
Para salvar a Colombia de la hecatombe que significaría la continuidad del narcorégimen de Petro, y construir la “Patria milagro” que queremos, ha lanzado Abelardo de la Espriella un juicioso programa de gobierno, en cuyo primer punto compromete su acción a combatir las siguientes amenazas que se ciernen sobre nuestra querida Patria:
- El hambre
- El autoritarismo
- La violencia criminal
- La corrupción política; y,
- La penetración del narcotráfico
Mientras el heredero del régimen y candidato de las FARC se refugia en sus bases prepagadas y constreñidas por la fuerza de las armas, los representantes de las viejas estructuras políticas se ocupan de seguir buscando respaldos de la desacreditada clase política en un torpe intento de cerrar el paso de Abelardo hacia la primera vuelta. Es decir, continúan aferrados a las prácticas que alejaron a las masas de los anquilosados partidos, a las componendas a espaldas del pueblo, aunque ellas signifiquen el trueque de valores y principios por unos cuantos votos.
Olvidan los contradictores de Abelardo que las ideas, los principios, los valores fundacionales siempre prevalecerán sobre coaliciones basadas en intereses personales de corta duración.
Para conjurar la amenaza de hambre y miseria que nos deja Petro como legado, se hará un drástico recorte en el tamaño del Estado, se eliminarán los gastos superfluos y, gracias a este ahorro, se podrá reducir los impuestos a empresas y personas naturales; se incentivará la inversión nacional y extranjera, se generarán nuevos empleos, se aumentará la producción de alimentos mediante impulso a la empresa privada en el campo. Se desarrollará el país pensando en los sectores más necesitados, como los niños que carecen de una alimentación completa en sus primeros años, los ancianos sin pensión de vejez, las madres solteras sin recursos.
No habrá lugar para excesos de la autoridad en el gobierno de De la Espriella. Se respetará la Constitución y las leyes, se gobernará para todos los colombianos, no sólo para quienes voten por Abelardo. No se repetirá la usurpación de funciones legislativas o judiciales por el poder ejecutivo como ha venido ocurriendo.
Se podrá ejercer libremente la oposición y se garantizará el derecho de expresión y la protesta callejera, siempre y cuando se realice pacífica y ordenadamente, sin agresiones a la fuerza pública, daños a la estructura urbana o bloqueos que impidan la libre circulación de la población. Asimismo, se garantizará la libertad de prensa.
La violencia criminal tiene sus días contados. Se reactivarán todas las órdenes de captura expedidas por los administradores de justicia. Se crearán bloques de búsqueda especializados para combatir la corrupción, el reclutamiento de menores y los actos de terrorismo. Habrá apoyo a los jueces y fiscales en su tarea y acuerdos con la Rama Judicial para implantar una política que conduzca efectivamente a la disminución de la actividad delictiva. Fortalecimiento de la fuerza pública, especialmente el área de inteligencia y modernización de equipos, armamentos, será una tarea prioritaria, para lo cual se restablecerán relaciones con el estado de Israel, y Colombia se afiliará al “Escudo de las Américas” propuesto por Donald Trump. Igualmente, con Ecuador se suscribirá un programa conjunto de los dos países para combatir el narcoterrorismo fronterizo y levantar las recientes sanciones arancelarias.
Dentro de la normatividad, se procurará el cierre de la JEP que solamente se ha dedicado a brindar impunidad a los facinerosos de la guerrilla y a perseguir a los héroes de la Patria, soldados y policías, que cometieron el delito de combatirlos en defensa de la soberanía y el orden.
Esta acción contra la delincuencia incluye modificar el sistema carcelario para que los centros de reclusión dejen de ser universidades del crimen y origen de extorsiones a la población a través de celulares. Su construcción se entregará a concesionarios privados y su vigilancia a un grupo constituido por veteranos y reservas de la fuerza pública, eliminando el INPEC.(No habrá más parranditas como la de la cárcel de Itaguí).
La guerra a la corrupción es una de las propuestas que con mayor tesón ha promovido el candidato de la Espriella, en la cual lo acompañan los colombianos. Se propone castigar con más severidad este cáncer de la administración pública, investigarlo a fondo con la ayuda de la Dian y de un bloque especializado de búsqueda. La Presidencia de la República dirigirá las investigaciones hasta poner los responsables a disposición de la Justicia y lograr la recuperación de los bienes del Estado que hayan sido defraudados.
Es consciente Abelardo de que mientras el narcotráfico siga creciendo como en los últimos 4 años, la criminalidad seguirá aprovechando ese enorme combustible para sus fechorías. Por eso el compromiso del “tigre” es fumigar hasta la última mata de coca, sin importar donde se encuentre. Se acompañará de un programa de siembra de cultivos lícitos y de ayuda a los campesinos con presencia del Estado en cada zona.
Nos reconforta que, en medio de tanta palabrería insulsa y tan repugnante exhibición de celos electorales y mezquinas manipulaciones, exista un líder dispuesto a jugarse todo; su vida, su patrimonio, su tranquilidad, para salvar a Colombia.
Tenemos dos alternativas: Seguir indiferentes ante la suerte de la Nación y votar para que todo siga igual, como en el Gatopardo, o tomar una decisión después de estar bien informados, y acompañar a Abelardo en la salvación de Colombia y en la construcción de la “Patria milagro” que nos merecemos.
Luis Alfonso García Carmona: Abogado. Escritor. Fundador de Alianza Reconstrucción Colombia.
12/04/2026 | Por: Luis Alfonso García Carmona . .