En un largo trino —como suele hacerlo—, el presidente Gustavo Petro volvió a defender al escritor y activista Daniel Mendoza tras las voces de rechazo a su nombramiento como embajador en Tailandia por trinos viejos de un libro suyo que hacen alusión a delitos sexuales con mujeres y menores de edad. Es una de las tantas polémicas que envuelven a Mendoza, además de no contar con una carrera diplomática.

En ocho párrafos, el presidente dejó claro que no lo revocará porque eso sería algo “fascista” y ratificó que “no lo declarará culpable” por fotos sexuales suyas que han salido al aire, la misma tesis con la que lo defendió ayer en público.

“La libertad humana es un principio fundamental del ser”, dice Petro. El presidente aseguró que las actuaciones sexuales de Mendoza con “mujeres adultas” son libres. Y por eso no lo puede censurar porque “sería un fascista” y él es un “demócrata radical y libertario”. Y que además, tendría que prohibir entonces a los escritores Marqués de Sade o Giovanni Boccaccio.

“La libertad humana, tanto para hombres como para mujeres es un principio fundamental del ser, siempre que no se violen derechos de los demás. No violar los derechos de los demás implica no obligar, no ejercer poder, no violentar la niñez o la debilidad mental”, dijo Petro. Sin embargo, varios trinos de Mendoza con fragmentos de su libro se refieren a actos sexuales con niñas, algo que el presidente no menciona.

El rechazo al nombramiento de Daniel Mendoza. Viene de sectores políticos y feministas. Incluso hoy la defensora del Pueblo, Iris Marín, rechazó su nombramiento y aseguró que “atenta contra la integridad” de mujeres y menores de edad. La Cámara ya anunció que solicitará una moción de censura contra el canciller Luis Gilberto Murillo para que responda por su nominación.

El pacto de silencio de la izquierda. El presidente carga con nombramientos y políticos cercanos con denuncias por presunta violencia y acoso. Como el de Diego Cancino, cuyo nombramiento como director de la SAE se cayó tras denuncias en su contra por presunto acoso sexual; el de Armando Benedetti, quien llegó a Casa de Nariño pese de cargar con denuncias por presunta violencia y el de Hollman Morris, director de Rtvc señalado de presunto acoso sexual y laboral.

Pese a esas denuncias, el presidente ha guardado silencio. Y el Pacto Histórico también. Ese silencio le costará políticamente a la izquierda y al petrismo en las elecciones del 2026, especialmente porque el gobierno Petro se hizo elegir con banderas feministas y de género, algo que poco se ha visto en estos dos años de gobierno.

Sobre el pacto de silencio con los casos de funcionarios señalados de presunto acoso y violencia, y cómo afectará a la izquierda de cara al 2026, les dejo este capítulo de Huevos Revueltos.