La aspirante a la Presidencia cree que el gobierno actual dejará la ‘olla raspada’. Ve duros desafíos frente a la confianza inversionista.
Vicky Dávila, aspirante a la Presidencia.
Foto – CEET / Miltón Díaz
En la serie de conversaciones económicas de Portafolio con los personajes que han puesto su nombre para aspirar a la Presidencia de la República, en esta ocasión el turno es para la periodista Vicky Dávila, quien desde hace varios meses está recorriendo el país para compartir sus propuestas para “sacar a Colombia adelante” y escuchar a la gente.
Para Dávila, es urgente recomponer la confianza entre el sector público y privado, reparar las relaciones entre las ramas del poder público, generar una nueva estrategia de recaudo tributario, ajustar el gasto a la realidad económica y prepararse para recibir una Nación desfinanciada y con necesidades importantes en lo social.
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¿Cómo ve la economía hoy en día?
Considero que la economía colombiana atraviesa actualmente un proceso de declive y muestra síntomas muy preocupantes que, en mi opinión, no resistirían una continuidad en esta misma dirección después del 7 de agosto de 2026. Uno de los factores que más me preocupa es la confianza. Esta se ha dinamitado por completo, y eso le causa un daño enorme al país y a su futuro económico.
El crecimiento es mediocre. Un país como Colombia, con todo su potencial, creciendo al 1,7%, está lejos de lo que debería. Ese nivel de crecimiento no augura un buen panorama. Más allá de eso, una economía manejada desde una visión ideologizada tampoco es responsable. No importa de qué corriente sea un gobierno, la economía son cifras, son realidades.

¿No se han hecho bien las cosas?
No puede ser que en 31 meses de gobierno hayamos tenido ya cuatro ministros de Hacienda. Eso evidencia una gestión económica muy débil. A eso se suman hechos como las respuestas del Presidente a través de trinos, incluyendo su conflicto con Estados Unidos, que nos genera un problema adicional muy serio.
Y podría seguir: el déficit, la deuda, el comportamiento de la inversión extranjera directa —que también tuvo un muy mal indicador el año pasado—. Si uno analiza el conjunto de factores, se da cuenta de que el manejo político le está haciendo mucho daño a la economía colombiana. No podemos seguir con una economía bajo esas condiciones. Se necesita un manejo responsable, que escuche y respete al sector empresarial. Marchitar la industria petrolera también fue un error gravísimo.
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¿Qué ha hablado con la gente y los empresarios?
En el ciudadano de a pie, en el pequeño empresario, en las mipymes, hay una preocupación profunda, una gran incertidumbre sobre el futuro del país. La gente pide soluciones. ¿Y qué soluciones busca la gente? Vivienda, salud, educación, oportunidades de emprendimiento. El sistema de salud, por ejemplo, es una de las mayores preocupaciones y la gente está cansada de que le mientan, de promesas incumplidas.
En cuanto a los pequeños empresarios, el panorama también es sombrío. Muchos temen lo peor, que su empresa quiebre. Y es que todo emprendedor sueña con crecer, generar empleo, tener una sede propia, escalar. Pero para eso se requieren reglas claras, apoyo del Estado. Muchos de ellos no están pidiendo que les regalen nada. Lo que piden es formación, adiestramiento, orientación para saber cómo moverse, qué pasos dar. Solicitan créditos blandos, no para depender de un proyecto político, sino para construir algo propio.

¿Los empresarios ayudarían a la recuperación?
Los empresarios sí se han puesto la camiseta en este gobierno. Han hecho su parte. Las empresas están asfixiadas, los trabajadores formales también. Han cumplido con sus obligaciones, pagan sus impuestos, pero pareciera que todo ese esfuerzo se pierde en un barril sin fondo. El dinero se reparte sin control, como si todo fuera una campaña permanente.
Estoy convencida de que Colombia no podrá salir adelante sin una empresa privada sólida. Si después del 7 de agosto de 2026 tenemos un gobierno con otro rumbo, los empresarios estarán listos para actuar. Sé que están dispuestos a trabajar con el nuevo gobierno, a generar empleo, a invertir, a apostar por el país. De hecho, quienes hoy invierten en Colombia son verdaderos héroes, porque lo hacen en medio de un ambiente de desconfianza.
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¿Los empresarios la han tenido difícil?
Este gobierno ha sido hostil con el sector productivo. Cambia las reglas de juego constantemente, persigue al empresario, lo amenaza, lo señala. Pero un nuevo gobierno, en otra dirección, debe comprometerse a trabajar con el sector privado para hacerlo más próspero. Y uno de sus objetivos fundamentales tiene que ser la reducción de impuestos.
Las empresas necesitan ese alivio para poder florecer, crear más y mejor empleo. Los colombianos no quieren que les regalen nada. A mí no me gusta el concepto de un Estado zángano. Quien realmente lo necesita —como un adulto mayor abandonado— debe recibir apoyo digno, claro que sí.

¿Qué hacer en materia fiscal?
Lo primero es entender que, hoy por hoy, muchos estamos haciendo cuentas alegres, porque el desgaste que puede sufrir la economía de aquí al 7 de agosto de 2026 podría ser muchísimo mayor al que estamos viendo actualmente. Y eso se da al mismo tiempo que enfrentamos una crisis de seguridad cada vez más grave, tanto en los territorios como en las ciudades.
Yo creo, sinceramente, que se van a robar hasta los inodoros si pueden. Pero más allá de eso, lo importante es que se vayan. Porque somos mayoría los colombianos no estamos de acuerdo con este proyecto político destructivo. Que nos dejen la olla raspada si quieren, pero que se vayan. Lo que el país necesita es un cambio, y ese cambio empieza con su salida del poder. Nos va a tocar empezar desde cero en muchos frentes.
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¿Más impuestos?
En el momento en que llegue un nuevo gobierno y cambie de dirección, empezará a recuperarse la confianza. Porque la confianza nace de los mensajes adecuados, y estoy convencida de que, con esos mensajes, se comenzarán a tomar decisiones correctas: se ajustará el gasto, se abordará de forma seria el tema tributario.
Nosotros, junto con el equipo económico, estamos trabajando en una propuesta llamada 10-10-10, que busca simplificar el sistema tributario colombiano. No podemos continuar con el modelo actual, tras dos reformas tributarias promovidas por este gobierno. Ya no se aguanta más carga.
Lo que está pensando el Ministerio de Hacienda del gobierno Petro, de anticipar retenciones, definitivamente es muy peligroso porque este gobierno se está gastando la plata en la campaña para el 2026 para poder quedarse, así sea a través de un heredero, en el poder. Petro está convirtiendo la economía de Colombia en una bomba de tiempo y en cualquier momento va a explotar.
22 abr 2025 – 12:42 p. m.
https://www.portafolio.co/economia/gobierno/vicky-davila-hablo-de-sus-ideas-y-analisis-de-la-economia-en-colombia-de-cara-a-las-elecciones-628460