El presidente Andrés Pastrana advirtió sobre la sospechosa coincidencia entre la investigación que está a punto de culminar en el Consejo Nacional Electoral sobre la financiación ilegal de la campaña de Petro, plenamente demostrada, y ratificada hace unos días con el puntillazo que le puso Daniel Coronell al revelar que existe una factura, no relacionada en la contabilidad oficial, de Caracol, por concepto de publicidad, por más de doscientos millones de pesos, y el alza del Diesel, que inevitablemente iba a provocar la reacción de los transportadores.
Petro es la quintaesencia de la arrogancia y de la soberbia, pero no es bruto. Sabía que al subir el combustible los transportadores se irían al paro. No se necesita ser un Maquiavelo para entender eso. Como es sabido que el transporte, junto con los bancos, son los únicos sectores de la economía que tienen la capacidad de paralizar al país con un cese de actividades. Con mayor razón si el camionero se acompaña de bloqueos.
Hoy Petro convocó a sus menguadas «bases populares» a defender al Gobierno. Podríamos tener, entonces, otra vez a los hampones de la «Primera Línea», a los numerosos, armados y ya entrenados miembros de la «Guardia Campesina», y a la no menos aterradora «Guardia Indígena», sembrando el caos en calles y carreteras, saqueando almacenes, violando, destruyendo oficinas públicas, asesinando policías.
¿Para qué? para crear un ambiente de anarquía que le permita al Gobierno decretar el Estado de Conmoción Interior y decretar medidas que repriman a la oposición, a los medios de comunicación, y a las altas cortes, de tal manera que las investigaciones en su contra, que deben terminar con la revocatoria de su elección (eso es lo que manda la Constitución), queden sepultadas por la violencia y la represión.
ENRIQUE RAMÍREZ YÁÑEZ