La lucha del bien contra el mal

Desde comienzos de la humanidad, siempre han existido rivalidades, luchas y crisis de todo orden, y así será hasta el final de los tiempos, porque así lo ha querido la humanidad, contrario a la voluntad de Dios que todo lo creó perfecto.

Esto prueba que los seres humanos, a pesar de la infinita bondad de Dios, no hemos aprendido o no hemos querido aprender a convivir en paz y solidaridad, sino que hemos preferido la violencia para tratar de lograr los objetivos, a los cuales erróneamente creemos tener derecho, pasando por encima del respeto y los derechos de los demás, pero, sobre todo, de la dignidad que Dios nos dio.

Valga aquí una aclaración: Hablo como creyente convencido de la grandeza de Dios, e implorando su misericordia por aquellos que no creen, o que son escépticos en ese sentido. Y cito textualmente Las palabras que Jesús, el Maestro por excelencia, dijo a sus discípulos, y por medio de ellos a la humanidad entera: (San Juan 3, 18-19 : “El que cree en el Hijo de Dios, no está condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado por no creer en el Hijo único de Dios. Los que no creen, ya han sido condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando la luz vino al mundo prefirieron la oscuridad a la luz.”).

Así pues, nuestra lucha del BIEN contra el MAL nos acompañará durante toda nuestra existencia, y es absoluta responsabilidad de cada individuo decidir cuál de las dos opciones prefiere, o la luz, o la oscuridad.

Asombrosamente seguimos contemplando continuamente, la indiferencia y la perversidad con las que hoy, muchos violan las normas de convivencia, y el exterminio tanto de la naturaleza como de vidas humanas, sin el menor arrepentimiento sino más bien siendo cobardes autores, espectadores y cómplices de tan brutal proceder, que para desgracia, ya ha llegado a convertirse en algo normal y aceptable, tanto como la degradación misma del vocabulario que cotidianamente utilizamos para comunicarnos unos a otros. Y qué decir de la presentación personal y de la manera tan absurda y grotesca como se visten muchas personas, especialmente jóvenes adultos, incluyendo funcionarios del gobierno. Pareciera que vamos en retroceso en todos los sentidos, y que paradójicamente a pesar de eso, por el hecho de habernos tocado un mundo cada vez más globalizado, tecnológico y científico, aunque cada vez menos educado, procedemos a hacer lo que nos venga en gana, sin importar los derechos de los demás.

Estamos pagando muy caro todo esto, pero aún así, al común de la gente no le importa ni quiere corregir sus falencias, así vean que van camino hacia el abismo. Es como si estuvieran ciegos, sordos y mudos, parodiando a Shakira.

Aquí entran todas las clases sociales, desde los políticos de todos los pelambres, hasta los más encumbrados que se creen los dueños del mundo. Esos autócratas populistas que pretenden cambiar el rumbo de la humanidad con discursos mentirosos, con los cuales engañan a tantos incautos e ignorantes de la realidad. Entran por supuesto, las comunidades adoctrinadas de estudiantes universitarios que tragan entero y creen todo lo que cualquier charlatán les dice. Igualmente, los sindicatos izquierdistas radicales que lo único que le aportan al país es corrupción, confusión y caos, pero nada de beneficios reales para los trabajadores. Todo esto es el mejor estilo del socialismo del siglo XXI.

Cualquier persona con un poquito de sentido común, se dará cuenta que estamos viviendo el mundo al revés, donde de repente lo malo se ha vuelto bueno y viceversa.

No hay duda del porqué hoy el mundo presenta gran diversidad de enfermedades mentales, pasando por la depresión, la descomposición social, y la desesperación que conduce al suicidio, sin olvidar que el consumo de drogas ilícitas se ha extendido, por la ambición de otros de esos enfermos mentales que son las mafias, a las que solo les interesa hacer el mal, y enriquecerse a costa de muchas vidas de jóvenes incautos. Riqueza que finalmente será su propia perdición y maldición.

Cuántas desgracias y cuánto sufrimiento se ahorraría el mundo, si cambiara ese estilo de vida tan ruin y malévolo que lleva.

Si todos esos males se evitaran, un reto ideal y muy difícil de lograr, pero no imposible, todavía el mundo podría recuperar el paraíso terrenal que voluntariamente hemos perdido, por nuestro egoísmo e irresponsabilidad consentidos.

Qué bendición fuera dejar vivir a los niños su infancia, su inocencia, ternura y autenticidad, para que mañana heredaran lo bueno, EL BIEN, y que fueran ellos en su edad adulta, los artífices de la mejor versión de la vida en paz, y no de la potencia de la muerte como actualmente lo estamos viendo, aunque se pregona lo contrario, otra prueba de las mentiras de la clase política de la izquierda. Colombia sí que tiene mucho que aprender en este campo, para que pase de ser un estado fallido y salvaje, a ser un país verdaderamente civilizado integralmente, en el mejor sentido de la expresión.

Ojalá el mundo cambie su maldad y su arrogancia, y que todos seamos buenos samaritanos, para que nuestro planeta vuelva a ser como originalmente Dios lo diseñó para nuestro bien y su gloria.

Cito finalmente, lo que algún gran pensador afirmó con las palabras más sencillas pero contundentes, y que siguen y seguirán siendo vigentes para siempre:

“NUESTRA CONSCIENCIA ES UN CAMPO DE BATALLA, DONDE SE ENFRENTAN DOS INMENSOS PODERES: EL BIEN Y EL MAL.

JAMÁS EL MAL HA PREVALECIDO NI PREVALECERÁ SOBRE EL BIEN, GRACIAS A LA CONTINUA PRESENCIA DE DIOS EN NUESTRA VIDA”.

 

https://lalinternaazul2.wordpress.com/2024/10/11/la-lucha-del-bien-contra-el-mal/

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