Si una empresa internacional crea empleo en su país, denúnciela. Use palabras como “neocolonialismo” y “saqueo”. Haga que se sientan incómodos, culpables. Con suerte, huirán, y con ellos, miles de empleos formales y mejor pagados.
Si usted aspira a gobernar un país o ya está en ejercicio y si su sueño es ver crecer el desempleo, fortalecer la informalidad y lograr que los jóvenes pierdan las esperanzas, esta Guía Práctica es para usted. Aquí le sugerimos los pasos esenciales para garantizar que su país deje de generar puestos de trabajo y, con suerte, destruya los pocos que aún existan:
Cargue a las empresas con más impuestos. IVA, renta, predial, parafiscales, 8×1000, contribuciones especiales, tasa por uso del aire… todo lo descabellado puede funcionar. La clave es que el empresario sienta que producir es un castigo fiscal. No hay mejor incentivo para cerrar una empresa que tener que pagar más simplemente por existir.
Haga del emprendimiento una carrera de obstáculos. Si alguien quiere abrir un negocio, hágaselo difícil. Cree trámites largos, costosos y contradictorios. Exija licencias absurdas y cobros múltiples.
Endurezca la contratación hasta que nadie quiera contratar. ¿Pensaba facilitar la creación de empleo? ¡No caiga en esa trampa! Imponga reglas rígidas, costos ocultos y sanciones por errores administrativos. Entre más difícil sea contratar, menos puestos de trabajo habrá.
Ataque el contrato de aprendizaje. ¿Los jóvenes quieren experiencia laboral? ¿Las empresas quieren formarlos? ¡Error! El contrato de aprendizaje es una peligrosa puerta de entrada al empleo juvenil. Aplíquelo como si se tratara de contratar profesionales senior: más papeleo, más obligaciones.
Enfréntese a los empresarios. Llámelos “oligarquía explotadora” o “enemigos del pueblo”. Oblíguelos a pagar más y a producir menos. ¿Productividad? ¿Competitividad? ¡Tonterías neoliberales! Lo importante es la narrativa épica contra el capital; recuérdele a los ciudadanos en los consejos de ministros que televise, que los empresarios son “los villanos” de la historia.
Espante a la inversión extranjera. Si una empresa internacional crea empleo en su país, denúnciela. Use palabras como “neocolonialismo”, “saqueo” y “extractivismo”. Haga que se sientan incómodos, culpables. Con suerte, huirán… y con ellos, miles de empleos formales y mejor pagados.
Reforma laboral: enfóquese exclusivamente en lo formal y sindicalizado. ¿Más del 50% de la economía de su país es informal? ¡Ignore eso! Centre todos los beneficios, subsidios y regulaciones en el empleo formal y sindicalizado. Así garantizará que millones de trabajadores sigan sin protección social.
Rompa relaciones comerciales estratégicas. ¿Su país tiene una relación comercial clave con una potencia económica? ¡Rómpala! Pelee, suba aranceles, acuse a su principal comprador de “imperialista” y haga que compre en otra parte. Entre más pierda su país acceso a mercados, más se perderán empleos.
Con estos pasos, usted logrará que ni el sector privado nacional, ni el emprendedor, ni el joven soñador, ni la empresa extranjera quieran generar empleo. Y cuando la tasa de desocupación suba y la informalidad se dispare, culpe al “modelo económico” o a “los de antes”. Al fin y al cabo, destruir empleo siempre será más fácil que construir futuro.
Publicado por Víctor Solano Franco
https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/2025/04/12/guia-practica-para-destruir-empleos/
