La meta es cero tolerancia con la corrupción

En el último índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, Colombia logró un lánguido puntaje de 39/100, siendo la corrupción administrativa la más frecuente de acuerdo con la “Radiografía de los hechos de corrupción en Colombia 2016-2020” de Transparencia por Colombia.

De acuerdo con los resultados de la encuesta realizada por la firma Ipsos en el 2024, la corrupción es percibida por los colombianos como uno de los asuntos que más les preocupa, con un porcentaje del 33%, después del desempleo y de la violencia. Y no es para menos, pues los datos de corrupción en el país no son alentadores.

En el último índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, Colombia logró un lánguido puntaje de 39/100, siendo la corrupción administrativa la más frecuente de acuerdo con la “Radiografía de los hechos de corrupción en Colombia 2016-2020” de Transparencia por Colombia.

Una de las variadas razones por las cuales la lucha contra la corrupción se encuentra estancada en el país, es la poca efectividad judicial en estos casos. Según un estudio elaborado por Dejusticia, la Dirección Especializada contra la Corrupción de la Fiscalía, solo logró éxito en el 2% de los procesos que adelantó entre 2014 y 2021.

Ahora bien, la lucha contra la corrupción requiere más que la elaboración de nuevas normas; la expedición de más leyes, no equivale necesariamente a la disminución de delitos asociados con la corrupción. En este sentido, el país cuenta con una legislación relativamente robusta, que involucra normas de acceso a la información pública, estatuto general de la contratación pública, declaraciones de bienes e ingresos obligatorias, entre otras herramientas jurídicas, pero que de nada sirven, si no existe un control efectivo que garantice su cabal cumplimiento. Se requiere entonces, procesos de mejora que permitan actuaciones eficaces, oportunas e independientes por parte de las entidades encargadas de investigar y sancionar.

 

Adicionalmente, no hay que perder de vista que la sociedad civil, los medios de comunicación y las veedurías, tienen un rol decisivo en la lucha contra la corrupción. Muchas de las investigaciones de los grandes escándalos de corrupción han surgido a través de denuncias formuladas por estos estamentos. Por ejemplo, según el Monitor Ciudadano de la Corrupción de Transparencia por Colombia, entre 2016 y 2018 se identificaron 327 hechos de corrupción que fueron reportados por 46 medios de prensa nacional y regional.

Para combatir la corrupción es fundamental cambiar el chip cultural que justifica o normaliza los actos de corrupción. Frases como, “roba pero hace”, “si no aprovecho yo, lo aprovecha otro”, o, “el vivo vive del bobo” generan paulatinamente una relativización de los efectos adversos que genera la corrupción, haciendo que este flagelo sea percibido como un elemento más de la cotidianidad colombiana.

 

No es normal convivir con la corrupción. Lograr una transformación hacia una sociedad más democrática y justa se torna una travesía difícil pero no imposible, que podrá lograrse solo con una voluntad política auténtica y una ciudadanía activa que permita llegar a un nivel de cero tolerancia con la corrupción.

Marcela Pabón

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/2025/05/11/la-meta-es-cero-tolerancia-con-la-corrupcion/

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