal de la más lejana y olvidada población de Colombia, hasta el presidente de la República, se han convertido en una pandilla criminal que desfalca todo lo que puede. Todos andan detrás de la contratación pública, y en una orgía en la que se reparten decenas de miles de millones de dólares, cada uno se apodera de lo que puede.
Al final de cada mandato, los ministros, senadores, representantes, alcaldes, gobernadores, diputados y concejales, se convierten en millonarios que viven en mansiones y se movilizan en carros de altísimo lujo, sin que los sueldos que ganan como funcionarios públicos alcancen para comprar esos bienes.
Esa realidad ha llevado a todos los partidos políticos a un descrédito de proporciones inimaginables. Nadie en sano juicio cree en los partidos Liberal y Conservador, que hacen parte de la historia nacional desde hace 200 años. Ambos están a punto de desaparecer bajo una dirección que solo busca negocios y contratos con el gobierno de turno, que no hacen ninguna oposición seria, que abandonaron sus ideales, y que se venden por cualquier cosa para poder alimentar un caudal politiquero insaciable. Y los demás partidos minoritarios corren la misma suerte.
Así las cosas, este domingo serán elegidos 102 Senadores y 182 Representantes. Las encuestas afirman que el Pacto Histórico, que es el partido que eligió a Petro, será el gran ganador con el 28% de los votos, lo cual representará ese mismo porcentaje de curules en el Senado y en la Cámara. Le sigue el Centro Democrático (el partido de Uribe), con el 17%. Y en el tercer lugar está Salvación Nacional con el 7%.
Las encuestas mienten
¿Será verdad esto que dicen las encuestas? Yo creo que no, porque siempre nos han mentido. Pero, la verdad solo la podremos saber el próximo domingo en la noche, cuando se hayan contado los votos.
Creo que el resultado va a tener tres grandes sorpresas.
La primera, una caída en la votación del Pacto Histórico, porque no es posible que los electores vean la destrucción sistemática del país y voten por el partido que destruyó la seguridad, la salud, la educación, los programas de vivienda, las obras públicas, y todo lo demás que funcionaba razonablemente bien en el país. Y que, además, este gobierno se convirtió en la robadera y la corrupción más espantosa de nuestra historia.
La segunda será la decepción electoral del Centro Democrático, que se equivocó radicalmente en la escogencia de su candidata presidencial, en medio de un escándalo que nunca fue aclarado.
Al negar la candidatura a María Fernanda Cabal, los votantes de derecha de ese partido migraron en masa hacia la campaña de Abelardo de la Espriella, porque no se sienten representados por Paloma Valencia. Ella, aunque una mujer honesta y guerrera, que hizo desde el senado una oposición notable al gobierno de Petro, no representa a la derecha en su propio partido, y por esta razón no va a tener el apoyo que están esperando. En consecuencia, la votación del Centro Democrático va a decrecer, y elegirán menos bancada parlamentaria que en el período actual.
La tercera sorpresa es que el partido que de verdad crecerá exponencialmente será Salvación Nacional, que es el del del candidato Abelardo de la Espriella. Allí van a llegar todos los electores de derecha que antes siempre habían votado por el partido de Uribe, pero que ahora están decepcionados con tantas volteretas y confusiones del expresidente, que adoptó los consejos del marxista José Obdulio Gaviria, el mismo que escogió a Santos para sucederlo, y después a Duque. Además, ese partido permitió que el traidor de Santos se robara el Plebiscito de 2016, en el cual se rechazó el Acuerdo con las FARC.
Se decían de derecha, pero no lo eran
Por tantos y tan graves errores serán castigados en las urnas. Siempre se presentaron como el partido de la derecha, consiguieron los votos de la derecha, pero nunca gobernaron con las ideas de la derecha. Y eso en política tiene consecuencias funestas, que la opinión pública sabe cobrar.
Finalmente, en las diversas consultas se escogerán los candidatos presidenciales de varios partidos. Ningún candidato de la derecha figura en dicha consulta, porque Paloma Valencia no es de derecha, y todos los demás que participan en las consultas son de izquierda.
El único candidato presidencial de derecha es Abelardo, quien anunció que no participaba en esa consulta. Y el candidato de la izquierda es Iván Cepeda, quien tampoco estará en la consulta. Así las cosas, las elecciones del domingo serán la encuesta de verdad entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, aunque ninguno de los dos estará en dicha consulta, pero por los resultados sabremos cuál es la verdadera tendencia de la opinión colombiana frente a la elección presidencial.
Esa será la verdadera encuesta del próximo domingo.
5/03/2026 | Por Eugenio Trujillo Villegas | Director: Sociedad Colombiana Tradición y Acción | . .
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