La cuestión social no es solamente económica, es ante todo una cuestión moral y religiosa: la fundamentación de los papas León XIII y San Pío X

Foto de Raghav bhadoriya en Pexels.
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La cuestión social son los problemas sociales que, desde la revolución industrial, surgieron en relación a la clase trabajadora, problemas como por ejemplo la explotación laboral y la pobreza. La cuestión social sigue existiendo hoy día en tanto que sigue existiendo una relación conflictiva entre patronos y obreros, y entre empleadores y empleados.

A continuación se compartirán dos declaraciones papales magisteriales, que afirman que la cuestión social no es solamente económica, sino que es ante todo una cuestión moral y religiosa. Luego se ampliará el tema. La primera declaración es del papa León XIII:

«Algunos opinan, y es opinión bastante extendida, que la llamada cuestión social es solamente ‘económica’, siendo, por el contrario, totalmente cierto que la cuestión social es principalmente moral y religiosa. Y por esta razón debe ser solucionada de acuerdo con las leyes de la moral y de la religión. Aumentad el salario al obrero; disminuid la jornada de trabajo; bajad los precios de las cosas. Pero si con esto se deja que el obrero oiga, como suele, ciertas doctrinas e imite ciertos ejemplos, que impulsan a perder el respeto debido a Dios y provocan la corrupción moral, su mismo trabajo y sus ganancias se verán necesariamente arruinados. Una diaria experiencia enseña que muchos obreros viven miserablemente porque, a pesar de la disminución del trabajo y del aumento del salario, viven una vida moralmente depravada, carentes de toda religión. Quitad del alma los sentimientos que en ella ha puesto y cultivado la educación cristiana; quitad el ahorro, la modestia, la sobriedad, la paciencia y las demás virtudes morales; inútilmente se buscará la prosperidad, aunque se hagan los mayores esfuerzos. Esta es la razón por la cual Nos jamás hemos exhortado a los católicos a fundar sociedades y otras instituciones parecidas para el mejoramiento de la plebe sin recomendarles a la vez que lo hicieran bajo la tutela, la ayuda y la dirección de la religión.» (S. S. León XIII, Graves de communi, # 10, 18 de enero de 1901)

Aquí León XIII dice que la corrupción moral y religiosa de los trabajadores, arruina su trabajo, ganancias, vida y ahorros, en suma, su prosperidad, entendida como el bien material y espiritual. Arruina su trabajo porque el mismo deja de ser consagrado a Dios y hecho con amor. Arruina sus ganancias y su ahorro porque los vicios morales los llevarán a gastar su salario y ahorros en cosas superfluas o moralmente malas. Arruina su vida porque los hace esclavos del pecado e infelices, porque la felicidad es el premio de la virtud. También la corrupción moral los puede llevar a arruinar sus familias. Todo esto implica la pérdida de la prosperidad del trabajador.

La siguiente declaración es del papa San Pío X:

“La cuestión social y las controversias de ella derivadas sobre la naturaleza y duración del trabajo, sobre la cuantía del salario, sobre la huelga voluntaria de los obreros, no son de naturaleza exclusivamente económica y, por tanto, tales que puedan resolverse al margen de la autoridad de la Iglesia, siendo, por el contrario, verdad clarísima que (la cuestión social) es en primer lugar moral y religiosa, y que por esta razón se ha de resolver principalmente por la ley moral y por el fallo de la religión.” (S. S. San Pío X, Singulari quadam, # 3, 24 de diciembre de 1912)

Además de los enseñado por estos dos papas en estas dos citas, hay que decir que, la cuestión social es ante todo una cuestión moral y religiosa, porque los deberes de los patronos para con los obreros son deberes de justicia y de caridad, las cuales son virtudes cristianas fomentadas por la Religión verdadera. Lo mismo ocurre con los deberes de justicia de los obreros para con los patronos. También hay que decir que la doctrina católica es necesaria para terminar con la lucha de clases entre patronos y obreros, en especial la doctrina de la inclinación de Dios por los pobres y los afligidos, y la doctrina sobre las cosas que tienen en común los hombres (S. S. León XIII, Rerum novarum, # 14, 17 y 18, 15 de mayo de 1891). Además, la Iglesia, a patronos y obreros, para que se comporten honestamente y dejen de luchar entre sí, les recuerda la vida futura y los mueve al cumplimiento de los preceptos divinos (Ibíd. # 15 y 20). Por último, la cuestión social es moral y religiosa, porque para su solución contribuye grandemente la acción popular cristiana fundando todo tipo de obras e instituciones en beneficio de la clase trabajadora, cuidando con estas obras y con su acción tanto el aspecto material como el espiritual de los trabajadores (Cf. S. S. León XIII, Graves de communi, 18 de enero de 1901).

Aquiles Desio, Tradición viva, España, 04/02/2022

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