
Se recuerda, de nuevo, el cuento de las Señoritas Toreras Mexicanas que no eran Mexicanas, ni Toreras, ni Señoritas, para manifestar que el comunismo internacional denominado en Colombia como el mamertismo y últimamente bajo los rimbombantes nombres de Pacto Histórico y Colombia Humana que, según sus propias proclamas, embaucaron y engrupieron al país, con la fábula de que batallaban y luchaban por el Cambio Climático, por la Paz Total y, en últimas, por el Pueblo, pero, nada de eso: No eran Luchadores por el Cambio Climático, ni por la Paz Total, ni, mucho menos, por el Pueblo ¡¡NO!! Eran solamente buscadores desenfrenados del Poder.
Y, entonces, “¿El poder para qué?”, como preguntaba el expresidente (q.e.p.d), Darío Echandía. En las circunstancias nacionales actuales, habría que responder: ¡El Poder es para poder “Joder”!
Se encuentran en la red, las siguientes definiciones de la RAE de la lengua, del verbo JODER:
“Destrozar, arruinar o echar a perder algo” y también: “Causar un grave daño”.
“¡Más claro no canta un gallo!”, como dice el adagio popular, y es claramente lo que está aconteciendo en Colombia, con el arribo al poder del comunismo del que hace permanente gala el actual mandatario nacional.
Existe la percepción generalizada de que para “Joder” al país, el presidente ha sido muy eficiente y ducho al escoger un muy cambiante y numeroso grupo de colaboradores, algunos de los cuales han merecido ser calificados, a la manera de Marañas, con la expresión de que: “Por la configuración del pescuezo no rebuznan”. ¡El que entendió, entendió!
Están “Jodiendo” al país en materia económica, cuando en medio de abundantes galimatías económicas, como eso de recurrir a “cláusulas de escape”, para “eliminar la Regla Fiscal”, llevando al país a la “inestabilidad fiscal”, la realidad es que como el gobierno “no se fija en gastos”, ¡se quebró! Y ahora, recurre a “esculcarle el bolsillo” o “a meterles la mano al dril” a los colombianos, sin ninguna intención o gesto de austeridad.
En materia de seguridad, hace rato que se “Jodió” al país desmantelando, por medio del nefasto exministro de defensa, a las fuerzas encargadas de mantener el orden público, empezando por los órganos encargados de la inteligencia. Fuera de eso, están actuando en un descarado contubernio con los grupos alzados en armas, con el prurito de estar buscando la Paz Total. ¡Cómo no, Moñito!
Y también ocurre lo mismo con todo lo demás relacionado con el orden público. El encargado, o sea el intrigante y tortuoso ministro del interior, pero de la casa de Nariño o del congreso, pero no de Colombia, tiene al país como a un “rey de burlas” y se la pasa en una actitud desafiante y burlona haciendo recordar al otrora famoso “Cómico Vinagre”.
En materia de la salud de la población, el gobierno actual también tiene “Jodido”, o sea destruido, al sistema, al haber establecido el conocido sistema del “Chu, chu, chu” con la muy eficaz colaboración del belicoso ministro de salud.
Finalmente, para acabar de “Joder” a la muy precaria administración de justicia, el presidente acaba de nombrar como ministro de justicia al autodefinido “Hereje constitucional”, un verdadero cantinflas ideológico jurista, una veleta ideológica con antecedentes soslayados por una vergonzosa impunidad, con la intención de darle un barniz de legitimidad constitucional a todo lo ilegítimo, empezando por justificar los “decretazos” del presidente, porque según su decir, constituyen una “excepción de inconstitucionalidad”. ¡Qué “rabuleo” tan tenaz!
Esta caterva de truhanes que se asentó en el poder, tiene envilecido (Corrompido y deshonrado) al país, y respecto a las maromas de distracción y camuflaje que adoptan, se recuerda la conocida canción ranchera mexicana que dice: “Con pinturas que te das/ no podrás ya borrar tus señales de vicio”.
Como están las cosas, y como la comunidad en general, encabezada por una contraparte u oposición al gobierno actual, no reacciona suficientemente, no existen razones válidas para que haya un sentimiento de optimismo. En consecuencia, se presagia que en un futuro no muy lejano, el deterioro llegue a un punto de no retorno. A un pueblo que caiga así, en desgracia, le espetarán a la manera de las matronas antioqueñas un sonoro: “¡Chupen por bobos!”.
17/06/2025 | Por: Tomás Castrillón Oberndorfer | tomascastrillon@hotmail.com
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