La capacidad de ‘adaptación a la adversidad’ que ha caracterizado a Colombia no puede ponerse a prueba una vez más.

Ruchir Sharma, presidente de la Junta Directiva de Rockefeller International y autor del libro ‘Qué Salió mal con el Capitalismo?’, reseña en su columna en el Financial Times la expectativa de que se haga un viraje a la derecha y a una economía de mercado en las elecciones de este año y del entrante en Latinoamérica. Estima que una mayoría de los habitantes de la región quiere optar por ese viraje.
Es así como en México, Claudia Sheinbaum habla de una “austeridad republicana” en contraste con el derroche del anterior gobierno de AMLO; en Chile, el triunfo se le dará a uno de los dos candidatos de derecha; en Perú, los tres primeros en las encuestas son candidatos de centro derecha, y en Brasil, las últimas elecciones locales fueron ventajosas para la oposición a Lula.
En ese entorno, y ante los resultados tan negativos de desempeño económico y social de los tres años del gobierno del presidente populista Gustavo Petro, uno pensaría que Colombia no sería una excepción. Sin embargo, a pesar de haber protagonizado escándalo tras escándalo de corrupción y de existir “fuego amigo” dentro de su gabinete de Ministros, tenemos que aceptar una realidad. Hay absoluta incertidumbre sobre la capacidad de que en Colombia el péndulo, se desplace en ese sentido.
Ya con elecciones presidenciales y de Congreso ad-portas, cualquiera pensaría que la oposición que representa a aquellos que defienden una economía de mercado y un Estado de Derecho, tendría que haber avanzado más allá de un férreo antipetrismo. Pareciera que la dirigencia política estuviera persuadida de que el fenómeno mundial de ganar elecciones a través del voto “en contra”, será suficiente para lograr cambiar el régimen. Personalmente, no creo que Colombia pueda arriesgarse a un nuevo “salto al vacío” y encontrarnos en unos meses mirándonos los unos a los otros atónitos, apuntando el dedo hacia aquellos que juzgamos culpables.
La culpabilidad, es de todos y cada uno de nosotros. Parecemos congelados. Estamos siendo incapaces de articular una respuesta positiva, de verbalizar un programa de Gobierno que prometa bienestar a una población desprotegida de educación, salud y seguridad: las tres grandes necesidades básicas para lo cual es indispensable la provisión del Estado.
No podemos seguir engañándonos pensando que “Colombia es diferente”, y que es imposible que vayamos a seguir el camino por el cual atraviesa Venezuela ya por más de un cuarto de siglo. El espejismo de un comercio dinámico impulsado por ingresos de una economía ilegal, incluyendo remesas tanto legítimas como aquellas que no lo son, acompañada de una abundante cosecha de café con un precio favorable, no debe cegar a nadie.
La capacidad de “adaptación a la adversidad” que ha caracterizado a Colombia no puede ponerse a prueba una vez más.
No podemos abusar de ser “excepcionales”.
SALOMÓN KASSIN TESONE
Banquero de inversión.
Ruchir Sharma, presidente de la Junta Directiva de Rockefeller International y autor del libro ‘Qué Salió mal con el Capitalismo?’, reseña en su columna en el Financial Times la expectativa de que se haga un viraje a la derecha y a una economía de mercado en las elecciones de este año y del entrante en Latinoamérica. Estima que una mayoría de los habitantes de la región quiere optar por ese viraje.
Es así como en México, Claudia Sheinbaum habla de una “austeridad republicana” en contraste con el derroche del anterior gobierno de AMLO; en Chile, el triunfo se le dará a uno de los dos candidatos de derecha; en Perú, los tres primeros en las encuestas son candidatos de centro derecha, y en Brasil, las últimas elecciones locales fueron ventajosas para la oposición a Lula.
En ese entorno, y ante los resultados tan negativos de desempeño económico y social de los tres años del gobierno del presidente populista Gustavo Petro, uno pensaría que Colombia no sería una excepción. Sin embargo, a pesar de haber protagonizado escándalo tras escándalo de corrupción y de existir “fuego amigo” dentro de su gabinete de Ministros, tenemos que aceptar una realidad. Hay absoluta incertidumbre sobre la capacidad de que en Colombia el péndulo, se desplace en ese sentido.
Ya con elecciones presidenciales y de Congreso ad-portas, cualquiera pensaría que la oposición que representa a aquellos que defienden una economía de mercado y un Estado de Derecho, tendría que haber avanzado más allá de un férreo antipetrismo. Pareciera que la dirigencia política estuviera persuadida de que el fenómeno mundial de ganar elecciones a través del voto “en contra”, será suficiente para lograr cambiar el régimen. Personalmente, no creo que Colombia pueda arriesgarse a un nuevo “salto al vacío” y encontrarnos en unos meses mirándonos los unos a los otros atónitos, apuntando el dedo hacia aquellos que juzgamos culpables.
La culpabilidad, es de todos y cada uno de nosotros. Parecemos congelados. Estamos siendo incapaces de articular una respuesta positiva, de verbalizar un programa de Gobierno que prometa bienestar a una población desprotegida de educación, salud y seguridad: las tres grandes necesidades básicas para lo cual es indispensable la provisión del Estado.
No podemos seguir engañándonos pensando que “Colombia es diferente”, y que es imposible que vayamos a seguir el camino por el cual atraviesa Venezuela ya por más de un cuarto de siglo. El espejismo de un comercio dinámico impulsado por ingresos de una economía ilegal, incluyendo remesas tanto legítimas como aquellas que no lo son, acompañada de una abundante cosecha de café con un precio favorable, no debe cegar a nadie.
La capacidad de “adaptación a la adversidad” que ha caracterizado a Colombia no puede ponerse a prueba una vez más.
No podemos abusar de ser “excepcionales”.
SALOMÓN KASSIN TESONE
Banquero de inversión.
https://www.portafolio.co/opinion/analisis/excepcionalismo-opinion-631421