La barbarie más espantosa de nuestra historia

 

Me ha estremecido la admisión colectiva y sin ninguna duda de los miembros del Secretariado de las FARC de la responsabilidad de su banda criminal en la comisión de 18.000 casos de reclutamiento forzado de menores, muchos de los cuales fueron sometidos a violaciones, abortos forzados y vejámenes físicos y psicológicos que han afectado sus vidas.

 

Durante 10 años los cabecillas de esa narcoguerrilla, desalmada y violenta, se han empeñado en negar las denuncias e informaciones sobre sus infames secuestros de menores de edad para convertirlos en máquinas de guerra, utilizarlos como escudos contra los bombardeos y como esclavos sexuales de sus jefes.

 

Hasta ahora sus aliados y defensores, comenzando por Iván Cepeda, su candidato a la Presidencia, han negado toda participación de las FARC en los crímenes de lesa humanidad que acaban de confesar sus autores,

 

De la misma manera, la JEP, ese remedo de tribunal creado por el farcsantismo para garantizar a las FARC su impunidad, ha cumplido su cometido con la mayor eficiencia.  Sistemáticamente se negaron a escuchar las voces de las víctimas supervivientes o a prestarles la debida protección.

 

No cumplieron los victimarios con las únicas obligaciones que en el claudicante acuerdo les impusieron: Confesar sus delitos, reparar a las víctimas y comprometerse a la no repetición de sus criminales actuaciones. No hubo reparación con la peregrina excusa de que carecían de fondos; desde la firma del acuerdo hasta nuestros días no se ha interrumpido la práctica del reclutamiento forzado de menores. El cuento de que la firma del espurio acuerdo era para poner en primer plano el resarcimiento a las víctimas fue un puro cuento del “Tartufo” Santos. No se conformó con ello, sino que, además, premió a los victimarios con curules gratuitas en el Congreso desde donde vienen aprobando las leyes de la República y posando de Padres de la Patria. Mientras tanto, las sobrevivientes a esta horrorosa humillación son acosadas por sus enemigos, ignoradas por la JEP y por el gobierno.

 

Me sorprende que la sociedad en general haya callado ante semejante injusticia. No conozco las voces de protesta de los dirigentes políticos, los candidatos a la Presidencia, los medios de comunicación (con las honrosas excepciones de La Hora de la Verdad y de Vélez por la mañana).

 

No deja de conmoverme la impasibilidad de los facinerosos de las FARC en su discurso de aceptación de culpa. Pareciera que estuvieran confesando el hurto de una bolsita de azúcar en la cafetería, Nada de emociones frente a los terribles daños causados. Tampoco la más mínima preocupación de cómo resarcir a los sobrevivientes o cómo pagar los beneficios gratuitos recibidos de los últimos 3 gobiernos, colaborando para que no se repita en el futuro este execrable crimen.

 

Nada de eso, Sólo un tenebroso reflejo de sus oscuras personalidades y de su vil existencia dedicada al terrorismo y la violencia,

 

Es el momento de reaccionar, estimados compatriotas. No podremos cambiar esta podredumbre moral hasta que no tengamos al frente del gobierno a un líder con voluntad para hacerlo, respaldo electoral suficiente y fervor por esta noble causa. Lo tenemos a la mano y muchos, obnubilados por intereses personalistas o por caprichosos gustos, pretendemos desconocerlo. Unámonos generosamente con Abelado de la Espriella para la Presidencia y con Salvación Nacional para el Congreso. No nos distraigamos con las consultas armadas para reunir grupitos de aspirantes sin fuerza electoral pero con desmedidas aspiraciones que sólo generan confusión y favorecen a las izquierdas al acecho para repetir período  y acabar el proceso de destrucción iniciado por el Camarada Petro.

 

Por: Luis Alfonso García Carmona

 

0
Por favor deja tu opinion aqui !x

Compartir:

WhatsApp
Facebook
Twitter
Telegram
Email
0
Amamos tu opinion, deja tu cometario.x
()
x