
¡Finalmente, en Venezuela pasó lo que tenía que pasar! Nicolás Maduro se atornilló al poder dictatorial e ilegítimo, se robó las elecciones, aplastó a la oposición y se burló de todos los gobiernos del mundo.
El régimen chavista lleva 25 años en el poder. Sus principales logros consisten en haber llevado a la miseria a una de las naciones más ricas del planeta, haber dispersado por el mundo a ocho millones de venezolanos y constituirse en una dictadura siniestra que asesina y encarcela a sus opositores, ante la mirada cómplice y cobarde de todos los poderes de la tierra.
No existe ninguna posibilidad de que esta tragedia esté aconteciendo sin el apoyo y la complicidad de esos grandes poderes, igualmente siniestros. Y no me refiero a sus más inmediatos socios criminales, como Rusia, China, Irán y Cuba, que hacen parte de la misma secta asesina.
El gobierno de los EE. UU.
¡Me voy a referir a otros cómplices! A los más importantes y a los que más pesan en la balanza del apoyo mundial a Maduro. El primero de ellos ha sido el gobierno de los EE. UU., especialmente en la decrépita y decadente era de Joe Biden. Levantó las sanciones internacionales contra el régimen, liberó al testaferro de Maduro, el colombiano Alex Saab, quien después de años de esfuerzos diplomáticos fue extraditado a los EE. UU. y condenado. Liberó también a los hijastros de Maduro, que estaban presos por manejar unas redes de narcotráfico que inundaban a ese país de cocaína. Todo a cambio de una supuesta apertura democrática que Maduro prometió si liberaban a sus secuaces, cosa que nunca aconteció.
La complicidad del Vaticano
El otro cómplice ha sido la tolerante política del Vaticano con los gobiernos comunistas, dirigida por el papa Francisco, que en muchas ocasiones ha recibido al dictador y se ha negado a condenar los crímenes del régimen. Pero como Maduro es socialista y marxista, eso lo hace afín con las ideas socialistas del papa, que encuentra en la Teología de la Liberación una alianza con los regímenes comunistas de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Esa actitud del más importante de los poderes de la tierra es una de las mayores vergüenzas de nuestro tiempo, como calificó al comunismo el recordado papa Benedicto XVI.
La infamia de la ONU
Otro de los mayores cómplices de Maduro es la ONU. Esa organización se ha convertido en una fuente de podredumbre y demolición, pues abandonó los principios que la crearon para convertirse en aliada de cuanto enemigo de la humanidad existe. Es cobarde para enfrentar a los enemigos del mundo libre, cuando precisamente se creó al final de la Segunda Guerra Mundial para resguardar la libertad y la soberanía de las naciones.
Además de no defender libertad alguna en el mundo, es la mayor promotora del genocidio del aborto, responsable de casi 70 millones de asesinatos de niños inocentes que se cometen cada año, arrancados vivos del vientre de sus madres. Todas las políticas de la ONU se imponen a las naciones como antítesis de la Civilización Cristiana, pues ella es la gran promotora de la Ideología de Género, del activismo LGTBI, de la Agenda 2030, del catastrofismo climático y de la violación sistemática de los Derechos Humanos que promueve el terrorismo mundial.
Para la burocracia enfermiza y decadente de la ONU, no existe esa violación en Venezuela, Cuba, Nicaragua, China, Corea del Norte, Irán, Rusia y Gaza, ni en ningún otro país comunista. Igualmente, el Estado Islámico, que es un engendro del infierno para destruir la Cristiandad, no le merece ninguna condena, aunque asesine salvajemente a miles de cristianos por el mundo.
La cobardía de la Unión Europea
Otro cómplice de Maduro es la Unión Europea. Aunque en las últimas semanas ha protestado contra la posesión ilegítima del dictador, desde siempre ha defendido al régimen chavista, haciendo negocios con él y guardando silencio acerca de las abominaciones que comete.
Es evidente que los mayores poderes de la tierra han sido cómplices de Maduro. Pero llegó la hora de emprender una campaña mundial para enfrentarlos y desenmascararlos, para obligarlos a hacer lo correcto, que es liberar a esa nación hermana del yugo de la tiranía marxista. Pero no solo a Venezuela, sino también a Cuba, que padece la misma tragedia desde hace casi 70 años, y también a Nicaragua, pues en ambas naciones reina una persecución religiosa y política al más puro estilo de Nerón, Calígula y Stalin.
Algunos expresidentes latinoamericanos manifestaron un coraje que nunca tuvieron cuando ejercieron la presidencia de sus respectivas naciones, prometiendo ir a Venezuela para posesionar al presidente legítimo, pero todo no fue más que un show propagandístico. Todos ellos fueron amigos de Chávez y de Maduro, y mientras fueron presidentes de Colombia, Méjico, Costa Rica, Panamá, Bolivia y Ecuador, nada hicieron para enfrentar al monstruo que ahora pretenden derrocar con su retórica babosa, pero sin hacer nada.
Fueron tolerantes con la dictadura, mantuvieron relaciones diplomáticas con ella, hicieron negocios, firmaron declaraciones conjuntas, y en resumen, no hicieron nada, absolutamente nada contra Maduro y contra Chávez, al igual que contra Cuba y contra Nicaragua. ¡Que no nos vengan a decir ahora que ellos son los salvadores de Venezuela!
La oposición en Venezuela es socialista
Finalmente, la oposición venezolana ha sido heroica, dirigida por el presidente electo, Edmundo González, y por María Corina Machado. Pero es necesario estar alerta, porque ellos hacen parte de la misma corriente política que ha traicionado a los que quieren derrocar a Maduro, pues se presentan como una alternativa socialista y globalista contra del régimen dictatorial. Hacen parte de la Internacional Socialista y sus jefes fracasados como Juan Guaidó, Enrique Capriles, y Leopoldo López también son socialistas, aunque proclamen la defensa de la libertad. En realidad, han sido una falsa oposición al régimen y por eso han sido tolerados por Maduro.
La hora de Donald Trump
Sin duda, la única esperanza en medio de este panorama desolador es la posesión de Donald Trump como presidente de los EE. UU.. Aunque nada hizo para salvar a Venezuela y Cuba en su primer gobierno, es de esperar que su indiscutible liderazgo mundial escuche el clamor del mundo a favor de la libertad y decida pasar a la historia como el gran defensor de la Civilización Cristiana, amenazada de muerte por la misma secta que protege a Maduro.
Para salvar a Venezuela, Cuba y Nicaragua, es indispensable una acción contundente de los EE. UU. Sin ella no se conseguirá nada, y sin la menor duda esa acción tendrá el apoyo masivo e incondicional del mundo libre, que no solo respaldará la liberación de esas naciones, sino que también se comprometerá con su reconstrucción, pues han sido arrasadas hasta sus cimientos por la imposición de la dictadura inhumana de la miseria.
Ha llegado la hora de poner fin a las declaraciones vacías. De no hablar más tonterías. Hay que cambiar la retórica de la complicidad y de la cobardía, para reemplazarla por la acción decidida, enérgica y radical, que es la única capaz de salvar a las naciones moribundas, en momentos históricos de extrema gravedad.
Nota:
Ya estaba listo este artículo para ser publicado, cuando llegó la noticia de que EEUU sacó a Cuba de la lista de naciones patrocinadoras del terrorismo. La medida fue tomada de manera conjunta con la diplomacia del Vaticano y pretende la liberación de 550 presos políticos. Aunque Joe Biden y el papa Francisco pretendan convencer al mundo con semejante mentira, los hechos han hablado por sí solos durante estos casi 70 años de dictadura. ¿Quién en el mundo cree sinceramente que Cuba ha dejado de patrocinar el terrorismo? ¿No son acaso las legiones cubanas las responsables del terrorismo y la persecución política en Venezuela? ¿Quién entrena y protege a las guerrillas marxistas de Colombia hasta hoy, con miles de muertos y atentados terroristas?
¡Esto es una gran vergüenza mundial, que muy pronto tendrá que ser rectificada!
15/01/2025 | Por Eugenio Trujillo Villegas | Director: Sociedad Colombiana Tradición y Acción | trujillo.eugenio@gmail.com
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