En estas épocas de amor, reconciliación, y optimismo, el lunar negro es que no podemos pronosticar sino la segunda mitad de un feliz 2026, porque la primera seguiremos soportando la destructiva misión petrista, claro, siempre y cuando en la esperanza de que el tipo y sus áulicos no se inventen ni nos impongan alguna tramoya para que no haya elecciones ni siquiera parlamentarias, y continúen en el poder sin ninguna oposición efectiva, que hasta el momento no ha existido, puros memes, columnas de prensa e inanes declaraciones, sonoro tilín tilín, mientras que paralelamente ocurren movimientos que dejan mucho que pensar.
No es sólo la reunión programada por la señora Lacouture para el candidato Cepeda el malo, precisamente en el Club El Nogal, (aquél que la guerrilla vilmente hizo explotar con grandes pérdidas de inocentes vidas), evento que significó una terrible burla para el país, sino que se dice que fue gestada e impulsada por Juan Manuel Santos (siempre tacando a tres y cuatro bandas de traiciones) y financiada por cacaos de los billetes nacionales, amén de las variadas actitudes de algunos parlamentarios supuestamente oposicionistas que no dan lugar a claras posiciones, y hasta la Corte que aplazó el estudio del “decretazo” para una vez terminadas las vacaciones judiciales, como si la situación del país diera espera, y menos espera merecieran la señales de decidida oposición a las agresiones petristas. Nunca se sabe cómo se desplazan los intereses ocultos. O sea, el deseo de feliz 2026 es, primero para que haya elecciones y que, después y en caso tal, para que la avalancha de dinero y amenazas no nos imponga la presidencia de un Cepeda más inteligente, calculador e ideologizado que el egocentrista que tenemos.
Tristemente, el Partido Conservador, otrora guardián de los principios y valores, parece estar también infiltrado, o por lo menos objeto de inoculaciones de actitudes grises, no se ha presentado como alternativa, y ahí vamos, arrastrados por la corriente de un río que no se sabe dónde va a desembocar, no se vislumbra la bandera azul. Quedaba la esperanza, sabemos que es lo último que se pierde, del Centro Democrático, aunque Uribe se ha mostrado conciliador, privilegió a la senadora Valencia, supuestamente por sus pergaminos, su moderación y su elegancia, y dejó por fuera a la Cabal. Pero sabemos que la senadora Cabal es quien realmente representa el sentir fundacional del uribismo. La senadora es disciplinada, uribista radical al igual que su esposo José Félix Lafaurie, aunque se espera, otra vez la esperanza, que se rebele, y le acepte la Vicepresidencia a Abelardo De la Espriella, también uribista, y conformen una alternativa que con seguridad seducirá al país y barrerá a Cepeda.
Es que De la Espriella, a diferencia de los otros candidatos, todos tibios y con “posse” de anti petristas, es frentero, dice las cosas como son, y por eso puntea. Con la Cabal de socia, De la Espriella será imbatible, y ésa candidatura nos permitirá decir: “¡FELIZ AÑO 2026!”
27/12/2025 | Por: Roberto Zabaraín | rzabarainm@@hotmail.com . .
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